Una cuestión de derechos
Durante estos días, un equipo periodístico de TN fue agredido en Rio de Janeiro por una patota que respondería a las órdenes del titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. Los cronistas habían ido a aquella ciudad para filmar el paso del funcionario por las tierras brasileras donde llegó junto a sus familiares para celebrar el Año Nuevo.
Este lamentable acontecimiento despierta muchas opiniones, generando una situación muy compleja de abordar. La clave, a mi entender, es interpretar este asunto desde un punto de vista que reconoce la conjunción de diversos derechos que impactan entre sí. Los mismos se refieren al derecho a la intimidad, a la información y a la libertad de expresión. En primer lugar cabe mencionar que el artículo 19 de la Constitución Nacional Argentina marca lo siguiente: "las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe".Es decir que las acciones referidas a la esfera o zona privada que no dañan al orden o moral pública no pueden ser juzgadas y deben ser respetadas. Ahora bien, esta cuestión es difícil de analizar ya que surgen muchos interrogantes complejos de explayar en una columna de opinión. Por ejemplo: ¿estaba Echegaray, dada la complicada situación que experimentaban muchos argentinos faltos de luz y agua, dañando la moral pública? ¿El titular de la AFIP estaba ajando el orden al gastar grandes cantidades de dólares que suelen ser negados a muchos ciudadanos que también pretenden irse de vacaciones? ¿Él se ubicaba realmente en una "zona privada" al caminar por las calles públicas de Brasil? En fin, al tratar de responderse estas preguntas se levantan muchas polémicas y discusiones que obstaculizan una solución concreta a este conflicto. Personalmente sostengo que el viaje de Ricardo Echegaray se dio de manera inoportuna por el contexto nacional que estaban viviendo muchos ciudadanos por las circunstancias antes mencionadas. Asimismo, el hecho que desde el Gobierno se aconsejara vacacionar dentro del país posicionó de una manera aún más desubicada el viaje del funcionario público.Lea más en la edición impresa en papel
