Soy parte
Carlos Galbán- Comedor “Carlitos” Gualeguay
“Yo me preocupo por mis ´comegalleta` nada más” Continuando con otra entrega de nuestra sección “Soy parte”, el Debate Pregón dialogó esta vez con Carlos Galbán y Raquel Salatino, del comedor “Carlitos”. “Soy Parte” hace un recorrido por nuestras instituciones, sus historias y la de las personas que las integran contando el día a día de esas organizaciones a partir del trayecto de sus integrantes.
El comedor "Carlitos" funciona desde hace 14 años. Allí unos 300 chicos y madres reciben sus alimentos los días sábado y también ropa y otros insumos ya que de lunes a viernes los chicos concurren a los comedores escolares, según comentó Galbán."Me encargo mayormente de conseguirles calzado, ropa, útiles y alimentos cuando vienen todos los días a buscar el pan, facturas o según lo que me regale la panadería, pero siempre alguna mercadería se llevan, nunca se van con las manos vacías", dice Carlos."No hay horario. No hay horario porque ha venido gente casi a las 12 de la noche, el hambre no tiene horario, cuando te da hambre te da en el tiempo justo", agrega Galbán quien comenzó hace unos quince años con esta obra solidaria:"Yo pienso que todos tenemos una virtud dentro que no la despertamos. Y bueno, yo con mi esposa, un día le dije voy a hacer esto porque sentí una mujer que iba a la radio a pedir alimentos porque el marido era jornalero y no tenía para darles de comer, había días que ganaba plata y días que no, y me llegó", explica Carlos. "Fui, hable con unos comerciantes que me conocían y les dije voy a empezar a hacer esto y me dijeron, `si, te tenemos confianza´ y entonces empecé. Empecé con las primeras casas, que siempre agradezco que siempre me ayudan, y empecé a darles a 15 o 20 y el primer sábado vinieron casi 50 personas", señaló Carlos."He llegado a tener 318 chicos, aparte de las madres. Le pedí a Arancibia que me prestara el galpón grandote-continúa Carlos-, entonces íbamos a comer enfrente en un galpón que me prestó Arancibia, y ahí empezó hasta que después hice este quincho que está acá y la cocina ésta del otro lado".Carlos destaca en todo momento la ayuda recibida de la gente y su reticencia a aceptar dinero o favores políticos:"Precariamente empecé a hacer, a hacer, y bueno, como no recibo plata del gobierno como para construir y aparte no la quiero; me ayuda mucho la gente, necesito un ladrillo y me lo regala la gente, y bueno tengo cocina, tengo todo"."La primer olla me la regaló Juan Carlos Borro, que estoy agradecido a la señora, Emilce, y a él y a las hijas porque no teníamos olla. Un día Juan Carlos me regalo un dinero, me fui a Capital, y me compre una olla de 100 litros; y después la gente, no me dejan faltar absolutamente nada. Para mi es una virtud, todos tenemos una virtud y, a mí, ayudar a los demás creo que sirvo para algo y estoy muy agradecido a la virgen de Lourdes que me dio esta virtud, la que tengo", agregó.Según Carlos: "La gente de Gualeguay colabora mucho. Los otros días dije en la radio "yo no le puedo pedir a un solo árbol que me de frutas para todos, entonces salgo a buscar a otro lado y, sumando, porque con un poquito se hace una montaña muy alta, sumando de Buenos Aires, más la gente que me ayuda de acá, más Carbó, mas Larroque aparecen. Aparecen, traen la camioneta acá al comedor y me dicen `Carlitos te traigo ropa, o te traje calzado o te traje una caja de mercadería´, eso hace que me sienta bien, porque si no viniera nadie me sentiría mal, si yo hubiera hecho algún daño la gente no me hubiera ayudado más, no hubiera durado casi 15 años, hubiera durado 15 días".Actualmente el comedor cuenta con dos colaboradoras permanentes, una de ellas es Raquel Salatino con quien dialogamos. Raquel comenzó a colaborar en el comedor hace 10 años ya que, según cuenta, "me pidieron que les diera una mano". Hoy, cocina para los chicos que asisten al comedor. "Yo tengo una amistad de 30 años con Carlos. Cuando él empezó con el comedor yo no pude ir con él porque trabajaba, pero más adelante, cuando tenía un día franco iba y colaboraba", comentó Salatino.Los mismos chicos que concurren al comedor también colaboran con las tareas: "porque los chicos, hace mucho tiempo, vinieron chiquitos y hoy hay mujeres que vienen al comedor que ya son grandes, que ya son mamás inclusive. Y hay chicos que venían dentro de la panza de la madre y hoy ya son grandes. Entonces están las cocineras y las cocineras se encargan de la cocina y, las que vinieron, que hoy son mamás y siguen viniendo, como tienen algo de vergüenza para venir con un plato, imagínate 15 o 16 años, vienen como colaboradoras, así que colaboradores tengo los mismos chicos del comedor", relata Carlos."Hace 10 años que colaboro, ya ha pasado mucho tiempo, hay chicos que eran chiquitos y ya nos han invitado a conocer a sus hijos", cuenta Raquel y agrega que: "Ahora hemos quedado dos colaboradoras. Yo soy la cocinera. Los sábados, el día que se da de comer, empezamos a preparar todo a las 8 de la mañana, todo lo que se va a cocinar: guiso, ravioles, tallarines, etc. que nos dan de la panadería". "Nosotros le damos de comer a los chicos y, si sobra, le damos comida para que se lleven a la casa y les pedimos que si no van a ir nos avisen entonces le enviamos la comida que sobra a Sengo (Kablan)", explicó Salatino.Carlos también señala que "La gente que viene a cocinar viene porque es una colaboración. A mí me sirve por la atención que me dan para con los chicos, como mis "comegalletas" como les digo, que no les falte nada. Y después que yo ando viajando y no puedo dejar a una persona que no sabe qué les va a regalar. Actividades no se realizan porque yo no tengo ayuda económica del gobierno como para pagarle a una persona que esté continuamente acá"."Acá no se anotan porque el hambre no se anota, pero yo pregunto la dirección a los chicos para ir a ver cómo viven, a ver a quién le falta más o menos -explica Galbán-. En la ruta, sobre la ruta, el que pide no le va a faltar nada porque un coche puede pasar de largo pero el que viene atrás le va a dar algo. Y yo me fijo el que está atrás del monte a ese no lo va a ver nadie. A ese lo van a visitar una vez cada cuatro años para pedir una ayuda el político, después no lo van a ver más, entonces yo voy detrás del árbol detrás de la montaña, para ver qué es lo que necesitan".Además de alimentos, en el comedor también se provee de ropa y calzado que Carlos consigue en distintas localidades como Carbó, Larroque y Buenos Aires entre otras.En ese sentido, Galbán contó que: "Yo todos los años para el 23 de diciembre todos los chicos tienen una ropa nueva porque yo a veces digo que el hombre de enfrente que ama a sus hijos el día 24 todos andan con una ropita nueva y el chico que no tienen nada y lo ve al otro aunque sea con una remerita o con algo nuevo, por qué ese chico no puede tenerla, entonces yo salgo a pedirle a la gente para estos chicos".Carlos tiene 30 años de servicio en la municipalidad pero dedica gran parte de su tiempo y esfuerzos a la ayuda que brinda mediante el comedor. Su obra le ha permitido conocer muchos artistas y personalidades."Yo me he ido al Chaco, a Formosa, a Santa Fe, muchas veces a Corrientes a ver a la monjita Marta Peloni ando por todos lados. Los canales me re conocen por todos lados: América, Canal 11, Canal 11 me ayudó mucho mucho y después vos vas adentro de casa y me vas a ver con fotografías de todos los artistas. Lo conozco al gobernador, tanto a Busti como a Urribarri. Gastaldi me dice `porque no te metes acá y te dejas de joder´ pero no, porque la virtud mía y el amor que tengo... el político dura 4 años y después tienen que agachar la cabeza y yo hago y en todo Gualeguay me saludan, me dan un beso, y me tienen confianza"."Topolino" Provisto de su Renault 12 modelo ´78, Carlos viaja a Buenos Aires y otras localidades para traer los alimentos, ropa y calzados que distribuye en su comedor: "Carlos se manifestó "Agradecido a toda la ciudad de Gualeguay, más las partes alrededor de Gualeguay, más la gente de Buenos Aires porque no me hacen faltar absolutamente nada. Ya hace 15 años que me conocen y hace 15 años que me siguen ayudando". En ese sentido, si alguien desea colaborar con el comedor puede comunicarse al teléfono (03444) 42-2238 o al Cel.: 15-532360.
