ANIVERSARIO 111-DEBATE PREGON
Debate de prensa
“El Gualeguay” y “La Discusión” eran dos periódicos que se publicaban en nuestra ciudad a fines de 1880. Por entonces se produjo una fuerte disputa entre el Padre Juan Vilar, el párroco de San Antonio, y la comisión que tenía a su cargo la construcción de un nuevo templo.
Vilar había percibido el poco trabajo realizado por la comisión y ciertas trabas que le hacían pensar en la falta de voluntad de llevar adelante la obra. Por eso convocó a una reunión, invitando por carta a un buen número de vecinos de la ciudad, lo que provocó el enojo de la comisión avalada por el gobierno ya que consideraban era un desaire y desconocimiento de su autoridad. Inmediatamente Vilar viajó a la capital de la provincia, Concepción del Uruguay, donde luego de entrevistarse con el gobernador y sus ministros, trajo, al cabo de unos días, la autorización para constituir una nueva comisión donde él fuera el presidente. Así, en medio de polémicas y divisiones, se inició el trabajo para levantar el actual templo parroquial, joya arquitectónica de la ciudad y la provincia.Vilar guardó cuidadosamente los diarios de la época, que se conservan en el archivo de la parroquia. Ambos reflejan claramente posturas bien definidas. "La Discusión" publica las respuestas del P. Vilar, mientras que "El Gualeguay" no duda en ponerse del lado de la antigua comisión. En la edición del 28 de diciembre de 1880, dice "La Discusión": "Habiendo El Gualeguay levantado bandera de rebelión, con el objeto de trastornar cuanto se ha hecho para llevar a cabo la realización de la obra de la Iglesia parroquial, y para conocimiento de las personas que no asistieron a la reunión del Domingo, ya sea porque no fueron invitadas, ya porque fascinados por la intensionada(sic) pluma que en mal hora escribió el artículo "Obra del Templo", transcribimos a continuación algunos de los puntos principales de la brillante refutación hecha por el Dr. Vilar..."Por su parte, mientras Vilar se encontraba en Concepción del Uruguay, la comisión se reunió y "El Gualeguay" informaba así sobre dicha reunión: "Ocupóse la Comisión del incidente promovido por el Cura Vilar, tomando al respecto determinaciones, q´e no creemos prudente manifestar, en bien de la obra del Templo, comprometida hoy por las imprudencias del Sr. Cura. (...) Las afirmaciones del Cura Vilar no tienen, pues, fundamento, y sólo responden al deseo que este buen señor tiene de proceder en el asunto por su cuenta y riesgo".En general, la prensa de la época se caracterizaba por ser órganos de difusión bien definidos de una u otra postura política, partidaria, económica, etc. La prensa "profesional", donde las noticias y las opiniones quedaran separadas en categorías más definidas, será una característica del periodismo del siglo XX. Ha habido siempre una pregunta circulando en medios académicos y que hoy con más profundidad se ha puesto a nivel de debate público: ¿es posible hablar de una "prensa objetiva", teniendo como tal a la transmisión de informaciones desprovista de cualquier intencionalidad y opinión sobre el acontecimiento?Sabemos que, cuando se relata un hecho, lo hacemos desde el propio punto de vista en que hemos percibido el mismo. Sin que haya interés por tergiversar, sabemos que el lugar desde donde veamos algo nos proporcionará una particular mirada, que puede ser diferente de un observador que se ubique en otra perspectiva. Incluso el hecho de ubicar una información en primer plano o en última instancia ya implica una valoración sobre la importancia de la misma, que tal vez para otros puede ser diversa.Por eso, antes que pedir objetividad, tal vez sea más adecuado hablar de veracidad. Tenemos derecho a una prensa veraz. Eso significa no mentir a sabiendas ni manipular o tergiversar intencionadamente. Poder saber desde dónde se opina y también acceder a otras voces y puntos de vista. Asegurar la democracia garantizando que cada uno pueda decir lo suyo, sin obstáculos, sin reprimendas, desde el respeto y la honestidad. El debate nos hace bien como sociedad y tener ideas que defender no es algo malo, nos ayuda a involucrarnos participando en la construcción de la sociedad que queremos.Hace algunos días, hablando de este tema, una alumna me preguntaba si entonces tenía que leer Clarín y Página 12 para tener dos opiniones y poder decidir. Tal vez. De hecho, el P. Vilar guardó los dos diarios que mencionábamos al principio y 130 años después podemos ver que en aquella época estaba bien claro que cada uno pensaba distinto y defendía lo suyo. Lo bueno era que pudieran coexistir los dos.P. Pedro Brassesco
