IDENTIDAD CULTURA ÁRABE LATINOAMERICANA
Gibran Jalil Gibran y su proyección actual-Por Eise Osman
“El conocimiento es la verdadera carta de nobleza, fuera quien fuere su padre o cualquiera sea su estirpe. La sabiduría es el único bien que no pueden arrebatarnos los tiranos”.
En el Líbano de los cedros bíblicos, nació Jalil Gibran. Becharre, que significa templo donde mora Astarté, lugar de peregrinación fenicia, fue su pueblo natal. El seis de diciembre de 1883, fue el día de su natalicio. Su Líbano venía de desencuentros religiosos, fomentados por los dominadores. Tal vez por eso su destino fue la amplitud, su bandera la tolerancia y predica la paz, el amor, la unidad de los hombres, el respeto a la naturaleza y la conciliación de los espíritus. El oriental es un mundo dentro de otro mundo. El occidental un mundo fuera de otro mundo. La razón y la pasión, dice el Profeta, son el timón y las velas del alma que viaja. Son los dos elementos que impulsan y orientan al hombre. La razón seria el timón que nos impediría ir a la deriva. Pero la razón sola es una fuerza limitadora. La pasión sin gobierno es una llama que se quema hasta su extinción, y como dice Gibran: "Dios descansa en la razón, Dios se mueve en la pasión". El oriental busca un sentido emocional en el mundo; el occidental una explicación racional del mismo. Uno es un barco a la deriva de la emoción y el otro un puerto sin salida de la razón. Gibran encuentra la solución, dándole un puerto a la emoción y un barco a la razón. Conjuga la síntesis de occidente y oriente en su expresión. Bebe de los orígenes de la poesía árabe, y sobre todo de Omar Khayam, de origen persa, pero de cultura árabe. Se empapa de Walt Whitmam y de Occidente. Es el Profeta que se adelanta a su época. Aquel que sueña en la noche la aurora del nuevo día. Su primer libro "Espíritus Rebeldes", sufrió el oprobio del fuego. Como impregnado por "Hojas de Hierbas" llevaba la impronta de la libertad, tan temida por los tiranos. El profeta ALMUSTAFA, es el elegido para prestarle su voz a Gibran. Es el profeta que busca la comprensión de los hombres, la sabiduría de la vida, y como él bien dice, se siente un árbol cargado de frutos y está ansioso por prodigarlos. Al referirse al dolor nos dice: "Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se ofrezca al sol, así debéis vosotros conocer el dolor". Debe morir la semilla para multiplicar la vida, debe romperse la cáscara para que fructifique el germen de la semilla. Conceptos parecidos encontramos en el Eclesiastés. Es el dolor de lo perdido, para la alegría de lo renovado y multiplicado.Para ALMUSTAFA el conocimiento interior lo sabe el silencio, por eso dice: "Vuestros corazones saben en silencio, los secretos de los días y las noches.". Agreguemos: "Porque decir lo que el silencio sabe". Para el profeta la vida es conocimiento y amor por las obras realizadas, y el de haberlas realizado, añade: "El conocimiento es la verdadera carta de nobleza, fuera quien fuere su padre o cualquiera sea su estirpe. La sabiduría es el único bien que no pueden arrebatarnos los tiranos". Al referirse al "Yo" lo halla inconmensurable, porque todo hombre es un mundo irrepetible e incomunicable, por eso cuando muere un hombre muere un mundo, que ya nadie verá como lo vio ese hombre. Por todo esto, la vida de todo ser humano debe ser sagrada. Como decía Malraux: "La vida no vale nada, pero no hay nada que valga la vida". Almitra le pregunta por el amor, el profeta le responde: "Porque así como el amor os da la gloria, también os crucifica. El amor no da cosas que no sean de sí mismo y no toma otra cosa que no provenga de él. El odio en cambio, dice Gibran, es algo muerto, y pregunta: "¿Hay alguien entre vosotros a quien le guste ser una tumba?" El amor no posee, ni es poseído. Y podríamos agregar: "es derramarse en el otro sin sentirse contenido". Es la comunión de dos angustias. Por eso dice el profeta: "Es gloria y crucifixión". Al hablar de lo bueno y de lo malo ALMUSTAFA sentencia: "Puedo hablar de lo bueno, no de lo malo. Porque el que es verdaderamente bueno, no pregunta al desnudo, ¿dónde están tus ropas?, ni al vagabundo desamparado, ¿qué le ha ocurrido a tu casa?". Al referirse al conocimiento ALMUSTAFA responde: "Nadie puede descubrirnos más de lo que descansa dormido a medias en el amanecer de nuestro conocimiento" y agrega: "la visión de un hombre no cede sus alas a otro hombre". Como decía otro pensador "Nadie salta sobre su propia sombra". Pero para Gibran, el que trabaja el mármol encuentra la forma de su propia alma en la piedra. Podemos agregar, porque ha impreso en ella el espíritu de su propia forma. En la amistad: "vuestro amigo es la respuesta a vuestra necesidad", y agrega "¿Qué amigo es el que buscáis nada más que para matar las horas? Buscadlo siempre para vivir todas las horas. Si él ha de conocer el menguante de nuestra marea, que también conozca su creciente". Con respecto al amor aconseja: "Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo pedazo. Permaneced juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares que sostienen el templo están separados". Al referirse a la muerte expresa: "La vida y la muerte son una, así como son el río y el mar. Es decir, la misma sustancia finita e inconmensurable". "Solo cuando bebáis en el río del silencio, cantareis la verdad". Entonces intuimos que la verdad está en el silencio que no violan las palabras, o que las pequeñas cosas están más cerca de la verdad, por estar más cerca de silencio. Porque a veces por el amor llegamos al olvido de las palabras, porque en la emoción profunda el silencio comunica y las palabras suelen incomunicarnos. La concepción del tiempo en Gibran es totalizadora, por eso dice: "¿medirás el tiempo, lo infinito?". Para el profeta el tiempo no tiene instantes, que no abarquen todos los instantes. El tiempo ese escenario de la vida, no tiene vigencia en lo que no existe. Pues nacemos en el tiempo y morimos en el espacio, donde cesan todas las peripecias de la vida. Para Gibran "los hijos vienen a través de vosotras, pero no vienen de vosotras". Y aunque estén a vuestro lado no os pertenecen". Al referirse al dar, ALUSTAFA sentencia: "Qué son vuestras pertenencias, sino cosas que atesoráis, por temor a necesitarlas mañana. Y que es el temor a la necesidad, sino la necesidad misma. Y podemos intuir que el miedo a perderlas es la pobreza del poderoso". Agreguemos que Dios puso las pequeñas cosas al alcance de todos los hombres, y las grandes cosas para confundir a los soberbios. -----------------------------------------------
