La familia Díaz contó la experiencia de donar los órganos de un hijo fallecido
Armando Daniel Díaz era un joven de 20 años que falleció el 23 de marzo de 2012 en un accidente de tránsito en la intersección de calle Irigoyen y Alfredo Palacios. Tras la irreparable pérdida sus padres, Armando Díaz y Diana Castaño, en un gesto altruista, decidieron donar los órganos.
En la siguiente entrevista ambos, con el aporte de la presidenta de la Asociación Solidaria Donación de Órganos Gualeguay, Yolanda Carrera, nos cuentan el valioso testimonio sobre lo que significó para ellos donar los órganos de su hijo recién fallecido.¿Puede comentarnos el lamentable momento en que Armando Daniel padeció el accidente de tránsito?Armando Díaz: Nosotros nos enteramos del accidente por un chico que era conocido de él que fue a nuestra casa y nos dijo que le creía que había chocado porque la moto que había visto en el hecho era parecida a la de él. Luego fui al lugar para comprobar si era cierto, y lamentablemente era así, no lo podía creer; un funcionario municipal me hizo seña con la cabeza que había sido grave el accidente. Como yo sé que mi señora sufre de presión en vez de ir al hospital fui directo a casa consolarla. Debido a la gravedad del accidente, a nuestro hijo lo llevaron a Concepción del Uruguay, pero me dijeron que debido a la gravedad podía fallecer en cualquier momento, en el propio traslado, y se lo trasladó para ver si se podía hacer algo. Tras la lamentable noticia del fallecimiento de Armando, ¿qué los motivó a tomar la decisión de donar sus órganos? Armando Díaz: Me convencí de la decisión viéndolo en Concepción del Uruguay, cuando estaba en terapia y ella me decía que no había nada. Cuando salió el doctor me dijo "tu hijo tiene muerte cerebral, puede quedar vivo 5 años, un mes, un día pero no va a reaccionar". Los doctores me explicaron más sobre el asunto de donar y me empecé a convencer porque a mi hijo lo veía prácticamente sano, a pesar de lo que me acaba de decir el médico. Luego me llamaron los enfermeros y me explicaron. Le dije a mi señora: "yo de mi parte estoy decidido a que se donen sus órganos. No sabía lo que iba a decir ella, porque al principio decía que no", después le explicaron los doctores y lo decidimos en el momento, en Concepción del Uruguay.¿Qué sensación tiene ahora que se donaron los órganos de su hijo y que los recibió otra persona para continuar viviendo?Diana Castaño: Es duro pero por otro lado te reconforta porque sabés que los órganos de mi hijo están en otra persona y que de algún modo él sigue viviendo. A pesar de la desgracia te queda ese consuelo. A aparte a él le gustaba mucho ayudar, era un chico muy cariñoso, compañero con todos. Mi marido estaba sin trabajo el día en que falleció mi hijo y no teníamos un peso para el velorio ni siquiera para hacer una entrega de dinero en la cochería. Con la novia decidimos hacer una convocatoria por Facebook para que nos ayudaran y fue así que de inmediato tuvimos una gran respuesta. Por supuesto que aprovechamos esta oportunidad para agradecer a toda esa gente que nos ayudó y fue tan solidaria con nosotros. El patrón de mi hijo no se animaba a ir a nuestra casa y lloraba desconsoladamente porque era todo para él, porque era un chico que no tenía maldad. "Para mi era mi hermano", dijo el patrón.¿Cuántos integrantes componen la familia?Diana Castaño: Él era el mayor, tenía 21 años, y a su vez tiene un hijo de 3 años. Mis hijos eran 15 y falleció otro más hace dos años en un accidente también y ahora son 13.¿De qué manera se da el contacto de la familia Díaz Castaño con ASDOGUAY?Yolanda Carrera: Yo ignoraba que se habían donado los órganos del hijo de ellos porque fue algo secreto, en Concepción del Uruguay y, a veces uno no se entera. Cuando me habló el papá por teléfono, que lo hice extensivo a los demás miembros de la asociación, significó una satisfacción para nosotros que ellos tengan la voluntad de colaborar y de dar su testimonio porque es muy valioso escuchar de parte de la familia donante lo que ellos te están manifestando, como lo hicimos nosotros una vez, porque le da seguridad a la gente. Ellos te pueden decir que no sufrieron apuros ni ningún tipo de presión para que se donarán los órganos de su hijo. Yo sentí lo mismo que ellos y que otras mamás y papás, saber que realmente tu hijo sigue viviendo en otras personas permitiéndoles salvar sus vidas, que al menos no pasaron por este mundo en vano. Mi hija era también pura alegría, solidaria; pienso que son como unos elegidos, esa es la verdad. ¿Qué puede decirles a aquellos que no se convencen de donar sus órganos, dado que aún persisten muchos prejuicios, miedos, falsas creencias?Armando Díaz: Creo que hay que apostar más a difundir el tema de la donación de órganos porque por un lado te satisface ante semejante dolor, al menos uno dice una buena y que sea útil a alguien ese órgano porque debe ser fulero estar del otro lado esperando recibirlo, porque hay personas que realmente sufren mucho al esperar un órgano. Creo que en Gualeguay, desde el punto de vista profesional, de los médicos, no veo que se difunda ni que haya información al respecto.Yolanda Carrera: Lo único que quiero agregar siempre es que piensen antes que decir que no, que consideren que a cualquiera nos puede tocar estar en la vereda de enfrente. Le preguntaría a la gente que dice que no a la donación de órganos si ante la necesidad de un familiar van a seguir manteniendo esa postura negativa.
