SOYCHU 50 AÑOS DE VIDA-
TESTIMONIOS DE EMPLEADOS Y EX EMPLEADOS María Liliana Posamay de Canti: “Acabo de cumplir 36 años en la empresa, desde el 1º de octubre de 1976 a la fecha. Siempre me he desempeñado en la parte administrativa, que ingresé siendo muy joven, habiendo culminado los estudios secundarios. Me recibieron don Domingo, “Ita”, Raúl. Fueron mis compañeros y mis pilares, muy buenas personas quienes aprendí mucho de ellos”. “Hay que estar muy atento a todo lo que va surgiendo en cuanto a cambios y novedades en la faz administrativa. Ser curioso, ir aprendiendo día a día las cosas que van surgiendo y tener la iniciativa de meterse en todos los rinconcitos de la administración para poder aprender. Esa es la única manera que se puede construir la experiencia”.
"Este aniversario tan especial, la verdad que lo comparto con toda la gente de Soychú y con una gran alegría. Llevo 36 de los 50 años de la empresa es decir que es muchísimo tiempo; junto a Soychú construí mi pareja, mi esposo, mi familia, mis hijos". "El crecimiento que ha tenido la empresa en estos 36 años en los que he estado, incitan a seguir con los nuevos desafíos y acompañando a la gente hasta donde uno puede hacerlo". "Soychú es un pilar importantísimo para la ciudad, la región y la avicultura argentina en general. Es una de las empresas mejor posicionada en los rankings, así que para Gualeguay significa muchísimo. Una gran cantidad de personas trabaja en forma directa, indirecta, entonces la ciudad tiene una fuente importantísima de trabajo y toda la gente vuelca su consumo en la localidad". "Dentro de 10 ó 20 años, imagino la empresa mucho más grande porque todo lo que viví desde que me inicié, fue un constante crecimiento. Nunca se quedó estancada ni volvió para atrás".Juan Carlos Meoniz: "Estaba trabajando como albañil para Ricardo Perossi y un día, a fines del 1961, me dice "Carlos, no busqués trabajo porque parece que unos parientes están por abrir un peladero. Mañana te presentás y vas a atender el teléfono todos los días y fue así que empecé a trabajar en la empresa hasta que me jubilé en el año 95'". Trabajábamos de acuerdo a la cantidad de pollos que había, que no eran muchos. Por ahí íbamos a buscar pollos y nos subíamos arriba de los camiones. Una vez íbamos con don "Mingo" a Pareda a buscar la materia prima y él me decía no me dejés dormir de camino porque era quien conducía. Entonces, cuando íbamos bajando una cuchilla, él se acercó mucho a otro a camioneta que iba y le pegué un codazo porque se iba durmiendo. Le dije "Mingo, no se duerma que va matar a toda la gente". "El pollo se compraba en la zona y se vendía en Buenos Aires. Yo era el encargado de pesar el producto".
