Los centennials, entre la seguridad y el miedo…
El distanciamiento entre los datos objetivos sobre seguridad y la percepción de inseguridad juvenil, obligó a repensar las estrategias de prevención y acompañamiento.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/d_13.webp)
Esta paradoja
desafió a padres, instituciones educativas y responsables de la formulación de políticas
públicas, quienes enfrentaron el reto de comprender por qué generaciones más jóvenes, con
acceso a herramientas tecnológicas y entornos objetivamente menos peligrosos, sintieron
más miedo que sus predecesores. La Generación Z percibió el entorno mundial como
peligroso y hostil, según una investigación presentada en la conferencia 2025 de la Society
for Risk Analysis. El estudio, realizado a partir de entrevistas en profundidad con jóvenes
residentes del noreste de Estados Unidos desde el otoño de 2022, identificó un notable
aumento del pesimismo, la ansiedad y una sensación extendida de falta de control sobre los
riesgos sociales y personales. Esta percepción se acentuó con los meses: mientras las
entrevistas iniciales mostraron cierto optimismo, las más recientes presentaron un giro
hacia el cinismo y el miedo, sumado a preocupaciones sobre la pérdida de derechos, la
criminalidad, la discriminación y los tiroteos escolares. Este clima de miedo no solo
involucró amenazas físicas, sino también preocupaciones sobre el bienestar mental y la
posibilidad de progresar en un sistema percibido como injusto o inestable. Entre los
factores que alimentaron esta perspectiva negativa, se encontraron las experiencias vividas
durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, que interrumpieron rutinas
escolares, actividades sociales y planes personales. El temor a la violencia armada, presente
en muchos entornos escolares estadounidenses, ocupó un lugar central entre las inquietudes
de los jóvenes. A ello se sumaron los efectos de las redes sociales: la exposición constante a
noticias alarmantes, comparaciones sociales y discursos extremos generó un ambiente en el
que la percepción de peligro se magnificó. Además, la sensación de que las empresas
tecnológicas gestionaron demasiada información personal acentuó el sentimiento de
vulnerabilidad.
Otros elementos que profundizaron la visión sombría sobre el futuro, incluyeron la
discriminación persistente, los debates sobre los derechos de inmigración y la creciente
polarización política, especialmente en torno al liderazgo presidencial en Estados Unidos.
Las jóvenes manifestaron una percepción aguda de amenaza a sus derechos, especialmente
en materia de protección reproductiva, y consideraron que los avances en esta área
retrocedieron. Este modo de evaluar el riesgo llevó a muchas jóvenes a experimentar
ansiedad, depresión y pensamientos suicidas, según datos de la Society for Risk Analysis.
El informe propuso desarrollar programas de apoyo emocional, fomentar la participación de
jóvenes en la toma de decisiones y fortalecer la confianza en instituciones democráticas.
Estas acciones buscaron revertir el avance del miedo colectivo y ofrecer herramientas
concretas para afrontar los desafíos del presente.
QUERIDOS LECTORES: Es importante estar muy alertas, respecto de la vulnerabilidad de
los jóvenes que nos rodean, para ayudarlos en su crecimiento.
“Puedo aceptar el fracaso, todos fracasamos en algo,
pero no puedo aceptar no intentarlo”
Michael Jordan