“Recomendaciones para prevenir la somnolencia al volante…”
A 120 km por hora, una cabeceada de tres segundos equivale a recorrer casi 100 metros sin control del vehículo. El descanso adecuado resulta vital para evitar accidentes.
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Dormir poco y manejar es una combinación peligrosa de la que a veces no se tiene conciencia y
representa un riesgo latente para conductores y peatones. Aunque la prevención suele
centrarse en los peligros del alcohol, las drogas o el uso del teléfono al volante, la
somnolencia es responsable de miles de accidentes y muertes cada año, afectando a
jóvenes, adultos y familias por igual, señaló la Fundación Nacional del Sueño de Estados
Unidos (NSF). La falta de descanso afecta las habilidades motoras. Considera que un
conductor no está en condiciones de conducir si ha dormido menos de cinco horas en un
período de 24 horas. Según distintos estudios, la falta de sueño la noche anterior al viaje
puede hacer que los reflejos y la capacidad de reacción se reduzcan. Otro tanto sucede
cuando se consumió alcohol. El organismo, puede tener micro-irrupciones de sueño -el
conocido cabeceo- que es muy peligroso en caso de estar conduciendo.
En viajes de larga distancia, es necesario levantarse muy temprano, pero a veces, la persona
está teniendo un sueño no reparador crónico. Esto produce somnolencia durante el viaje. Se
recomienda una buena noche de sueño la noche previa y evitar el consumo de alcohol antes
o durante la conducción. Esto disminuye los reflejos, uno está más torpe y, a veces, cuando
la privación de sueño se produce en forma crónica hay un momento de microsegundos de
desconexión de nuestro cerebro con el ambiente, que es cuando pueden ocurrir los
accidentes. Los jóvenes de entre 16 y 25 años y los trabajadores por turnos son quienes
mayor riesgo tienen de quedarse dormidos al volante; la mayoría de los conductores
recuerda una ocasión en la que experimentó esta situación.
Aunque solemos asociar la conducción somnolienta con los camioneros o los trabajadores
nocturnos, los padres representan una población sorprendentemente vulnerable. Los nuevos
padres experimentan una importante interrupción del sueño, lo que puede provocar
accidentes de tráfico. Recuerden que a 120 km/hora, una cabeceada de 3 segundos hará que
el vehículo recorra casi 100 metros sin conductor. Esta distancia aumenta a casi 200 metros
si es un micro-sueño de seis segundos. Los síntomas de la somnolencia pueden aparecer de
manera repentina y es fundamental reconocerlos: Bostezos o parpadeos frecuentes.
Dificultad para recordar los últimos kilómetros recorridos. Omisión de salidas o señales de
tráfico. Desviaciones de carril. Golpear en las franjas sonoras. Problemas para mantener los
ojos abiertos
QUERIDOS LECTORES: Si experimentan somnolencia diurna frecuente o dificultad para
mantenerse despierto al conducir, por ejemplo en un semáforo o en un trayecto largo,
consulte a un médico para un posible diagnóstico y tratamiento de un trastorno del sueño.
“Si quieres cambiar el mundo empieza por ti mismo”
Mahatma Gandhi