Crónica de los panaderos y las legendarias galletas de Gualeguay
La identidad de una comunidad no solo se edifica con piedra y cal; se amasa también en el calor de los hornos y en la laboriosidad de sus artesanos. Como bien señalan los investigadores del patrimonio local, "una ciudad se cincela con las circunstancias determinadas por el carácter y el genio de su gente". En Gualeguay, ese genio ha encontrado en el oficio del panadero una de sus expresiones más auténticas y persistentes. Desde los tiempos de la villa colonial, definida por su fundador como "un mixto del derrame general de todas partes", hasta la consolidación de sus grandes casas comerciales, el pan y sus derivados han sido el pulso de la economía doméstica y un símbolo del aporte inmigratorio.