Betty y Chela Diez y su navegación por el Mar Báltico
En esta edición continuamos viajando por el Mar Báltico con Chela y Betty Diez, vitando grandes capitales, ciudades muy importantes, plenas de historia, arte, costumbres, variedades idiomáticas, curiosidades. Hoy visitamos Oslo, la capital de Noruega, para luego dar una nueva mirada a Dinamarca y un puerto de Alemania. ¿Subimos al crucero y las acompañamos?
NoruegaOslo, la capital de Noruega es única de carácter internacional rodeada de naturaleza. La calle principal se llama Bygdoy y está enmarcada entre castaños y casas del siglo XIX. En ella se encuentran innumerables museos, entre ellos el de las tradiciones populares, el dedicado a Edvard Munch, dejadas en su testamento a la ciudad, el Museo Vikingo que muestra los barcos vikingos mejor conservados del mundo; el Kon-Tiki que conserva una serie de embarcaciones y objetos culturales colectados durante las expediciones de Thor Heyerdahl; el Museo Marítimo ofrece la experiencia de Noruega como nación costera y naval, entre otros.El orgullo de Oslo es el Parque Vigeland con esculturas que representan el ciclo de la vida. Son figuras de personas que realizan diferentes esfuerzos igual, igual a los que el hombre realiza en la vida. La torre está rodeada de grandes estatuas de piedra pulida ubicadas en medio de hermosos jardines.En la ciudad de Oslo vivió el famoso químico sueco Alfred Nóbel, quien inventó la dinamita y creó la fundación que otorga los premios que llevan su nombre: el de ciencias, letras, paz, medicina, etc. El Parlamento noruego elige el Premio Nóbel de la paz que se entrega en Oslo por voluntad de Alfred Nobel; los demás premios se entregan en Suecia.En la ciudad son muy populares los cafés clásicos en donde la gente se sienta en las veredas.Caminando llegamos al Museo Munch, junto al Jardín Botánico, donde hay puestos de Kebab (rica y variada comida), peluquerías, supermercados y otros comercios. Una buena manera de conocer el centro es recorrer la peatonal más concurrida; desde la Estación Central, hasta el Palacio Real son unas 12 cuadras y allí se ve la catedral, el Parlamento, el Antiguo Teatro Nacional y, frente a él está la casa natal del poeta y dramaturgo Henrik Ibsen, autor de "Casa de Muñecas", "Espectros", entre otras obras y que también la transformaron en museo. En la esquina del Parlamento está el clásico y elegante Café Christiania, nombre que llevó la ciudad durante 300 años. Camino a la costanera se construyó la Ópera, un edificio moderno de líneas rectas, color blanco y grandes ventanales; es sala de conciertos y ballet y uno de los paseos preferidos. Desde sus rampas se puede contemplar la ciudad y el fiordo de Oslo.En esta zona costera hay tiendas de moda, shoppings, bares que se abren al fiordo y al sol.La noche de despedida hay que ir a hacer un brindis en el Icebar o Bar de hielo, en donde todo es de hielo, vasos, bancos, barra, paredes y la temperatura es de -9°C.La moneda oficial es la corona noruega que cotiza más o menos 0,12 euros.La lengua que se habla es el noruego aunque se lo hace en dos modalidades. La religión es protestante para la mayoría de la población y su gobierno es una monarquía constitucional, con un sistema de gobierno parlamentario y democrático.Desde Oslo partimos hacia Aarhus, en la península de Jutlandia; es la segunda ciudad más importante de Dinamarca, con su animado centro situado a pasos de maravillosos bosques y playas.Cruzamos el canal de Gran Belt y seguimos navegando para llegar al puerto de Warnermünde en Alemania; es una pequeña ciudad y puerto con casas de madera y con balcones de flores.(continuará)
