Brenda Martínez, su experiencia en Nueva Zelanda
Brenda Martínez, una joven gualeya, está viviendo desde hace 2 años en Nueva Zelanda. Le tomamos un poco de su tiempo para que nos cuente acerca de la vida en esos lugares tan lejanos y de costumbres distintas a la idiosincrasia argentina. Le agradecemos mucho a Brenda por el hecho de compartir estas vivencias.
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"¡Hola, gualeyos! Junto a mi novio Javier Rostan estamos viviendo desde el año 2014 en Nueva Zelanda. Yo nunca había viajado por mi cuenta, pero Javier anteriormente lo había hecho por países limítrofes con un amigo. Teníamos ganas de irnos de Argentina, pero no sabíamos a donde, si era seguro y conveniente. Las ansias de ver nuevos paisajes, culturas y conocer personas de otras nacionalidades y costumbres nos impulsaba y hacía que no estuviéramos satisfechos en nuestros lugares. El destino surgió por unas amigas que viajaron a Nueva Zelanda a través de una visa que se da una vez al año para argentinos. Aplicamos a la visa y nos salió, como si todo se aunara para favorecernos y así nuestras vidas cambiaran radicalmente en "el país donde todo es posible".El viaje fue largo, ya que tuvimos una escala de 11 hs en Dubái. Aterrizamos en Auckland, hicimos todos los trámites y compramos un auto económico con el cual emprendimos la aventura de nuestras vidas.El idioma predominante es el inglés, nos comunicamos todo en ese idioma, el cual lo hablan muy cerrado y rápido. También se habla el maorí en minoría y sólo entre los habitantes polinesios originarios.Me gustan mucho los paisajes y la viva naturaleza que conservan con tanta dedicación. Es destacable la seguridad y organización que hay en el país, todo funciona bien. Lo que se podría decir que no me agrada del todo es que gran parte de los comercios en la mayoría de las ciudades cierran alrededor de las 4 o 5 de la tarde.Estoy trabajando en una fábricade leche en polvo, en una oficina en el área de exportaciones, a 30 km de donde vivimos.Actualmente estamos viviendo en la isla sur, a 10 km de un pueblo pequeño llamado Rakaia. La mayoría de los habitantes son granjeros locales, pero como en todo el país, hay personas de diversas partes del mundo.Al ser un país multicultural, son muy abiertos con los extranjeros, tenemos los mismos derechos, nos tratan como si fuéramos locales, nos sentimos bien. Hemos conocido gente de todas partes del mundo, de los cuales hicimos muchos amigos.Los paisajes te dejan sin respiración, te hacen agradecerle al universo estar vivo y tener todos los sentidos para poder apreciar semejante belleza y pureza, regalo de la naturaleza.Costumbre que nos hacen parecidos no se me ocurre, pero sí distintos en muchos aspectos, desde saludar (saludan con sacudón de manos), comer (comidas picantes saborizadas con curry), conducir (se conduce del lado izquierdo de la ruta y el volante está a la derecha), son una cultura muy trabajadora, de largas jornadas de trabajo y es común que los dueños de campos trabajen a la par de los asistentes. En las ciudades siempre todo impecable, no se ve ni un papel tirado, la gente cuida, recicla, y le importa mucho el medio ambiente.Si bien predomina la clase media y media alta, sobresale la forma simple en la que vive la gente; no se preocupan por cómo visten, ni por lo que tienen o lo que no; no viven de las apariencias. Es común ver a la gente ir al supermercado en pijamas y pantuflas.Las casas son todas similares, de madera y de construcciones sencillas de planta simple. La mayoría tiene autos de modelos viejos, pero en muy buenas condiciones; casi no se ven autos caros, ni cero kilómetro. No hay diferencias sociales ya que prácticamente no existe la pobreza, el trabajo sobra; si se ve alguien tirado es porque no quiere trabajar.Tiene un clima muy parecido al centro sur de Argentina, bastante inestable en ocasiones; ventoso y seco; el invierno es frío y suele nevar en los Alpes, mientras que el verano es caluroso, pero no demasiado."(Continuará)
