Chichita Bascoy: “Reflexiones sobre mi viaje a la India y Nepal” (2ª parte)
Hoy compartimos con ustedes la segunda parte de la nota en la que Aurea B. de Núñez, Chichita Bascoy nos entrega su experiencia del viaje que realizó en 1986 a la India y Nepal. Chichita nos introduce en la filosofía de estos pueblos, su religión, sus costumbres, sus lugares sagrados.
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La trinidad del hinduismo está compuesta por la tierra, madre universal; el agua, fuente de la vida y el fuego esencia de la energía y de la destrucción. El fuego es un elemento indispensable en las fiestas rituales hindúes, el gran purificador, el vehículo divino que devuelve al hombre a sus orígenes, a las cenizas de las cuales ha salido. El demonio es la personificación del mal. Este demonio es el mal del orgullo, que se cree casi como Dios. Shiva es el Dios de la Creación, de la Conservación y de la Destrucción. El demonio intenta destruir a Shiva; Shiva intenta destruirlo con fuego, pero sale otro demonio. Esto es para significar que el mal nunca se destruye totalmente. La India tiene tres ríos sagrados: el Ganges, el Vacuna y el Indo. Los ríos sonbuenos porque dan vida, riegan y fertilizan, pero si no se los contiene dentrode su cauce, producen la destrucción. Por eso interviene Shiva para domarlos. Lo mismo ocurre con los hombres: si sus potencialidades no son encauzadas, desbordan. En la India se considera que en la vida hay cuatros etapas: primero, estudiante: celibato; segundo, casamiento: hijos; tercero, como la familia ha crecido, y no te necesita, puedes retirarte y unirte con Dios; cuarto, la última parte de tu vida, dedicarte a ti mismo y a tu perfeccionamiento espiritual, para encontrarse con Dios de alguna manera. Benarés es el centro religioso del hinduismo. Está junto al ríos sagrado; el Ganges. De acuerdo con esta religión, cada adepto a ella tiene que bañarse en el Ganges por lo menos una vez en su vida. Morir en Benarés es para todo hindú la bendición suprema. Si la muerte lo sorprende en el interior de un cierto perímetro limitado alrededor de la ciudad, Shiva, divinidad tutelar, lo libera del ciclo perpetuo de las reencarnaciones y permite a su alma, para toda la eternidad, reposar en el Paraíso de Brahama. El Ganges, considerado "el cielo sobre la tierra", es ese gran canal fúnebre y encantado, madre de toda vida, y río de los dioses donde se busca en la inmersión ritual el camino de la eternidad. Estos ritos son la expresión perpetuamente renovada de la eterna historia de amor que une a los hindúes con su río sagrado. Por medio de esta unión mística el hinduismo expresa la necesidad natural del hombre de conformarse a las fuerzas misteriosas que gobiernan su destino. Desde siempre los hindúes han venido a bañarse en este lugar. Yo los he visto beber el agua sagrada e implorar los favores de los dioses.Nepal no es solamente el país del mundo con la densidad más elevada de templos y pagodas, sino que todo él es un Templo. Como santuario y altar, tiene las cimas blancas del Himalaya; como nave, las llanuras donde se encuentran, viven y comulgan sus fieles; el pueblo tibetano. Nepal estuvo cerrada al mundo hasta 1950. Cuando llegamos allí, uno se encuentra en la Edad Media sin dejar el siglo XX. No sólo es un viaje en el espacio sino una incursión en el tiempo y en la historia. En Katmandú nos comentaron que en esos días había elecciones para elegir el intendente del lugar, Como la mayor parte de la gente es analfabeta, cada candidato estaba representado por un animal. Además nos dijeron que, como había pocas mujeres, se admitía que una mujer conviviera con dos hombres. Nosotras pensábamos hacer un vuelo en una avioneta sobre el Himalaya, pero nos informaron que no era la época adecuada porque había nubes que impedían su visión. Yo recordé que en Mendoza no habíamos podido ver el pico del Aconcagua porque también había nubes que lo impidieron. En Nepal hay un rey que rige la nación; lo vimos pasar en su auto sin ningún tipo de custodia. Nos dijeron que lo cuidaban los habitantes del lugar. Hay muchas otras cosas para contar de este viaje; pero sería interminable hacerla.Aurea Bascoy de Núñez-Gualeguay, julio de 2017.
