Claudia Martín, mi vida en Medio Oriente 6ª entrega
Retomamos hoy las vivencias de Claudia Martín, viajera incansable. Esta es la última entrega de una serie que nos ha hecho descubrir, asombrarnos, conocer en detalle el paisaje, la idiosincrasia, la cultura de lugares donde ha residido, como Canadá, Bermudas, Medio Oriente. Es posible que pronto nos esté relatando de otros destinos porque su espíritu viajero no se detiene. En las ediciones anteriores referidas a Medio Oriente nos habló de las comidas, vestimenta, lugares emblemáticos, derechos y obligaciones de las mujeres. Hoy presentamos la tercera parte de su vida en Medio Oriente en donde nos detalla momentos difíciles, pero que los supo llevar con tranquilidad. Desde esta página le agradecemos a Claudia Martín tanta riqueza que nos ha entregado.
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Una época de tiempos difíciles.En la ciudad de Al Khobar, al este de Arabia, se produjo un atentado a un compound (barrio residencial privado), una masacre ocasionada por terroristas donde detonaron varias bombas y decapitaron gente.La masacre continuó en Riad, con secuestros a extranjeros, estadounidenses, ingleses y un holandés. La cabeza de un estadounidense fue encontrada por la policía en el freezer de la casa de un terrorista.Yo estaba viviendo en el Kingdom Compound (un barrio residencial privado solo para extranjeros). Cuando sucedió el atentado en Al Khobar, se comprobó que el mayor número de muertes se produjo al explotar las bombas, el impacto hizo que los vidrios de las ventanas salieran despedidos y cortaran a la gente, provocándoles rápidamente la muerte.Lo primero que hizo la seguridad del compound donde vivía fue colocar un papel especial en los vidrios de las casas, para que en el caso de una explosión, estos queden pegados al papel y no salgan despedidos. Pusieron tanques de guerra en cada esquina del barrio y barricadas; la entrada del compound estaba protegida por varios tanques de guerra, barricadas y muchos militares armados con ametralladoras. Para ingresar al barrio, había que pasar 4 puestos de control, revisaban todo el auto, abajo inclusive por si nos habían puesto una bomba y la querían hacer detonar cuando estuviéramos adentro. Estábamos permanentemente protegidos por la seguridad militar de Arabia. Claro que eso ocurría sólo cuando estábamos en el compound; cuando salíamos a la calle no teníamos ninguna protección. Nunca tuve ningún inconveniente, todos se imaginaban que yo era libanesa o de Siria por mis rasgos y me hablaban en árabe; yo aprovechaba y me ponía a hablar, practicaba lo que sabía.Una noche había una fiesta en el barrio, al lado de las piscinas. Algunos de nosotros comenzamos a ver movimientos extraños de parte de los managers y la seguridad interna del compound. Escuchamos tiroteos a lo lejos que duraron un par de horas, fue un intento para entrar, por suerte no pasó nada; muchos ni se enteraron y la fiesta continuó.Al principio fueron semanas sin dormir y de mucha tensión. Después uno se acostumbra a vivir viendo a los militares, toda esa seguridad, y ese halo de incertidumbre habitual.A pesar de esa etapa, tengo muy buenos recuerdos vividos allí, amigos muy queridos con los que sigo manteniendo contacto.Unos de los viajes más espectaculares que hice fue en jeep desde Riad hacia el norte, cruzando el desierto, pasando por las ciudades de Qasim, Buraydah, Hail, Tabuk, Jubbah, Mada`in Saleh, etc. ¡Paisajes bellísimos!!! Y muy diferentes a lo que uno ve habitualmente. En el norte del país se encuentran pinturas rupestres de más de 5.000 años de antigüedad. La mezquita de Omar, una de las más antiguas del mundo y cantidad de tumbas y edificaciones de los nabateos. Por allí era la antigua ruta del comercio; transportaban mercaderías provenientes de India, Arabia, Fenicia (hoy Líbano), todos los países del Mediterráneo, Egipto. De allí continué a Jordania, Líbano y Siria, volviendo nuevamente a Riad por el desierto. ¡Una experiencia increíble, fascinante!¡Me despido con un abrazo gualeyo!Saludos.Claudia
