Con Fabián Humberto Delaloye en Honduras (2da. parte)
Fabián Humberto Delaloye, gualeyo de nacimiento, radicado en Neuquén donde ejerce su profesión de enfermero y se expresa artísticamente por medio de la música, ha tenido la oportunidad de realizar, junto a su esposa Estela Ferrarese, varios viajes a diferentes lugares. Honduras fue uno de sus destinos recientes y en esta segunda entrega sigue comentando las vivencias en ese país.
Extractos del diario de viaje por Honduras.Conseguimos un tour accesible a nuestra economía para visitar los Cayos Cochinos, así es que a la mañana siguiente nos llevaron a Sambu Greege desde donde nos echamos al mar Caribe en una cáscara de nuez con motor fuera de borda. Nuestro primer alto fue en el cayo donde se ubica la estación "científica". Pretendieron cobrarnos un "tax" para ingresar a los Cayos ya que dicen es un área protegida, -¿protegida de quién? nos preguntamos con Stela. Sabido es que a una isla la tiene un mejicano, a otra un cubano, a otra un rico hondureño, y en el Cayo Mayor hay Hoteles de capital privado. Paramos en una playa diminuta para hacer snorkel. A raíz de mi inexperiencia tuve que luchar con las patas de rana y tragar algo de salmuera; luego disfruté de las maravillas del fondo marino; corales de diferente forma y color, peces azules, amarillos, pequeños y grandes. Antes de que yo lograra "esnorkelear" Stela vio una víbora de agua que la impresionó lo suficiente como para salir casi caminando sobre el agua. Luego estuvimos un buen rato, flotando en silencio, hechizados con tanta belleza.En toda la zona donde estuvimos abundan los Guekos, lagartijas de unos diez centímetros de color verde claro que trajeron desde Estados unidos los dueños de las plantaciones de bananos para controlar a los insectos. Por la noche, su sonido característico te eriza la piel al imaginarlas cerca. Después te acostumbrás, casi... Al día siguiente caminamos el pueblo y en una casa de familia nos invitaron a bailar punta en una ceremonia en la que recordaban a un familiar muerto.Al atardecer salimos a comprar fruta, unos cipotes (niños) se nos acercaron corriendo y gritando: - ¡Uan dólar! ¡Uan dólar! El mangazo internacional en inglish tenía que ver con nuestro aspecto de gringos del norte, confusión que se repetía todo el tiempo. -¿En Argentina no hablan inglés?- Era otra de las preguntas. Por esto aconsejamos a quién vaya por allí usar una bandera o remera o gorra argentina, y si se le agrega el nombre "Messi" mejor, que para algo sirve además de patear bien la pelota.A la mañana y a la tarde recorren la playa vendedores ambulantes cargando una canasta con sus productos. Fue así que probamos "pastelitos" (un poco más grandes que empanadas) de carne de pescado bonito y tiburón. También saboreamos yuca dulce hervida y el crujiente casabe de yuca amarga. Nos tentaron con el canopy, así que este par de viejitos casi piolas se animó a viajar colgados a lo largo de trece cuerdas metálicas de diferente longitud y pendiente, ¡toda una experiencia para la emoción, y para fortalecer un músculo innombrable!Emprendimos el viaje de regreso a Quimistán, ya que en San Marcos estaba por comenzar el II Congreso Panamericano de Juegos Tradicionales y Deportes. La inauguración nos encontró desfilando por las calles de San Marcos en Santa Bárbara, junto a las otras delegaciones, acompañados por los "Danzancos", jóvenes subidos a zancos atados a las piernas que les permiten mayor libertad de movimientos, y que muestran sus habilidades justamente, danzando. Nos divertimos mucho viendo las carreras de sortijas con mañosos e impredecibles burros, que recibían como premio una bolsa llena de grandes vainas de corozo, que, aunque no sea burro, igual probé, y así entendí por qué les gusta tanto.Los organizadores del evento nos llevaron de excursión a Copán, un lugar cargado de historia y ¿por qué no?, de fantasmas del pasado. El guía hablaba como que los Mayas ya no estuvieran, pero con nosotros estaban cinco personas mayas... En fin, con Stela esperábamos que ellos dijeran algo en su defensa, pero no. Los mayas están vivos, y ahora se los está autorizando a realizar en ese lugar algún ritual propio (una misa maya).Honduras fue una experiencia fascinante, apenas detallada en este breve relato que no pretende ser un montaje adornado de postal turística.Abrazos para a todos los Gualeyos de buena voluntad. Fabián H. Delaloye
