Con Mirta Pecín y su familia por Israel y Jordania
Mirta Pecín, nuestra gualeya que reside con su familia en Neuquén, sigue compartiendo con nosotros el reciente viaje que realizó junto a su esposo Osvaldo y su hijo Exequiel a Medio Oriente. Ya recorrimos con ellos los principales puntos de Israel, el Mar Muerto, el Mar Rojo, un límite común entre 4 países, todo muy junto, punto álgido de ese continente. Y en esta última entrega recorreremos dos lugares de Jordania, emblemáticos de ese país por diversas razones, pero ella se centra en el paisaje y las costumbres. ¡Gracias, Mirta, por compartir esta experiencia tan especial!
Al día siguiente nos fuimos a JORDANIA, dejamos el auto en el estacionamiento en Israel y cruzamos la frontera ¡caminando...!!! ¡Qué cosa más rara, parecía una película! Luego de pasar ambos controles (muuuy estrictos por cierto, sobre todo con Ezequiel, seguramente por ser joven; nos explicaron su temor a que nos usen para transportar bombas o explosivos sin que nos demos cuenta, cuando dejamos los bolsos en los hoteles o en algún lugar). Nos tomamos un taxi del lado jordano que nos llevó hasta ÁQABA, una ciudad sobre la costa del Mar Rojo, llena de gente, familias con muchos nenes, paseando por la costa, (era de noche), comiendo en bares por todos lados, camellos y caballos para pasear; ¡muy pintoresco!!! Incluso había un muelle donde había mesas con gente sentada, y era ¡una noche de luna espectacular! Eso sí, en ningún lado venden bebidas alcohólicas, y se nota, ¡les puedo asegurar que se nota!!!, sólo algunos lugares donde fuman las típicas pipas en las veredas de los bares. En el hotel contratamos un taxi que a la mañana siguiente nos llevo y nos esperó en PETRA ¡durante 10 horas!!! en las que caminamos, subimos y bajamos escaleras, bajo el sol abrasador. Petra es una de las nuevas Maravillas del Mundo, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y sí, se lo merece. Lo que hicieron los Nabateos hace 2200 años en el desierto y en la piedra, ¡no se puede creer!!! Está tallada en la roca de piedra rosa, en parte, y construida entre desfiladeros entre una medialuna de montañas. Empezamos a caminar y aparecieron las primeras tumbas talladas en la piedra, y luego de un desfiladero, donde hay partes que están las piedras del piso originales. De pronto, doblando nos encontramos de frente con el edificio más emblemático de Petra, El Tesoro (fachada de 30 m de ancho x 43 m de alto). Allí está lleno de camellos para sacarse fotos, burros para que te lleven a hacer el recorrido, caballitos que también los usan para alquilar, carros, un mundo de gente. Después seguimos el recorrido...y, ¡no se terminaba nunca! Hay un anfiteatro espectacular, y para culminar, hay que subir 850 escalones con un sol tremendo, para llegar al Monasterio. Es la segunda atracción de Petra, de enorme tamaño...y allá arriba hay una carpa con un beduino que toca el laúd... ¡Todo es mágico!En las Antigüedad, este era el paso obligado de las caravanas, que transportaban mercancías entre Arabia, Egipto, Siria, Fenicia y Europa.Cuando se abren un poco las montañas, se encuentra lo que era la ciudad donde vivían, que están reconstruyendo. Muchas tiendas beduinas, donde venden souvenirs, tapados con mantas para protegerse del sol y del calor; tanto hombres como mujeres, y niños también (¡a los que les encanta comerciar!!!)Al día siguiente fuimos al desierto de WADI RUM, impresionante extensión de arena entre montañas, donde viven los Beduinos en sus tiendas, y donde también se puede ir a pasar la noche, comer sus comidas típicas y disfrutar de sus bailes y cantos. Nos tocó un día con viento, donde volaba arena. Allí se filmó Lawrence de Arabia, y está el lugar donde estuvo su campamento.Después de esta experiencia volvimos a Barcelona, donde nos esperaban nuestras costumbres, vestimentas, idioma, muy contentos con la experiencia de Medio Oriente, y la verdad con ganas de seguir recorriendo lugares ¡tan distintos a los nuestros!!!
