Para disfrutar con ellos
Cristina Dunat, su maravilloso viaje por Turquía
Nuestra amiga Cristina Dunat, a quien le gusta mucho viajar, se le han presentado hermosas oportunidades para recorrer el mundo. Ha visitado lugares maravillosos y tenemos la suerte que ha decidido compartir con nosotros. En esta ocasión nos cuenta su recorrido por Turquía. Descripciones muy bonitas, fotográficas, y una expresión chispeante, como es ella, nos acompañan en esta edición.
"Cuando decidí mi viaje a Grecia y Turquía, la primera sorprendida en realidad fui yo, porque pensaba que nunca elegiría a Turquía como destino para visitar. No así Grecia, que siempre había soñado con recorrer sus islas, especialmente Santorini, y sobre todo sus ruinas que fueron las que dieron origen a nuestra civilización.Me sorprendí cuando puse mis pies en tierra turca. ¡Qué país maravilloso! Con orden, respeto, seguridad, y principalmente, porque se parecen mucho a nosotros, los argentinos, en especial en lo noctámbulos.Bueno, trataré de poner un poco de orden en estos recuerdos. Primer punto al que arribamos, después de un trasbordo en Londres, fue Estambul, la antigua Constantinopla, maravillosa ciudad repartida entre dos continentes: Europa y Asia, bañada por ese Bósforo, en cuyas orillas se levantan Mezquitas, Palacios, mansiones, paquetísimos restaurantes. Navegar ese estrecho en una soleada mañana de primavera admirando todas esas bellezas, es algo indescriptible. Ya, como recibimiento, fue maravilloso.Pero volviendo a su parecido con nosotros en cuanto a lo noctámbulos, quiero contar que los restaurantes están todos abiertos hasta muy tarde en la noche, y todos con mesitas en la calle, no importa la estación que sea, porque tienen toldos con calefactores que envían su aire caliente hacia las mesas, sobre todo cuando la noche está fresca. Cada restaurante es con su música en vivo. En nuestra primera salida tuvimos la oportunidad de escuchar a un intérprete de cítara. En cuanto a la peatonal..., llena de gente caminando, también con distintos grupos de música en su recorrido. La noche de Turquía es muy despierta.¡Y qué decir de las visitas a sus palacios y mezquitas!La Mezquita Azul, Santa Sofía, el palacio Topkapi, en fin, con el lujo de Las mil y una noches expuesto a nuestra mirada. También tuvimos que sacarnos los zapatos, cubrirnos la cabeza, todas costumbres que en mucho tienen que ver con la religión, pero también con las costumbres. Por ejemplo nos contaron que las mujeres en su mayoría se cubren el pelo porque su Dios les había dicho las palabras: "cuiden vuestros tesoros". Y en las mujeres el tesoro más preciado eran sus largas y abundantes cabelleras negras y brillantes.Habría tanto para decir de Estambul, pero Turquía no es sólo Estambul. Después de pasar 5 días en esta deslumbrante ciudad, de visitar sus bazares, el de las especias y el Gran Bazar, en donde recorremos la Golden Street o calle del oro, admirando a ambos lados las joyas maravillosas e inimaginables expuestas en vidrieras que se suceden unas a otras durante todo el recorrido de esa Golden street, seguimos nuestro camino que esta vez nos llevó a Capadocia.¡Qué decir de Capadocia! Es una ciudad formada por rocas volcánicas, gigantes rocas escupidas por su vecino volcán, y en donde los cristianos se escondieron de la persecución romana, construyendo dentro de esas rocas sus monasterios e iglesias. Nos topamos con templos con frescos pintados que aún hoy se mantienen en perfecto estado. Recuerdo especialmente la Iglesia de la Manzana. Así es su nombre.Esta es la ciudad en donde se realiza el vuelo en globo, desde donde se puede contemplar un paisaje verdaderamente lunar.En Capadocia también hay ciudades construidas como refugio, en donde los cristianos se escondían con sus familias e incluso con sus animales, burros entre ellos, y con respiraderos al exterior que les permitían permanecer durante todo el tiempo transcurrido durante el paso de los romanos. Estas ciudades subterráneas llegan a tener hasta 8 pisos hacia abajo."(continuará)
