Darío Alessandri en Italia en busca de sus antepasados 1ª parte
Hoy comenzamos a recorrer con Darío Alessandri el largo camino hasta encontrar el lugar donde nació su tatarabuelo en Italia y lograr la ciudadanía de ese país. Años de trámites y un viaje a Italia son relatados de una manera muy amena y simpática, tal cual es Darío.
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Los trámites en Argentina"Todo comenzó cuando me decidí hacer el trámite de la ciudadanía italiana, pensé que era fácil, pero no fue así. El único dato que tenía era que mi tatarabuelo Stefano Alessandri había venido de Italia, pero nadie sabía de qué ciudad. Los únicos datos los recopilé de algunos parientes, los más viejos me dijeron que lo escuchaban a Stefano cantar en piamontés. También me comentaron que visitaban parientes en Gualeguaychú. Con esa información comencé a buscar la ciudad donde había nacido, lo que me llevó más de 7 años investigando archivos históricos, registros públicos, registros de las personas, archivos de parroquias y cementerios de la ciudades de Gualeguay; Gualeguaychú, Victoria y miles de horas de búsqueda en internet, en archivos de inmigrantes llegados a Argentina y de barcos salidos desde Italia, listas de leva que eran registros militares de la época, hasta que un día, estando en el Círculo Italiano de Gualeguaychú, leyendo por tercera vez un libro registro de socios de 1890, encontré al socio de apellido Alessandri Pietro. Apenas se distinguían las letras y decía algo parecido a italiano nacido en Parebo o Pareto. La casualidad o suerte, justo ingresaba al lugar un profesor de italiano y le pregunté y me dijo si ¡Pareto!, está en la región del Piamonte. A allí encontré la llave para ubicar la ciudad donde nació Stefano. Con ese dato, llamé a Buenos Aires a una organización que se dedica a localizar actas de nacimiento en Italia y, luego de dos días me confirmaron que ya sabían donde había nacido mi tatarabuelo, pero que tenía que pagar 500 dólares para traerme desde Italia el acta de nacimiento legalizada. Al final, después de sacar un préstamo, logré tener en mis manos el acta de bautismo de Stefano Rocco Lodovico Alessandri, nacido en Roboaro, fracción de Pareto, en la provincia de Alessandria, región de Piamonte en el norte de Italia. Luego, con el acta en mano, llamé al Consulado Italiano de Rosario y me llevé una gran desilusión cuando que me dijeron que me daban turno para ingresar el trámite para dentro de siete años aproximadamente. No conforme con esto, empecé a averiguar en otros consulados y me encontré que en La Plata el trámite duraba un año, pero debías tener domicilio en la jurisdicción consular. Comencé averiguar si algún pariente vivía en esa jurisdicción y encontré a mi madrina Beatriz Gallo a que logré contactar después de 30 años sin verla y me facilitó su domicilio. Luego de viajar hasta tres veces en una semana con un total de ocho viajes a la ciudad de La Plata, logré obtener, después de 8 años, el ansiado pasaporte italiano y europeo.Esta es la introducción de la historia de mi viaje, la cual más de una persona ha pasado y muchos no han logrado nada todavía, pero yo insistí, no baje los brazos y lo logré. ---------------------------------El viaje a ItaliaUna vez con el pasaporte italiano en mis manos comencé a aventurar el viaje al viejo continente para conocer el lugar donde nació y creció mi tatarabuelo. Cuando el avión aterrizo en el aeropuerto de Malpensa de la ciudad de Milán, me convertí en el primer descendiente de la familia de Stefano Alessandri en regresar a la tierra de mis ancestros luego de 140 años.Al tener pasaporte italiano- europeo, casi no tuve control en migraciones, me atendieron muy amablemente, eso que yo no hablaba italiano. Estando allí me di cuenta que había entrado en el primer mundo, alquilé un automóvil y la primera sorpresa que me lleve fue que en las cabinas de peajes no había personas cobrando, sino que eran automáticas, con comando de voz, ya que al ingresar en la autopista emite un "biglietto" o pase y cuando se sale de la autopista se debe abonar en efectivo a una cabina automática. Eso me lo explicó un automovilista que quedo estacionado detrás de mí por un buen rato en la cabina de peaje, porque yo había ingresado en el carril que decía tarjeta, pero ese carril es exclusivo para los italianos que están inscriptos con número de CUIL. Por lo tanto aprendí que en los peajes debía pasar por las cabinas que tienen una imagen de un tipo de monedas sueltas. Otra cosa que aprendí es que se deben respetar las señales de tránsito, no se puede circular en vehículo por el casco histórico de las ciudades, sólo peatonal o transporte público porque hay muy pocos inspectores de tránsito, pero muchas cámaras escondidas. Me di cuenta de eso porque después de llegar del viaje, me llegaron a mi domicilio varias multas de tránsito de todas las ciudades que visité. En diecinueve días me hicieron once multas.Hay muy poca policía, muy tranquilas y seguras la ciudades; lo que si había mucha presencia del ejército en los lugares históricos como el Vaticano, el Coliseo."
