Desde Cataluña nos visitó Rocío Sánchez- 2a.Parte
En esta edición continuamos entregándoles las vivencias de Rocío Sánchez quien vive desde el año 20120 en Cataluña, España, en un pueblo llamado Palafrugell, cercano a Barcelona y a Gerona. Rocío nos habla de su vida en España en donde a que se siente muy cómoda, trabajando, estudiando. Nos habla de las costumbres y fiestas tradicionales y el respeto por el patrimonio y por la naturaleza Se muestra asombrada de lo que cuesta vivir en Argentina en donde todo se paga en pesos, pero a valor Euro. Compartimos con ustedes estas vivencias de Rocío.
Rocío nos habló del respeto que experimenta por el idioma de un país, de una región, como reflejo y base de la cultura; por esta razón se esfuerza por perfeccionar el catalán."Si hubieran respetado nuestras costumbres y nuestro idioma cuando descubrieron América, otra lengua hablaríamos.En cuanto al clima, es frío en invierno, nieva, pero para lo que nostros estamos acostumbrados, es soportable. En el verano es muy fresco y lo característico es un viento que se llama tramontana, quiere decir "más allá de la montaña" y que puede llegar a soplar hasta 120 km. por hora, si no los tomás fuerte, te vuela las criaturas. Imagínense la primera vez salí a la calle con un viento así y llevando chicos, me abracé a ellos para que no se cayeran. Es como un remolino que viene desde Francia, pasa los Pirineos y toma mayor velocidad, y al estar cerca de la costa, entra a los pueblos así como viene.Palafrugell tiene una arquitectura muy antigua y todo se mantiene; la gente cuida mucho el patrimonio, todo en su lugar, ya sea edificio, como la naturaleza, los bosques, la playa. Hay un mucho respeto y educación que se manifiesta en lugares limpios, tanto las calles, como los edificios. El ayuntamiento trabaja para mantener el patrimonio cultural, no sólo en lo que hace a la arquitectura, sino a las costumbres. Es así que todos los años hay Fiesta Mayor, que es la fiesta del pueblo y dura una semana. La gente que se ha ido a vivir a otras ciudades vuelve aunque sea por unos días o por un rato para participar de esas tradiciones. Entre las actividades está la lectura de cuentos en las bibliotecas, hay juegos en las calles donde los que deseen pueden participar, los museos permanecen abiertos, pasan películas, todo como una forma de mantener fresca la historia del lugar. Un baile típico es la zardana; se hace en ronda tomados de la mano y tocan un instrumento que se llama graella, se parece mucho a una flauta. Otra cosa que me parece fantástica son las torres que hacen con personas, castillos humanos de hasta 10 o 15 personas. Para hacer esto se trabajan en equipo y el esfuerzo es compartido desde los mayores y más forzudos que hacen la base, hasta los más pequeños que van en el extremo. La Fiesta Mayor se prepara durante todo el año porque para ellos es la expresión máxima de sus tradiciones. Por otra parte, cada pueblo presenta muñecos gigantes en papel maché. Por ejemplo los muñecos de mi pueblo representan la montaña por medio de un hombre gigante con traje típico y de una sirena que representa el mar; así como vivimos, entre la montaña y el mar.He tenido oportunidad de visitar otros lugares e españa, como Valencia, el Delta del Ebro, Aragón, Barcelona, Gerona. De Barcelona lo que más me gustó fue el Parc Güell desde donde se tiene una vista de toda la ciudad. ¡Es hermoso! Para llegar a ese parque hay escaleras mecánicas. También me gustó mucho Monserrat en donde hay un monasterio.Me he encontrado con otros argentinos, algunos que conocía y otros que me relacioné allá. Con ellos nos juntamos a tomar mate, o a hacer un asado; hay muchos argentinos en Cataluña y también negocios que venden productos típicos nuestros.De la Argentina, en especial de Gualeguay, extraño la costumbre de pasar por la casa de alguien y detenerme a tomar unos mates y charlar un rato. Eso allá no existe. Para ir a la casa de alguien hay que avisar unos días antes y organizar la comida, todo como un acontecimiento. Acá los encuentros con los vecinos se dan con mayor espontaneidad.Siempre pienso que a la Argentina puedo volver cuando quiera porque es mi tierra, pero mientras pueda estar afuera, conociendo otras culturas, otra gente y su forma de vida me quedaré. Allá no hay muchos chicos; los matrimonios ya tienen hijoscuando tiene alrededor de 30 años o más, y no más de uno o dos. La vida es cara y difícil, sobre todo cuando hay que dejarlos en la escuela o en las guarderías; el transporte no es como acá, con la misma frecuencia y se hace indispensable tener un auto. Pero se puede vivir bien ya que por ejemplo a mí con un trabajo me alcanza para alquilar y comer, en cambio en Buenos Aires necesitaba dos trabajos para mantenerme. En Argentina está muy cara la vida y todo se paga con pesos, pero a valor euro; me asombra lo que cuestan los artículos comestibles, por ejemplo.Por ahora me quedo allá, estoy conforme con lo que estoy viviendo, aunque con mi familia tenga que comunicarme con una camarita. Gracias a Dios tenemos buenos medios de comunicación."
