Federico Zanetti: Polinyà, Cataluña 2ª parte
El sábado pasado compartimos la primera parte de una charla que tuve con Federico Zanetti, quien vive en Polinyà, a 20 Km. de Barcelona. Estuvo hace poco tiempo en Gualeguay junto a su esposa Elisenda y sus hijos Fabrizio y Francesca. Vino a visitar a su familia, disfrutó del campo, de la ciudad, de algunos paseos a lugares emblemáticos.
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En esta segunda entrega continúa comentándonos de su trabajo con la madera, como también en un pequeño campito, la tarea de Elisenda, la vida de sus hijos, los inmigrantes y su deseo de ver mejor a la Argentina.Quiero contarles que fue una inmensa alegría mantener esta charla con Federico Zanetti porque, tanto de él, como por muchos de mis alumnos de la Escuela Agrotécnica, guardo un hermoso recuerdo. Mirando a la distancia veo que mi semilla en la docencia cayó en buena tierra. ¡Gracias, Federico!!!"El trabajo es duro, durante todo el día. Cuando hice la primera casa en madera, rodeando un árbol, la televisión española lo reflejó y de ahí lo tomé para mi página, así que surgieron muchos pedidos para hacer este tipo de cabañas. Si bien todo es bonito cuando hay trabajo, también es duro cuando no lo hay, tiempo de las "vacas flacas" en el invierno, que puede pasar una semana sin hacer nada. Uno tiene que estar atendiendo para ver dónde surge una oportunidad. Lo importante es que nos permite vivir bien y me gusta lo que hago, al igual que le gusta a Elisenda su tarea en el comedor. En Cataluña se acostumbra mucho a comer en restaurantes, no se toma como una salida especial de vez en cuando, sino que ante la falta de tiempo para volver a la casa por un rato cortito, almorzamos en comedores. Eso estás incluido en la tarea del día.""A Elisenda le gusta la Argentina, pero reniega de algunas cosas, al igual que yo. Tengo la suerte que ella valora muchos aspectos de nuestro país y fundamentalmente que es muy familiera, valora ese "trabajo" de conservar la familia, la cercanía de los afectos, por eso nunca se niega a venir a la Argentina, a Gualeguay, a la casa de mis padres.A nuestros hijos les encanta el campo. Si bien nosotros vivimos en una ciudad donde pueden salir a la calle con sus amigos sin problemas, tocan el timbre para invitarse a jugar en la casa de uno o de otro, andar en bicicleta, jugar a la pelota, o van al súper de los chinos a comprar algo. Es la vida de pueblo que teníamos acá antes y es muy lindo."Cuando se refirió a los chinos, le pregunté si había muchos de ellos en Cataluña. "Hay muchos y se dedican a supermercados y bazares; hay tanto bazares cuyos dueños son de China que ya no decimos "vamos al bazar", sino "vamos al chino"; ellos tiene todo. También hay bares cuyos dueños son chinos, pero al español no le gusta mucho porque disfruta el café que prepara otro español.En Barcelona hay muchos pakistaníes que tienen supermercaditos y los marroquíes que son muy negociantes, pero hay que tener cuidado en decirle "moro" porque lo toman como un desprecio. En la zona agrícola, en la que se trabaja en invernáculos, está lleno de africanos porque el español no quiere hacer esa tarea. Para la época de la vendimia aparecen muchos rumanos. Uno está tan en el centro, que hay de todas los países, un abanico de razas, casi la Torre de Babel (risas). Los argentinos estamos metiéndonos en todo, tenemos una postura muy buena ahí, los que tenemos cierta edad contamos con una memoria histórica. Todos nosotros somos sudamericanos, y si despectivamente nos dicen "sudacas", porque suelen ser crueles en eso, lo somos tanto como un boliviano, un ecuatoriano, pero ahí nos dicen que nosotros no somos tan sudacas, somos argentinos, estamos en otra categoría. Yo digo (risas)... que estamos bien posicionados porque la competencia es mala."Luego hablamos del turismo: "En cuanto al turismo, es una zona muy visitada. Barcelona está entre las más visitadas del mundo, incluso por encima de Madrid que es la gran competencia, porque tenemos mar, playa, montaña, todo. Hacemos una hora y media y estamos esquiando en los Pirineos. Barcelona es una muestra del mundo en un espacio reducido. Y a mí me ha tocado la suerte de tener cerca un pedacito de campo, que me apasiona. Allí "juego" al agricultor, tengo tractor, labro la tierra, siembro, cosecha y "tengo para la foto".Conversamos luego acerca del atentado que sufrió Barcelona hace poco tiempo, sobre el que comentó: "Es una zona que está en peligro porque es muy visitada y muchas razas. Había indicios, casi certezas de que algo iba a ocurrir; en una escala de 5 como máximo peligro, estábamos en el 4. Y ocurrió lamentablemente con un saldo muy triste. En ese momento estábamos volando para Argentina. Los artífices o mano de obra de estos atentados son en su mayoría chicos muy jóvenes nacidos en España, hijos de inmigrantes. Viven una cultura en su casa y otra cuando salen a la calle, que la tiene que aceptar y tratar de integrarse, pero muchos reniegan, se aíslan, y ahí es donde los captan estos llamados "movimientos islámicos" que le prometen notoriedad, pasando a ser la mano de obra de los criminales.Dejamos este tema y le pregunto si tiene deseos de volver a vivir en Argentina: "Me gustaría, pero cuando llego le doy la razón a un amigo vasco que me dijo "Argentina es la eterna promesa". Me gustaría visitar mi país y que esa promesa se haya convertido en realidad y encuentre los argumentos para quedarme con mi familia en este, mi país."
