Graciela Juárez, su viaje por Mongolia 2ª parte
Continuamos con las vivencias de Graciela Juárez, gualeya, quien vive desde muy joven en La Plata, y que ha tenido la oportunidad de realizar bellísimos viajes. En los últimos años ha conocido destinos diferentes, quizá impensados para muchos. Es así que en la entrega anterior nos comentó el acerca del original Museo-Panorama Borodino en Rusia y hoy comparte su experiencia en Mongolia. Para ubicarnos les dejo un breve panorama de ese país: Los mongoles son un grupo étnico que se originó en lo que en la actualidad es Mongolia, Rusia y la República Popular China, principalmente en lo que hoy en día es la región autónoma de Mongolia Interior y las repúblicas Buriatia, Kalmukia, Tuvá y Yakutia de la Federación Rusa. El año 2004 eran unos 8.500.000 y hablan el idioma mongol. Aproximadamente 2,3 millones de mongoles viven en Mongolia, 4 millones en Mongolia Interior y otros dos millones en las provincias vecinas.
Mi viaje a MongoliaAbordamos el tren transmongoliano en Irskust (Siberia) y después de 24 hs de recorrido sin escalas, llegamos a Ulaan Baatar, capital de Mongolia. Durante el trayecto, pudimos ver ciertos campamentos constituidos por viviendas blancas, de forma cilíndrica y techo cónico achatado llamadas ger (se pronuncia guer) o yurta. Desde el tren se observaban estos lugares muy prolijos, muy cuidados. A nuestra llegada fuimos a visitar uno de ellos y como es costumbre, nos invitaron a conocer un ger.Los gers son instalados (y levantados) por los nómadas mongoles en terrenos fiscales que les facilita el gobierno central. Recordemos que desde épocas muy antiguas (Genghis Khan) esta región estaba habitada por pueblos nómadas. En la actualidad, esta situación continúa, pero obedece también a causas climáticas. En épocas invernales, de mucho frío, se dirigen hacia el sur, para que puedan prosperar sus cosechas, (seis meses aproximadamente), y en épocas estivales se trasladan hacia el norte.Armar cada ger (y desarmar) les lleva 2 horas y media. Luego los trasladan de un lugar al otro en camiones o carros tirados por caballos.Los gers semejan carpas construidas con pieles de ovejas y otros animales y telas especiales tejidas con lanas de oveja y también de plástico, todas dispuestas en capas superpuestas. No llevan clavos, ni tornillos, ni alambres. Están armadas uniendo las partes con tientos de cuero y sogas. Para su estructura, tanto de los laterales como techo, utilizan palos de madera y cañas. Los gers son cilíndricos, de 6 ms de diámetro aproximadamente y 2 ms de alto, pero se continúan con un techo (de idénticos materiales) en forma cónica de poca altura. Tienen una sola puerta que mira hacia el sur y que se cierra con un toldo o una madera. Constituye la única abertura, ya que carecen de ventanas. En su centro está dispuesto un tronco de 3 ms de alto y junto a este, el caño de salida de una estufa-cocina de hierro que es centro, además de lo físico, de la vida que allí transcurre.Alrededor de este único ambiente, sobre sus paredes curvas, se sitúa el mobiliario: muebles para ropas, alacenas, una mesita baja y cuchetas, dispuestos en forma alternada. Además unas pocas sillas bastante precarias. Allí nos sentamos para compartir con la nómada y su niño. El esposo estaba trabajando. Como visitantes nos sentimos muy cómodos por la hospitalidad brindada.Tengamos en cuenta que los nómadas son fundamentalmente, criadores de caballos. Son famosos sus corceles pequeños, a los que dedican cuidados especiales y hasta se diría, mucho cariño, jamás aceptan el maltrato.Crían también vacas y ovejas. En esta visita nos convidaron con kumis, su bebida favorita, elaborada con leche de yegua fermentada. Yo tomé dos tragos, su sabor y aspecto no me impulsaron a continuar. También compartimos una especie de queso blando, hecho a partir de una cuajada o yogur de leche de yegua. Consumen muchos productos lácteos, símbolo de prosperidad y buena suerte.Esto es, a grandes rasgos, el relato muy abreviado de una experiencia vivida, y que es muy diferente a otras.
