Grisel Diez, desde Ginebra, Suiza
Grisel Diez, junto con su esposo Alejandro Duvillard y sus hijos Irene y Lucas, vive desde hace varios años en Ginebra, Suiza, un lugar con una idiosincrasia muy distinta a la nuestra a que resultará difícil adaptarse, pero no imposible, al menos así nos comenta. De las costumbres de ese lugar de Europa nos habla Grisel, una gualeya muy nuestra que no olvida su ciudad natal.
Hace varios años que estoy en esta ciudad del centro de Europa, una ciudad bien definida por muchos como "cosmopolita", ya que más de un tercio de la población ginebrina son residentes extranjeros, muchos de los cuales trabajan en las aproximadamente 230 organizaciones internaciones o empresas multinacionales con sede en esta ciudad. Viven aquí 191803 habitantes; una ciudad chica en superficie con menos habitantes que la capital entrerriana, pero donde se pueden encontrar muchas ventajas de las grandes ciudades.Suiza es un país donde todo funciona increíblemente organizado; ejemplos de esto lo podemos encontrar en los horarios de los negocios, los transportes; el ritmo de la ciudad va al ritmo de la precisión suiza, a lo que uno tiene que adaptarse: los negocios cierran normalmente entre las 18hs / 19hs (fuera de estos horarios uno puede encontrar el mercadito del barrio hasta las 22hs, donde las cosas te pueden costar "un ojo de la cara"). El transporte en regla general es muy preciso, por ejemplo si un tren se anuncia que llega a la estación a cierta hora y minutos es mejor no fiarse y estar a tiempo porque suelen no equivocarse, ni retrasarse...Otro ejemplo lo podemos encontrar en la separación selectiva de los residuos. Ya desde casa se deben separar lo orgánico de los papeles, el vidrio por un lado, el aluminio y las botellas de plástico por otro. Cada barrio tiene sus propios lugares para dejar la basura. En una foto que adjunto se aprecia que se puede encontrar por ejemplo en un estacionamiento en medio de unos viñedos.También se puede ver como aprovechan cada espacio, cada metro para, en forma de "terrazas", colocar las vides. Lo mismo se hace con otras prácticas agrícolas; a uno le impresiona ver como aprovechan los terrenos, laderas de montañas y que no hay alambrados que separen lo que pertenece a uno u otro; en los viñedos las terrazas se separan con rocas que le dan soporte a la tierra y en los terrenos mas llanos es la diferencia de cultivos, colores que dan cuenta de los límites.Otra de las cosas a la que hay que acostumbrarse es a ir a hacer las compras con tus propias bolsas o un carrito, ya que los supermercados no las proveen más. Esto se ha estado haciendo en los últimos años, así es que si te olvidaste la bolsa podés comprar ahí unas en cartón o materiales biodegradables; pero mejor acordarse porque sino cada compra se convierte en ¡un presupuesto! Por lo que he leído en los diarios argentinos en Buenos Aires están con esa iniciativa también a partir de este mes.El orden y la organización también están presentes en el tráfico. A respetar las señales, a respetar el límite de alcohol, las velocidades máximas y mínimas ya que no sólo las multas son muy dolorosas para el bolsillo, sino que también, según la gravedad de la infracción, existen sanciones penales y se puede terminar preso! Alternativa práctica e interesante es la bicicleta, ya que hay bici-sendas por toda la ciudad y muchas veces uno va más rápido a algún lado en bici que el tiempo que le llevaría llegar en auto.Cuando hablamos de Argentina la gente sabe mucho de allá, de los deportistas que se destacan en el mundo, hablan de nuestros paisajes y la multiplicidad de destinos turísticos, la inmensidad de nuestros espacios abiertos, nuestras riquezas y nuestro entorno natural, la cordialidad de la gente y los representantes de nuestra cultura.(continuará)
