Grisel Diez, desde Ginebra, Suiza (2ª entrega)
Les entregamos la segunda parte de la nota de Grisel Diez quien, junto con su esposo Alejandro Duvillard, y sus hijos Irene y Lucas, vive desde hace varios años en Ginebra, Suiza. Continúa comentando acerca de la idiosincrasia de esa hermosa ciudad y país con cotumbres muy diferentes a las nuestras y que, sin duda, para un latino debe costar acostumbrarse. Para el asombro, ¡la prolijidad y puntualidad en todo sentido!; para admirar, ¡el paisaje bellísimo!; para los sentimientos, ¡la comunicación tan fresca y clara de Grisel!, a quien agradecemos por compartir esta experiencia de vida. Y esperamos muchas más entregas para sentirte muy cerca.
Un claro exponente de nuestra literatura, el escritor Jorge Luis Borges, pasó varios años de su juventud aquí y sus últimos días, hasta que el 14 de junio de 1986 la muerte lo sorprendiera en estas tierras y su cuerpo esté desde entonces en el cementerio llamado "Le cimetière des Rois" (... de los reyes). Pese a las dudas sobre si era realmente su voluntad que sus restos descansaran aquí o en el cementerio de la Recoleta en Buenos Aires junto a los suyos, vale destacar aspectos de su lápida; la cual no sólo esconde leyendas en antiguas lenguas sino también grabados sajones y vikingos, como "los siete guerreros" mencionados en sus obras literarias y frases haciendo alusión al coraje, cualidad que el escritor admiraba en otras personas. Sin duda es considerada un monumento extraordinario de esta ciudad por su simplicidad aparente y su complejidad secreta.Uno de los motores de esta ciudad es el turismo, la mayoría de sus atracciones se pueden ver a pie, a excepción del Lago de Ginebra "Lac Léman" que se puede recorrer en unos barquitos llamados "mouettes" (gaviotas) que lo atraviesan continuamente y dejan apreciar excelentes vistas de la ciudad. Uno las utiliza también como medio de transporte para ir de un lado al otro del lago. Les envío una vista aérea de la cuidad con el característico "Jet deau" (chorro de agua) que es su emblema y principal atracción turística.Datos interesantes: el chorro se eleva 140 metros de altura, el agua sale a una velocidad de 200 km/h gracias a dos motobombas de 1000 kilowatts.Ginebra es conocida también por sus parques, en el Jardín Inglés se encuentra el "reloj de flores", se trata de un reloj cuya esfera está compuesta de flores que van siendo cambiadas a lo largo del año por los responsables del parque, siguiendo el cambio de las estaciones. Es otra de las atracciones de esta ciudad que asocia la perfección del "saber hacer" de la relojería y la botánica.Este carácter sistemático también se encuentra en la sociedad, en la gente. Como les contaba, hay muchos habitantes que vienen de diferentes lugares, que están de paso unos años sin echar raíces, se adaptan temporalmente a este ritmo de vida y siguen su camino. Esto hace que falte una identidad o una homogeneidad social que invite a que la gente se arraigue o experimente la pertenencia al lugar.Y ¿qué se extraña? Se extrañan los afectos (la familia y los amigos), se extraña nuestro ritmo de vida diferente; la espontaneidad con que uno vive allá, por ejemplo el caer o que caiga alguien de visita, el pasar a tomarse unos mates porque a uno le queda un ratito...Pero gracias al contacto cotidiano con la familia (aprovechando internet y los programas para comunicarnos), el seguir su día a día por los diarios, las radios, se mantiene vivo el contacto y uno se siente "más cerca".
