Para compartir el Mundial 2014
Ignacio, Chano y Kyta en Río de Janeiro
Hoy Ignacio “Negro” Mendieta, Luciano “Chano” Cogorno y Kita González comparten las vivencias del viaje al Mundial de Fútbol 2014, precisamente a Río de Janeiro, coincidiendo con el partido de Argentina- Nigeria. Conversar con ellos, escuchar sus cometarios al unísono, la alegría que trasmiten fue una verdadera fiesta ya que su emoción es muy contagiosa. ¡Gracias, chicos, por hacernos sentir tan de cerca el Mundial y las mil y una aventuras!!!!!!!!!!!!!
No podemos marcar quién relata porque de pronto los tres narraban a la vez."La organización de este viaje fue una locura porque en 3 ó 4 días preparamos todo. Pensamos que era un único Mundial al que podíamos ir porque no es muy lejos y se presenta accesible. En principio éramos 5, pero se bajaron 2 y ahí se puso más difícil porque el dinero que tenía que aportar cada uno era más. Estuvimos dudando, pero "Chano", el dueño del auto, tomó la decisión y marchamos. En principio íbamos a Porto Alegre; sabíamos que las entradas son carísimas, pero aunque sea queríamos estar afuera, cerca, para el partido de Argentina con Nigeria. Después decidimos ir directamente a Río de Janeiro que presenta más opciones de playa, diversión y mirar los partidos en el Fan Fest de la FIFA junto con gente de todo el mundo. La verdad que no le erramos para nada porque pasamos muy lindo.La ruta se presentó difícil por la gran cantidad de tránsito y de curvas del camino. Salimos el viernes 20 a la noche y llegamos el domingo a las 10 de la mañana. Dormíamos por turno para no perder ni un ratito.Llevamos una carpa para estar cerca en la playa, pero todos los lugares eran carísimos. En un hotel nos dieron la dirección de un hostel en Copacabana, cerca de la playa. La sorpresa era que quedaba en una favela y ahí entramos a pensar por la fama de esos barrios. Le preguntamos a un policía muy macanudo él se puso en contacto con el dueño del hostel que vino enseguida y nos llevó de a uno en una moto por callecitas angostas. Después había que subir 120 escalones, pero nada impedía nuestro entusiasmo. Eso sí que después de 5 días teníamos los pies hinchados y las pantorrillas más musculosas, así tratábamos de salir una o dos veces al día y quedarnos abajo hasta la hora de dormir.Le preguntamos al dueño si era tranquilo el lugar y nos contestó "¡muito tranquilo!", pero "¡atenção!" Quería advertirnos acerca del uso de cadenitas, relojes, y que cuidáramos el dinero. Y la verdad es que nunca nos molestaron, ni para pedirnos un cigarrillo. El lugar es nuevo y con todas las comodidades. Nos cobraban 100 reales por día y por suerte habíamos logrado cambiar bien en la aduana, pero no podíamos hacer muchos gastos porque no teníamos mucho dinero y lo único que nos quedaba era la tarjeta que llevaba Kita. Cuando quisimos cambiar en Río nos pedían una locura. Teníamos que pensar que el regreso nos iba a llevar 6 tanques de nafta, así que ¡a cuidar el peso que allá no vale nada! Comíamos en los pub de la playa, muy abundante y bastante accesible. Y la verdad que es una verdadera fiesta, sin parar, todos muy amables y no podemos hablar de agresión, sino de cordialidad, clima amistoso. Hay argentinos por todos lados y la gente de distintas nacionalidades enseguida nos hablaba de Messi, nos pedían fotos. Nos hicimos amigos de unos cordobeses, de otros muchachos de Capital Federal y hasta de unos rusos. Lo que sí nos tenía mal era el idioma, sobre todo con los rusos, así que el lenguaje común eran las señas y dibujando en la arena como si fuera una pizarra. Los rusos se acercaron a nosotros cuando le pedimos un vaso para tomar vodka, bebida que les encanta, pero ellos ya se llevaban como 10 vasos de caipiriña; estaban coloraditos. Los convidamos y se lo tomaban de una.También jugamos varios partidos de fútbol en la playa, todos juntos: ingleses, chilenos, norteamericanos, uruguayos; una mezcolanza. Los norteamericanos andaban con sunga, hasta unas tangas chiquititas y todos pintados. La verdad que la semana que estuvimos siempre fue un clima amable y disfrutamos muchísimo porque todos estábamos de fiesta.Ver el partido en Fan Fest es como estar en la cancha porque las pantallas son gigantes y se junta mucha gente. No se paga la entrada, se accede pasando molinetes y la exigencia es no entrar ninguna bebida, sino consumir ahí. Dentro del Fan Fest hay distintos juegos y música para los tiempos sin partido. Esta modalidad surgió en el 2006 en Alemania, gustó y la verdad que para los que no tienen entrada al estadio es una buena opción, ya que se disfrutan a pleno todos los momentos. Y en medio de tanta gente encontramos unos chicos de Gualeguay.Vivimos en Río el partido Argentina-Nigeria; escuchar y corear el Himno nos puso la piel de gallina, y luego la gran fiesta con los goles y con el resultado.A la vuelta se nos complicó porque en San Pablo nos perdimos, y por más que nos indicaban, nos decían que los siguiéramos, se hacía imposible por el tránsito. Para colmo el GPS no toma los lugares. Estuvimos muy perdidos, por caminos insólitos durante muchas horas, para colmo con poco dinero para echar nafta. Cuando logramos enfilar para la Argentina, entramos por Misiones y en ninguna estación de servicio nos vendían combustible con tarjeta. Por suerte "Chano" se acordó que tenía un bollito de plata escondido en un rincón del auto, por las dudas, y eso nos salvó. Nos quedamos a descansar en Posadas y al otro día seguimos hasta Gualeguay. Llegamos con los bolsillos secos, pero con el alma llena de alegría.La verdad que es un sueño que pudimos cumplir y no nos arrepentimos; lo volveríamos a hacer porque es inolvidable, único, irrepetible."
