Ivana Recalde: “Mi viaje en moto, ahora en Paraguay” (2ª entrega)
Hoy compartimos la segunda parte de Ivana Recalde y Francisco por Paraguay del recorrido en una moto Vespa 1997 y el regreso a la Argentina, precisamente a Formosa donde se encontró con sus padres. Recordemos que a Ivana le había gustado mucho la ciudad de Asunción, capital de Paraguay.
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En Asunción sólo pasamos una semana debido a que con mi familia habíamos hablado de encontrarnos en Formosa Capital. Queríamos estar más tiempo, pero lo que más quería era ver a mi familia, así que de mañana temprano partimos para la frontera con tres integrantes del grupo que nos acompañaban en moto. El día se veía feo, rogábamos que solo fuera ese día nublado. Uno de los chicos llegó con presentes, era una cajita con monedas de Paraguay y una escarapela, ya que nos poníamos las escarapelas de los países que visitábamos.Súper emocionados nos fuimos todo a la frontera; en pocos kilómetros empezó a llover. Fueron como dos horas hasta el límite. Llegamos, hicimos los papeles y nos despedimos. Ahí, en ese momento, todos mojados, terminé por darme cuenta que lo más importante de un viaje así, son las personas que uno conoce, cómo pasan de ser desconocidos a ser personas tan amables y queridas. La calidad humana de las personas con la que nos hemos cruzado en el viaje nos demuestra que la vida tiene cosas muy buenas esperando que las encontremos...Cruzamos a Formosa, no conocíamos, y puedo decir que tampoco conocimos mucho, porque la lluvia pronto se transformó en chaparrón, y a la hora en una tormenta garrafal, con truenos y relámpagos. He vivido varias de esas tormentas, pero nunca yendo en moto, en una carretera muy larga donde no se podía ver ni una garita de colectivo para poder estacionar... No nos quedaba más que seguir manejando... La tormenta empeoraba, el cielo se cubrió de nubes, y se cambiaba el color a gris, negro; los truenos eran fuerte y el sonido estridente. Llegó un momento en que Francisco se quitó sus lentes porque se les empañaba dentro del casco. Ahí me asusté más porque era tan fuerte la lluvia que no se veía nada, hasta que a lo lejos divisamos una garita de bus, paramos y ¡era sin techo! De igual manera nos cubrimos un rato ahí, yo quería ya que pare, quería ver a mi familia...Disminuyó la lluvia y salimos otra vez, luego volvió a llover fuerte y encontramos una estación de policías así que ahí volvimos a parar. Había dos policías tomando mate. Rápidamente nos prestaron el baño para secarnos un poco, y nos pasaron el mate calentito. ¡Ahí me sentí realmente en mi casa, mi Argentina!!!!Pedí el teléfono prestado y llamé a mi mamá, porque sabíamos que nos íbamos a ver en Formosa capital, pero no sabíamos nada más. Planeamos un lugar, un shopping y hacia ese lugar nos dirigimos. Antes pasamos a poner combustible en la Balita, y al dueño de la estación de servicio le llamó tanto la atención la moto que nos regaló aceite para colocarle. Nos dirigimos para el shopping; yo estaba nerviosa y ansiosa, tenía miedo porque a ellos también les tomó la lluvia, y encima venían mis abuelos. Llegamos y ¡ahí estaban los cuatro parados esperándonos!!!!! Lloré mucho, mucho, muchooooo......¡Felices pasamos un finde completo en un hotel de Formosa!En una próxima entrega, les contaré el viaje por el norte de Bolivia.¡Hasta pronto, queridos gualeyos!
