Ivana Recalde: “Mi viaje en moto con destino a Bolivia” 2ª parte
Hoy continuamos con el viaje en moto desde Formosa, Argentina, hasta distintas zonas de Bolivia. Con relato ameno de Ivana, en el que se entrelazan vicisitudes, alegrías y un paisaje deslumbrante, seguimos avanzando en el camino. Recordemos que en Jujuy habían tenido inconvenientes con la moto, los cuales fueron solucionados y pudieron seguir viaje.
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"Al día siguiente, sin esperar más, nos fuimos con Ramiro, su amigo Martín en su Vespa naranja y nosotros rumbo a Purmamarca.Purmamarca es pueblo de una mística increíble, sus habitantes con ropas de hermosos colores, casas de adobe, las montañas que se alzan por todos lados, sus distintas tonalidades de marrón, las llamas, los cerros de siete colores; todo es bello. Lo que se respira ahí es aire puro y pura energía. La Balita era un monstruo, volvió a ser la misma de siempre... ¿cuál fue el problema?, ¡la Balita se apunó!! Además de un tema del combustible. Pero tuvimos que dejar a Ramiro y seguir camino para pasar a Bolivia.Obnubilados por el paisaje, las montañas, su inmensidad, sus colores, los cardones, y nuestra felicidad de una Balita recuperada, es que manejamos sin preocupación alguna. Llegamos a Tilcara, otra belleza nortina; se nos hizo complicado conseguir alojamiento acorde a nuestro bolsillo, asique no nos preocupamos mucho, recorrimos, caminamos y fuimos a conocer Pucará de Tilcara, un lugar con historia indígena y ruinas arqueológicas de lo que fue la ciudad de los antepasados indios Tilcara; una gran fortaleza en un cerro de 80 metros de alto que les permitía tener control visual desde todos los puntos.Luego de este recorrido, seguimos viaje. Ahora yo me empezaba a sentir mal, mareada, con un poco de migraña. No quería asumir que me estaba apunando. Llegamos a la Quebrada de Humahuaca de tarde, empezamos a caminarla, pero ahora lento y los pasos suaves. La blanca Iglesia en el centro que es ícono turístico debido a que todos los mediodías, de una ventanita en la cima, sale San Francisco Solano y bendice a los fieles. Esa noche tomé mucho té de coca. En la mañana salimos temprano a recorrer, subimos al Monumento del Indio, escultura que se alza en medio de la ciudad, y que contiene representada la triste historia de los indios.Ahora con rumbo a La Quiaca, cruzamos un cartel que dice "3.780 metros sobre nivel del mar"; ¡claro, ahí entendí mi malestar! Cuando llegamos, en la puerta de la ciudad una señora me vio la cara y nos aconsejó ir al hospital. Así fue que tuve que ir tres sesiones al Hospital para que me den oxígeno. Los doctores me recomendaron agua, estar acostada y no hablar. Luego de pasar un día así en un hostal, empecé a mejorar de a poco, y cuando estuve bastante bien, nos dispusimos para cruzar a Bolivia.Al despertar a las siete de la mañana, con un frío intenso, nos tocaba ir a la tercera sesión de oxígeno en el hospital de La Quiaca para poder cruzar a Bolivia. A pesar de los consejos del doctor de no pasar al país vecino por las fuertes alturas, no hicimos caso y realizamos los trámites de migración. Las recomendaciones fueron, caminar y hablar poco, respiración consciente, tomar mucha agua y comer fruta. Las seguí al pie de la letra porque necesitaba estar bien para este país que generaba tantas expectativas.Cuando finalizaron los trámites, lo único que pensaba era cómo respirar y hablar lo menos posible. El destino en mente era Potosí, 4.060 msnm., pero no sabíamos realmente lo que iba a costar llegar allí. El camino estuvo muy complicado, era una ruta de muchas curvas y contracurvas en subida, había un tráfico muy fluido de grandes camiones. La Balita respondía bien, estaba hecha un toro, tenía mucha potencia, el maestro Albornoz la había dejado impecable, pero los pasajeros, nosotros, estábamos a media. Los paisajes bellos, hermosos, yo iba sorprendida ya que nunca había imaginado que Bolivia iba a ser tan impactante. La naturaleza que veíamos era extrema, montañas de varios tonos, muy muy altas, mucho verde, mucha vegetación, cabritas y rebaños a la ladera de la ruta, cholitas con sus hermosas vestimentas arriándolas. Ninguno hablaba, controlábamos nuestro estado físico, pero estamos impactados por la belleza de este país."(continuará)
