Ivana Recalde: “Mi viaje en moto con destino a Bolivia”. Última parte
Hoy continuamos con el viaje en moto desde Formosa, Argentina, hasta distintas zonas de Bolivia y, de la mano de Ivana, llegamos a Potosí. Un camino difícil, contratiempos mecánicos y físicos los tuvieron preocupados, pero ya resueltos siguieron viaje. ¡Gracias, Ivana, viajera incansable, por compartir tan lindas experiencias!
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/189/0000189852.jpg)
"El destino en mente era Potosí, 4.060 msnm., pero no sabíamos realmente lo que iba a costar llegar allí. El camino estuvo muy complicado, era una ruta de muchas curvas y contracurvas en subida, había un tráfico muy fluido de grandes camiones.La naturaleza que veíamos era extrema, montañas de varios tonos, muy, muy altas, mucho verde, mucha vegetación, cabritas y rebaños a la ladera de la ruta... Ninguno hablaba, controlábamos nuestro estado físico, pero estamos impactados por la belleza de este país.""Al ir en una subida continua, y con tantas curvas, las horas pasaban y nosotros no llegábamos a destino. Comenzamos a preocuparnos, ya no hacíamos las paradas previstas para estirar las piernas. No queríamos perder tiempo porque se nos venía la tarde y la carretera estaba cada vez más compleja en fluido de camiones. Hasta que finalmente, y lamentablemente, atardeció... y ya no podíamos seguir camino. Había que parar, pero ¿dónde...? No veíamos luces de pueblos, no encontrábamos estación de servicio; comenzamos a mirar los ranchitos desocupados a los costados de la ruta, era nuestra única opción. Éramos conscientes que eso sería peligroso por el frío y la altura. Asique decidimos seguir hasta encontrar algún pueblo.La Balita empezó a fallar; Francisco la sentía nuevamente más lenta, las luces ya no nos daban tanta seguridad porque era de noche; yo busqué una linterna e iba alumbrando para ayudar a nuestra visibilidad, hasta que vemos a lo lejos una subida muy fuerte y empezamos a estresarnos, no sabíamos que iba a suceder con la altura, las luces, la noche. La subida finalizaba con una curva cerrada y ahí, aparecieron las luces de una gran ciudad... ¡Veíamos Potosí!!La entrada de la ciudad no era muy prometedora, pero sólo hacía falta adentrarse en ella para que ésta se transforme en ¡mi ciudad predilecta! Totalmente indescriptible Potosí, majestuosa, impresionante e impactante. Una ciudad muy rica culturalmente, arquitectura antigua, barroca americana, neoclásica... donde el sincretismo indígena-español se observa en su máximo esplendor. Calles angostas, fachadas increíblemente diseñadas con detalles minuciosos, balcones tallados de fina madera, cholitas con polleras de innumerables colores, trenzas, hijos en sus espaldas con mantas de aguayo, varones con sus cachetes inflados de mascar coca. Yo estaba lenta por la altura, pero feliz, muy feliz porque estaba en la ciudad más rica que había conocido hasta entonces.
