José Luis Zanetti, su exquisita mirada de París (2ª entrega)
¿Disfrutaron de París en la primera entrega de las ricas descripciones de José Luis Zanetti? Visitamos el barrio de Montmartre, ¡maravilloso!, la Basílica del Sacre Coeur, nos detuvimos en el iluminado Moulin Rouge, paseamos por el palacio de Versalles, entre otros rincones de esa ciudad. En esta edición no detendremos en otros lugares emblemáticos de la Ciudad Luz. Le agradecemos mucho a José Luis por esta nota a la que accedió con gusto, entregándonos con su conocimiento y riqueza expresiva una mirada exclusiva de París.
"En el Palacio del Louvre, enorme museo, por razones de tiempo sólo recorrí la galería Sully y la Denon, en la que se encuentra la célebre Gioconda...Y el río Sena... desde una embarcación que lo navega, regala una panorámica única de la ciudad.Una amiga de mamá (conocedora de París) solía repetir que la mejor vista de la ciudad es la que se ve desde el balcón y desde la torre de Notre Dame. Tenía razón. Es una maravilla las vistas desde el segundo y tercer piso de la Torre Eiffel o desde la azotea del Arco de Triunfo, pero ver Paris desde la torre de Notre Dame es sublime, el paisaje que nos ofrece desde sus estatuas de bronce representando a Jesús en la aguja de la cúpula, los rosetones de cemento y las célebres gárgolas, (en algunas los siglos y la intemperie han hecho estragos), es una pintura inolvidable a los ojos y al corazón. Y uno se olvida del ajetreo de la estrecha e interminable escalera de caracol.En el mismo barrio donde se encuentran la catedral y el imponente Pantheón ( Templo de la Nación Francesa, edificio de increíble belleza arquitectónica, en cuya cripta descansan muchos de los grandes de Francia y que recorrí maravillado por su majestuosidad) se ubican la Santa Capilla, con las joyas grandiosas que son sus vitrales góticos que tiñen de colores las paredes del edificio, Sainte Ètienne en Sainte Genevieve con su interior asimétrico e imitando encajes en el mármol, el Palacio de Justicia y la Conciergerie, que de cárcel despiadada durante el Terror, pasó a monumento histórico. En él se encuentra la celda de María Antonieta donde se puede observar la promiscuidad y humillaciones que la Reina tuvo que vivir en sus últimos días.Todo lo que se puede conocer y apreciar en esta ciudad deslumbra los sentidos, pero el lugar que me impactó (si alcanza el término) es el de los Jardines del Palacio de Luxemburgo. Veinticuatro hectáreas de jardines primorosamente cuidados, (no recorrí, por supuesto, las veinticuatro hectáreas), con su castillo de cuento de hadas mandado a construir por el capricho de la reina viuda María de Medicis y en el que se filmaron algunos exteriores de la película "El hombre de la máscara de hierro". Es enorme la cantidad de estatuas distribuidas por el lugar; olmos y castaños centenarios sombrean el lugar y una increíble variedad de flores de distintas especies que hacen del predio una fabulosa paleta de colores. La fuente de Medicis es una alhaja en medio de los jardines. El verde de los prados se pierde en la lejanía y el espacio es aprovechado por los parisinos y por los turistas con una vista digna de postal desde el encantador bistró en el que almorcé.Pasear por esta mítica ciudad me confirmó que "París bien vale una misa".
