Juan Pablo Duvillard: “Gualeguay - Cartagena de Indias en auto”
A partir de este sábado vamos a compartir con ustedes un viaje muy largo, en auto. Iremos con Juan Pablo Duvillard y Darío Villarruel, un amigode toda la vida, hasta llegar a Cartagena de Indias, Colombia. Disfrutaremos distintos países, paisajes, anécdotas y situaciones risibles, algunos temores, pero con suma felicidad por el proyecto cumplido con creces. Luego nos detendremos unos días en Panamá y volveremos otra vez con Juan Pablo en auto, pero con otro acompañante. ¿Viajamos a través de muchos kilómetros? ¡Dígame que sí! Listo, preparados, ¡ya salimos! a través de los relatos de Juan Pablo y de Darío.
"¿Cómo surge este viaje por Sudamérica? Cuando era chico leí un libro que se llama "Gato y Mancha" escrito por el suizo Aimé Félix Tschiffely que se fue con dos caballos hasta Nueva York. Los caballos volvieron en avión y cuando murieron fueron embalsamados y están en el Museo de Luján. Esa aventura quedó rondando siempre en mi cabeza y de joven me planteaba hacer la travesía en moto; no pude por distintas razones; fui bajando las ambiciones y decidí hacer un viaje más corto en auto; me propuse llegar hasta Panamá donde vive uno de nuestros hijos. Empezamos a madurar la idea con un amigo de la escuela, pero como 3 meses antes de viajar tuvo la mala suerte de sufrir varias fracturas en una pierna. Él seguía entusiasmado, pero 2 semanas antes vio que le era imposible ya que no se había recuperado lo suficiente para hacer semejante viaje. Me sentía decepcionado, pero María Lidia, mi esposa, me dice que por qué no llamaba a otro amigo con el cual cursamos la facultad. Es así que lo invité y me pidió 48 horas para contestarme, ya que debía organizarse muy rápido pues quedaban pocos días para la fecha propuesta. Salimos una semana después de lo previsto, lo pasé a buscar por Nogoyá, donde dejó el auto, el 15 de junio del año pasado. El primer día llegamos hasta Rosario de la Frontera.Por su parte, Darío, el amigo de Juan Pablo relata la invitación y decisión de esta manera: "Me encontraba disfrutando de mi rutina en Santa Fe cuando recibo la llamada de mi amigo Juan Pablo. Debo confesar que siento que con este amigo existe una onda que provoca que sus llamadas, además de ser siempre bienvenidas, creen una expectativa. Considero que este sentimiento tiene mucho que ver con los recuerdos de juventud en que compartimos travesuras, esa etapa de la vida en que creímos que el mundo nos está esperando. Fueron muchas cosas que marcaron un rumbo definitivo en el destino que elegimos para nuestras vidas tales como compartir una tabla de valores, un espíritu de aventuras, el respeto mutuo y el de los que nos rodean.¡Qué maravilloso reencuentro Juan Pablo después de tantos años!Luego de charla intercambiando bromas, Juan Pablo me propone acompañarlo en el viaje a Cartagena en auto. La propuesta hizo que me invadiera una honda sensación de privilegio. Tomar la decisión me tomó 45 segundos, aunque en ese momento no sabía cómo arreglaría mis compromisos laborales y ni siquiera si estaba en condiciones económicas para enfrentar el desafío. Le dije que me esperara 48 hs. para darle una respuesta definitiva. Acto seguido, con un improvisado discurso lo consulté con mi familia quienes me respondieron a coro "por supuesto, te lo merecés", y en medio de ese ambiente de entusiasmo quedó sellada la respuesta para Juan Pablo, sólo que le pedí retrasar la salida una semana más. Aceptó mi pedido y a la vez me dijo que el Subaru iba a estar cargado por si yo estaba listo unos días antes."Volvemos al relato de Juan Pablo, (recuerden que habíamos llegado a Rosario de la Frontera): "Al día siguiente no levantamos muy temprano para poder cruzar a primera hora el Paso de Jama y en una sola etapa llegar al Pacífico para salir rápido de la altura ya que a mí no me afecta ya que en esos lugares hay de 4 a 5 mil metros. Llegamos a Purmamarca, Jujuy; Darío no conocía ese lugar tan pintoresco, tomamos las fotos clásicas, recorrimos un poco. Antes de seguir fuimos hasta la hostería "Manantiales del silencio, propiedad de un amigo y nos enteramos que el paso a Chile estaba cortado por más de 2 metros de nieve. Desde Buenos Aires, Carlitos Vivanco nos averiguó que el único paso era por Uspallata, en Mendoza. Nos miramos y tomamos la decisión de salir para allá enseguida. En una estación de servicio merodeaban toda clase de turistas en autos, ómnibus, e incluso nos llamó la atención dos parejas de unos 60 años procedentes de Australia en sendas motos BMW, vistiendo ropa de cuero cuyo aspecto demostraba que no eran ningunos novatos en esas aventuras.Al mediodía nos encaminamos al paso Cristo Redentor (1.900 km. hasta Mendoza). Nos resultó traumático el cruce de Tucumán ya que el GPS nos mandó a cualquier lado demorando 2 horas para salir con lluvia a una ruta con tránsito intenso y peligroso. A las 18,30 decidimos pasar la noche en Catamarca."(continuará)
