Juan Pablo Duvillard: “Gualeguay - Cartagena de Indias en auto” 6ª entrega
Después de visitar Cartagena, pasar un mes hermoso en Panamá donde lo esperaba su esposa María Lidia, y su hijo Pablo Francisco con la familia, quienes viven allí hace varios años, despedir a Darío Villarruel que volvió a la Argentina, recibir a Carlos Vivanco que sería el acompañante de regreso, ya comienzan el retorno en auto desde Cartagena. ¡Arriba del auto otra vez y a emprender el retorno con matices muy pintorescos y algunas anécdotas variadas! Y así nos relata Juan Pablo Duvillard…
"Salimos desde Cartagena un domingo a la mañana y ese viaje nos presentó muchísimas alternativas. Antes de llegar a una ciudad llamada Caucasia, una zona minera muy importante, empezamos a ver en la ruta gran cantidad de autos y camiones estacionados en la ruta. Venía manejando Carlos y empezó a pasar por la izquierda la cola que era de unos 15 km. Nadie nos decía nada, no nos insultaban, ni nos detenían, hasta que llegamos a la punta en donde estaba la policía y ahí nos enteramos que los mineros habían quemado un camión inmenso, que allá le llaman "mulas", lo habían cruzado en la ruta y no lo podían sacar. Tampoco querían provocar más disturbios por lo que tuvieron mucha paciencia con los que provocaron este gran corte. La policía, en lugar de mandarnos para atrás, al ver que no éramos colombianos, nos hicieron un lugar en la cola. Vivanco sacó a relucir un entretenido repertorio de chistes y cuentos y terminamos muy amigos de los colombinosSeguimos hacia Medellín y fuimos costeando un río que nos acompañó mucho tiempo. En las afueras de Piura nos detuvimos a cargar nafta y ahí le preguntamos a dos policías cómo podíamos hacer para seguir viaje sin entrar a la ciudad, ya que eso nos iba a llevar mucho tiempo. Nos dijeron que los siguiéramos y nos iban guiando por la circunvalación hasta llegar a la ruta. La verdad que la amabilidad la encontramos en todos los países que recorrimos. De ahí nos fuimos a dormir a Chiclayo, otra ciudad maravillosa, tanto por su historia, como por su pujanza. Entre Piura y Chiclayo los paisajes son lunares, desierto total de arenas blancas, unos pocos arbolitos y cada tanto perdido un hombre en un carrito. A partir de Chiclayo la ruta está junto al mar y nunca abandonamos ese paisaje maravilloso con vistas increíbles.De ahí pasamos a Trujillo donde nos quedamos a dormir y al día siguiente llegamos a Lima. En el GPS pusimos Hotel "Costa del Sol", que pertenece a una cadena. A la ida nos habíamos alojado en Piura y Trujillo en hoteles de la misma empresa. Guiados por el GPS ¡terminamos en el aeropuerto después de cruzar toda la ciudad con un tráfico terrible! Preguntamos el costo del hotel y ahí superaba nuestro presupuesto, así que buscamos otro. El GPS nos hizo perder del todo porque debo reconocer que este sistema donde mejor anda es la Argentina. Llevábamos 2 GPS y uno nos tiraba a la derecha y otro a la izquierda.Le preguntamos a un señor que estaba parado en la puerta de su casa; se arrimó y nos dijo: --"¿Ustedes son argentinos? Bueno hagan de cuenta que este lugar es como la Boca de noche, un lugar muy peligroso, traten de salir de acá y no busquen hoteles en esta zona". Parece que este hombre había tenido alguna mala experiencia en ese barrio porteño. Nos indicó cómo salir de allí. Encontramos un hotel muy lindo en un barrio que se llama San Isidro, un sitio de antiguos olivares del que tratan de mantener toda a tradición, la esencia está hasta en las casas y el camino que pertenecía estas plantaciones. ¡Maravilloso!!!Recorrimos Lima en auto, con un buen guía y quedamos admirados con esa ciudad bellísima, recuperada como patrimonio, ¡espectacular!Acá quiero hacer una acotación: todos estos países que recorrimos han pasado épocas tan o más difíciles que el nuestro y todos está tratando de salir, todos están haciendo lo posible por llegar a una comodidad económica, cultural, rutas, protección a los jubilados. Por lo que vi y me comentaron, considero que Perú es uno de los países más ricos de América Latina; tiene 3.000 Km. de costa sobre el pacífico y un proyecto de regar 3 millones de hectáreas. Si logran eso, Perú pasa a ser una verdadera potencia.Ya habíamos recorrido bastante en auto, y como a mí me gusta caminar, después de cenar le dije a Carlitos que volvía a salir; pregunté por dónde podía andar seguro y el conserje me dijo que por ahí era muy tranquilo y si caminaba unas 15 cuadras me encontraría con el mar. Así fue y disfruté de un paisaje bellísimo porque está el acantilado, el mar, y para completar, ¡la luna! Regresé pasada la medianoche y la verdad que todo se veía muy seguro, nadie me molestó, andaba mucha gente por la calle y había varios comercios abiertos.Otro barrio que nos gustó mucho fue Miraflores que está a orillas del mar; tiene casas muy lindas, grandes shopping, lugares para disfrutar plenamente por su belleza.Al día siguiente seguimos viaje, cruzamos por Pizco y llegamos hasta Nazca en donde queríamos volar sobre las líneas que la caracterizan."La experiencia de vuelo se dio, como otras experiencias inolvidables, pero lo dejamos para otra entrega.(continuará)
