La Agricultura en directa dejo de ser sustentable
La siembra directa genero un cambio sustancial, un enorme impacto en la agricultura argentina. La no degradación del suelo, la mayor captación y menor perdida de agua, la oportunidad de siembra y cosecha, generaron un circulo virtuoso que cambio buena parte de la producción y permitió una gran expansión del área agrícola nacional. Hoy la tan buscada sustentabilidad económica, social y biológica, ha colapsado.
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En los últimos años hemos visto un incremento notable en la resistencia de un número creciente de malezas, en un principio al herbicida más usado, el glifosato y hoy ya extendido a parte de los herbicidas que hemos utilizado para reemplazar parcialmente al glifosato. Esto ha generado un creciente y en ciertos casos desmedido uso de agroquímicos. No solo estamos escuchando protestas por parte de los ecologistas, sino también de los márgenes cada vez menores, por un incremento de los costos en agroquímicos. El bolsillo esta avisando. Basta con observar los inconvenientes que generan las derivas en buena parte de las plantas ornamentales y arbóreas, sin meterme en el verdadero problema, según los estudios que van apareciendo, sobre la salud humana. Son claros avisos que esto no vamos por el buen camino. Todos estamos afectados, no solo los habitantes de las ciudades si no especialmente los del medio rural. Me he dedicado estos últimos años a estudiar y visitar el sector agropecuario de varios países. No van por el camino por el que transitamos nosotros. Las restricciones que tienen para el uso de químicos son terribles. Hasta los han eliminado para el control de malezas urbanas. El esquema es simple, donde pueden cultivar, lo hacen en forma convencional, casi sin soja, con base maíz y trigo, con abonos verdes y altos niveles de fertilización. El maíz como silo y grano (pasando por industria) para carne y leche. La bosta, solida o liquida (pasando por una estercolera productora de gas o electricidad), vuelve al campo. Como la ganadería es estabulada por el frio invernal, todos los techos son paneles solares, vendiéndose la energía a la red. En las zonas más frías, la cebada reemplaza al maíz, en las más secas, más trigo y más engorde vacuno. Donde no pueden cultivar, cría en zonas de piedra, tambos pastoriles en zonas encharcables, todo con altos niveles de reservas vía silo, silopaq o rollos, según clima.Como contrapartida nosotros estamos entre 5 y 6 fumigadas/año para un cultivo de soja, 2 a 3 para un maíz temprano, 3 a 4 para un tardío y 2 a 3 para un trigo. Tenemos que ser muy prudentes y, como siempre ocurre, no pasarnos de un extremo a otro. Debemos actuar en forma consensuada y racional, buscando un plan gradual y ordenado, no los extremos de prohibiciones inmediatas o medidas que no contemplen los tres pilares de la sustentabilidad.El aumento el área de maíz y trigo, reduciendo el área de soja. Fomento a industrialización en zonas productoras de maíz para , generando por un lado valor agregado y por otro potenciando a través de su uso , la producción de carne vacuna , porcina , aviar y láctea . Uso de los residuos orgánicos de estas producciones como fertilizantes. Generación de energía eléctrica, solar y vía residuos. Reemplazo de parte de las fumigadas por laboreos, básicamente en los barbechos, en los suelos con menor riesgo de erosión, uso de cultivos de cobertura en zonas con menor potencial de maíz o trigo, pasturas para ganadería en suelos inferiores. Para todo esto, tiene que haber política fiscal y de incentivos. La cuenta tiene cerrar. Todas estas herramientas que deberán ser ajustadas por ambientes y zonas, con un claro objetivo de disminuir el uso de agroquímicos y a su vez aumentar la producción global a través de carnes, leche y derivados del maíz. No todas las zonas podrán bajar el uso de los químicos en la misma proporción, sin dudas las de mayor productividad lo podrán hacer en una altísima proporción, las inferiores a través de pasturas, también. Las zonas intermedias como esta, como suele ocurrir, son las del mayor desafío a encontrar un nuevo equilibrio.Ing.Agr.Alejandro Cosentino
