Lara Tamaño Baccile: “Mi experiencia Disney: Un sueño hecho realidad”
Lara Tamaño recibió como regalo de 15 años su tan deseado viaje a Disney. Y hacia allí partió con un grupo de amigas. El sueño de Lara se cumplió y en esta nota comparte con nosotros esa inolvidable experiencia y el agradecimiento a sus padres que hicieron realidad este deseo.
"Un sueño hecho realidad"Todos soñamos con Disney... ese mágico lugar, tan deseado y anhelado desde que somos niños. Cualquier persona es bien recibida en la 'tierra donde los sueños se hacen realidad'. El viaje lo tenía planeado desde hace dos años. Esos dos años fueron una eternidad. Llevaba la cuenta en un gran calendario que tenía en la puerta de mi cuarto. Los días previos eran eternos, hasta que llegó el momento. Terminar la valija, dejar todo listo.Ya estaba preparada para ir hacia Ezeiza, donde mi vuelo despegaría a las 22 hs. con destino a la ciudad de Miami. El momento de los trámites previos, una mezcla de emociones inexplicables nacía en mí. Finalmente luego de subir al avión y viajar ocho horas, comenzamos a ver el cielo americano... Los primeros rascacielos, las luces de los autos vistas desde el avión... Habíamos llegado a Miami, una ciudad gigante. Es inexplicable la sensación que da ver por primera vez la ciudad.Un bus de traslado nos esperaba con destino a Orlando, Florida, hacia donde nos dirigimos viajando por carretera durante varias horas. Antes de registrarnos en el hotel comenzamos con las actividades. Es imposible calcular la inmensidad de los parques... Repleto de gente en cualquier época del año, repleto de alegría. Cualquier atracción Disney funciona a la perfección. Los empleados (todos vestidos haciendo alusión a la temática del parque) están dispuestos a ayudarte, recibirte, y hacerte sentir como en casa. Ni hablar de los hoteles. Tuve la grata posibilidad de alojarme en un Hotel Disney, dentro del parque.Puedo decir que viví la magia de un cuento de hadas. En Disney, todo es temático. Bien, si vas a desayunar, encontrarás desde el famoso waffleamericano con la cara del clásico Mickey, hasta el helado con la cara de Donald. El parque más importante es el que aparece en todas las publicidades. MagicKingdom, 'el del castillo', donde todo gira en torno a las princesas, y a los famosos cuentos de hadas. Si no te apetece subirte a una montaña rusa o a cualquier otro juego (las montañas rusas son increíbles, en Disney se encuentran las más altas del mundo) puedes ir a tomar un helado, o un batido, sin salir del parque. Afortunadamente, el cielo norteamericano siempre está despejado, y más en la época en la cual yo visité (julio) pleno verano. Desde ya, todos los parques acuáticos abren sus puertas para el relax y la diversión de cualquiera que busque refrescarse y relajarse en días tan agobiantes, donde las temperaturas llegan hasta los 30°.Lo mejor es ver otras culturas, relacionarse, divertirse y relajarse. Para mí, hablar en inglés fue una gran sensación de orgullo y motivación, ya que luego de tantos años de estudio en el Instituto rindió frutos para poder comunicarme fluidamente con gente de habla inglesa, poder leer carteles y señales, ordenar comida y hacer nuevos amigos.En fin, trece días pasan rápido, así que un día llegó el momento de despedirse de toda la magia y el despertar de la niñez en nuestro corazón. Regresamos a Miami, la ciudad del lujo y la excentricidad, para pasar unos días de playa y fiestas, que vienen bárbaro para cualquiera: relax y diversión segura. Finalmente llegó el momento de volver a nuestro país. Con mucha melancolía preparamos las valijas y nos trasladamos al Aeropuerto Internacional de Miami, donde un vuelo era destinado para la ciudad de Buenos Aires. El vuelo me dio tiempo de reflexionar acerca de la gran posibilidad que tuve; agradezco a mis padres de haber hecho posible este gran sueño, y desearía que muchos chicos tuvieran esta posibilidad, ya que creo que el viajar extiende fronteras del alma y del conocimiento.El vuelo de regreso se me hizo más corto. Ya casi amanecía, cuando desperté y miré a través de la ventana. Un día lluvioso de invierno nos recibió. Finalmente había llegado, a mi querido país, Argentina.
