Mirta De Zan: Riviera Maya, en un recorrido que no sale en las revistas (1ª entrega)
Nuestra amiga Mirta De Zan, quien vive en México DF desde hace varios años junto a su hermosa familia, nos comenta las vacaciones que disfrutaron la Riviera Maya, en un recorrido que va mucho más allá de los que ofrecen las empresa de turismo y las revistas. Por eso ella comienza diciéndonos: ¡La Riviera Maya no es solo hoteles de lujo!!!
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¡Qué maravilla lo que nos relata y describe Mirta! Ya tengo deseos de visitar esos lugares de una gran riqueza natural, arqueológica, cultural.¿Los conocemos acompañados por ella? ¡Vamos!"Hace 10 años que vivo en México y no dejo de sorprenderme... En los primeros veranos salimos a la "caza" de atardeceres en el Pacífico y de pueblitos que no figuran en las rutas turísticas conocidas, ¡verdaderas maravillas!!! Recién hace dos veranos decidimos lanzarnos a la famosa y conocidísima Riviera Maya.Al planear el viaje quisimos hacerlo en auto sabiendo que serían muchísimos kilómetros, pero que conoceríamos de verdad esa zona tan turística y... ¿conocida???? El viaje del verano pasado fue increíble, por eso repetimos este año y siempre con la misma consigna: descubrir el México que no sale en las revistas.Salimos de nuestra casa en el Estado de México un sábado temprano y 10 horas después nos abofeteó el calor y la humedad de Tabasco. Estábamos en Villahermosa donde pasaríamos la primera noche de nuestras vacaciones. Aquí no hay demasiado para ver, ni conocer, así que sólo juntar fuerzas para seguir viaje.El domingo: Palenque, Chiapas. Aquí visitamos las Cascadas de Agua Azul, que son quizás el conjunto de cascadas más impresionante y maravilloso de México. Por su suelo calizo, cuando la luz penetra en el agua, ésta filtra todos los colores, menos el azul que rebota en el fondo y regresa a la superficie dando al agua un preciosísimo color turquesa. Cuando fue el sismo de septiembre de 2017, el río modificó su cauce y las cascadas prácticamente se secaron, pero todos los lugareños trabajaron y volvieron el río a su cauce. Es una zona bastante pobre y el turismo de las cascadas es la fuente de ingresos para la gran mayoría de familias, de las cuales muchas aún hablan tzeltal, su dialecto indígena madre y conservan casi todas las tradiciones mayas.Lunes: Zona arqueológica de Palenque y Cascada de Misol Ha- Chiapas. La zona arqueológica es impactante con palacios y templos, en su mayoría dedicados al rey Pakal, enclavados en medio de la selva tropical donde oímos a lo lejos los gritos de los famosos monos aulladores. Aquí se debe llegar temprano para disfrutarla, pues el calor agobia a pesar de que hay muchos árboles rodeando las ruinas. Es movilizante sentarse en la cima de los templos y contemplar las estructuras que fueron construidas hace tantísimos años, sin planos, ni computadoras.Saliendo de ahí nos fuimos a refrescar a la cascada de Misol Ha (Ha significa agua, por eso esa palabrita acompañará casi siempre a los nombres de los lugares mayas). Esta cascada es una caída de más de 30 metros donde podemos pasar por detrás y terminar zambulléndonos en una poza de agua helada. Los lugareños de aquí hablan el dialecto Chol y son muy amables. Ellos mismos son quienes nos cuentan la historia de cada lugar y nos comparten sus costumbres y ¡deliciosa comida!!!Martes: dejamos Chiapas y llegamos a Campeche, la ciudad amurallada. Ya estamos en el Golfo de México y nos quedaremos dos días. Esta ciudad, con casas coloniales de colores pastel y sin cables a la vista, es Patrimonio Cultural de la Humanidad y por lo tanto es una verdadera joya. Caminar sus calles impecables es un placer y escuchar las historias de piratas en sus museos, una verdadera aventura. Campeche estuvo asolada por piratas que ingresaban principalmente por tierra, (llegaban a la ciudad vecina porque el bajo calado del mar no le permitía llegar directamente), por eso está rodeada de murallas con cuatro baluartes principales, donde se ubicaban los fuertes desde donde se defendía a la ciudad. Tiene un malecón (costanera) amplio y limpio y, aunque estamos en el Atlántico, su ubicación privilegiada en el Golfo de México nos regala ¡unos atardeceres únicos!"(continuará)
