Gualeyos por el Mundo
Patricio Míguez Iñarra, su visión de Perú (2ª entrega)
Seguimos compartiendo el viaje a Perú que realizó Patricio Míguez Iñarra junto con dos amigos. En la entrega recorrimos hermosos y significativos lugares de Lima y nos quedamos admirando la Plaza de Armas con la bellísima fuente y la riqueza arquitectónica que la rodea. Hoy continuamos enriqueciéndonos con las vivencias de este observador que nos entrega costumbres, cultura, paisajes con una visión muy interesante.
(Continuamos en el Centro Histórico de Lima) "Después, entramos al Museo de Sitio Bodega y Quadra, que es un sitio arqueológico que muestra una casa republicana totalmente restaurada, y que ayuda a comprender mejor la historia de la Ciudad de Lima. Luego, nos dirigimos a la Casa de la Literatura Peruana, un lugar muy interesante para aquellos que disfrutamos de los libros, porque no solo hay frases en sus columnas o poemas escritos en escaleras (cada escalón es un verso), sino que brinda información histórica acerca del desarrollo de las letras en el Perú. También tiene un café en una antigua estación de tren, donde se puede leer gratis mientras se disfruta de la tranquilidad. De allí, partimos al Museo de la Inquisición, que enseña desde cerca las atrocidades cometidas por la Iglesia de aquel entonces, persiguiendo a los de piel negra y a los aborígenes que se negaban a cambiarse de religión. En el recorrido se descubre el proceso por el cual pasaban los reos, el juicio, y las posteriores torturas: recibir latigazos, permanecer en encierro, beber agua hirviendo, etc. El último lugar visitado fue el Museo del Oro, en el que se puede apreciar armaduras, trajes, armas, escritos, todo relacionado con la historia no solo de Perú, sino también de América Latina en general. En el subsuelo, uno puede conocer el trabajo manual y místico realizado por las diferentes culturas aborígenes que habitaron la región del Perú: ropa, armas de oro talladas a mano, aros, adornos, incluso momias que se conservan en buen estado. Nuestra última noche en Lima estuvo marcada por la Calle de las Pizzas. Ahí probamos la pizza peruana y, también, el famoso pisco sour. Sin dudas, es mejor el pisco que la pizza. El domingo partimos hacia Ica, y allí conocimos la Laguna de Huacachina, que es un oasis entre las dunas del desierto. Lamentablemente, ese paisaje hermoso está mal cuidado: se ha comenzado a secar y la gente lo trata de llenar artificialmente; muchos arrojan basura fuera de los cestos. Todo eso produce un olor nauseabundo que no se complementa con la belleza natural. De todas formas, aprovechamos las dunas e hicimos sun board alquilando unas tablas. No había nada más: la ciudad de Ica no es lo mejor que tiene Perú. Al día siguiente partimos hacia Arequipa. Nos encontramos con una ciudad que tiene una Plaza de Armas muy linda, que, al igual que la de Lima, se encuentra rodeada por una catedral. Fuimos al mirador Yanahuara, desde donde se observa el volcán Misti, que posee 5.822 msnm y es uno de los mayores símbolos de la ciudad de Arequipa. También estuvimos en el Mirador Carmen Alto: desde allí se pueden ver el volcán Chachani y el Misti, mencionado anteriormente. La ciudad es linda, pintoresca, y no tan ruidosa como Ica o el Centro Histórico de Lima. No dormimos en Arequipa. Partimos hacia Cusco esa misma noche y nos quedamos con muchas ganas de conocer el Cañón del Colca, pero esto siempre sucede en los viajes: ni en vacaciones estamos a salvo del tiempo.Precisamente, sobre la ciudad de Cusco, capital de la cultura andina, hablaré en la segunda entrega."
