Gualeyos por el Mundo
Patricio Míguez Iñarra, su visión de Perú
Con esta entrega llegamos al final del viaje a Perú que realizó Patricio Míguez Iñarra junto a dos amigos. Después de Cusco, Bolivia, ¡la Isla del Sol, el Lago Titicaca!, y un volver a Perú con sus pobladores costumbres, artesanías, dioses, paisajes increíbles, y extasiarse con Iquitos, Puerto Nanay, la Amazonia peruana. Nuestro viajero no puede dejar de lado su gran placer y vocación, la literatura, por lo que prologa esta última entrega con versos del poeta inglés Lord Byron. ¡Gracias, Patricio, por entregarnos estas vivencias tan ricas y profundas!
Los últimos pasos y la vuelta"Hay un placer en los bosques sin senderos,Hay un éxtasis en la costa solitaria,Hay compañía, allí donde nadie se hace presente,Al lado del mar profundo, y música en su rugido:No amo menos al hombre, sino más a la Naturaleza,A partir de nuestros encuentros, a los que asisto sigiloso,A partir de todo lo que puedo ser, o que he visto antes,Para fundirme con el Universo y sentirLo que nunca puedo expresar aunque me sea imposible ocultar...", Lord Byron. Luego del Camino del Inca, volvimos a la Ciudad de Cusco, dormimos, y salimos bien temprano rumbo a Puno, para luego pasar a Copacabana, Bolivia, donde pasamos una noche. Al otro día, tomamos un bote que nos llevó a la Isla del Sol. Allí pudimos ver la magnitud y la hermosura del Lago Titicaca, el lago de la leyenda Inca: se dice que el dios Sol, Inti, y la diosa Luna, Quilla, se unieron para que nacieran, en el Lago Titicaca, Manco Capac (considerado el primer Inca) y Mama Ocllo (doncella, encargada de enseñar a las mujeres en el arte de hilar y las labores domésticas). Estuvimos tres días y dos noches, y emprendimos la vuelta al Perú. Desde Puno, tomamos un bus que nos llevó a Arequipa, y desde allí fuimos a Lima. Decidimos viajar a Iquitos, la capital de la Amazonia peruana. Existen dos formas de llegar: en bote (un viaje de cinco días, aproximadamente) o avión (apenas dos horas). Optamos por esta última opción y arribamos ansiosos por conocer la selva amazónica y el río más caudaloso del mundo. Tuvimos la suerte de quedarnos en la casa de los parientes de un amigo, el Dr. Marcial Panduro López, quienes no solo nos hospedaron, sino que nos hicieron conocer algunas comidas típicas de esa zona del Perú. Al día siguiente, fuimos al Puerto Nanay y nos encontramos con puestos que vendían pescado frito o asado, y los famosos suris (unos gusanos, similares a las isocas, que allá son considerados un manjar) crudos o asados. Tomamos un bote que nos llevó al mirador, desde donde pudimos observar la grandeza, la infinitud del Río Amazonas, y pudimos pisar las orillas de la selva. De la ciudad Iquitos, de la parte urbana, no hay mucho para decir: es un lugar con mucha población concentrada en la zona del centro; con unas motos convertidas en taxis que plagan el ambiente de un ruido que no es muy agradable; y con mucho movimiento por la noche, todos los días de la semana. A la mañana siguiente, nos despertamos temprano, desayunamos y partimos para la plaza de armas, muy cerca de la casa de Arnaldo, hermano de Marcial. Allí nos esperaba nuestro guía, quien nos llevaría al Puerto Nanay para tomar un bote y marchar rumbo al sitio donde se encuentra la comunidad aborigen Bora. Vale aclarar que los Bora no son una comunidad originaria de la Amazonia, sino que llegaron a Perú desde Colombia, huyendo de las guerras fronterizas entre ambos países. En nuestra visita a la familia Bora, pudimos observar la vestimenta particular, solo un taparrabos en hombres y apenas una pollera en las mujeres, y también conocer el baile de bienvenida, del cual nos hicieron formar parte. Continuando con el recorrido en bote, llegamos al asentamiento de los Yaguas, otra comunidad indígena de la Amazonia. El proceso fue el mismo: bienvenida y baile. En ambas comunidades pudimos observar el arte a través de las artesanías: collares, pulseras, muñecas, adornos. Después, nos dirigimos al refugio de la compañía que habíamos contratado, y comimos el mejor pescado que hemos probado (hablo por los tres). Luego, fuimos a un lugar tranquilo, en medio del río, y tuvimos la suerte de ver a los delfines en su estado y hábitat natural. Seguimos viaje y llegamos a la Isla de los Monos, un lugar donde los animales están en libres, en la naturaleza, aunque "adiestrados", acostumbrados a ese tipo de vida. Conocimos al perezoso, al mono araña, a la famosa anaconda y a una tortuga que conserva un aspecto similar a las que existían en la época jurásica. Volvimos a la ciudad de Iquitos y pasamos dos noches más, simplemente descansando. Retomamos a Lima y desde allí volvimos a Argentina. Nos quedaron muchísimos lugares por conocer, y varios platos típicos por degustar. El viaje entre amigos a la tierra Inca, fue una experiencia única, y Perú, uno de los lugares más interesantes y hermosos que hemos recorrido.Jorge Patricio Míguez Iñarra -----------------------------------------------------------------------
