Punta Cana, un sueño hecho realidad
Marcelo Curutchet, nuestro compañero de trabajo, junto a Flavia, su novia, tuvieron la oportunidad de pasar unos días de descanso en Punta Cana, un lugar plenamente turístico de la República Dominicana. En la viaje coincidió con otros gualeyos lo que hizo de esta experiencia aún más rica por poder compartirla en grupo. Primeramente Marcelo ubica y describe el lugar, para luego pasar a compartir las vivencias del grupo.
Punta Cana es un cabo situado al este de la República Dominicana, en la provincia de La Altagracia, distante de Santo Domingo 3 hs., por carretera. El litoral de la zona de Punta Cana se extiende 50 km de costa con una cadena infinita de playas, a cual de todas más lindas. La parte de playa más extensa es la de Bávaro, considerado por el gobierno de República Dominicana como tesoro nacional por la riqueza de su flora y fauna y por las bellezas naturales que allí se aprecian. Las playas son de arena blanca y fina, y el mar de un suave color azul verdoso. El agua siempre es transparente y abundan las algas en algunas áreas, y la climatología es constante, con temperaturas medias de 26 °C. Además de verse bonito por su colorido, el mar es cálido, el agua transparente, el oleaje casi perfecto. Cada tramo presenta una riqueza natural maravillosa, casi siempre entre palmeras, arenas blancas y ese azul verdoso del mar del que hablamos. Una de las excursiones más solicitadas es la Isla Saona donde la belleza está en estado puro, con arrecifes, lagunas costeras, fauna salvaje, un mar transparente y de colores increíbles, aldeas de pescadores."Nuestro viaje" El viaje que decidimos hacer a Punta Cana con Flavia Paredes, mi novia, surgió de manera repentina; no se trató de un proyecto de vacaciones que tuvimos que meditar y esperar un largo tiempo para verlo concretado. Es así que nos dispusimos a realizar los preparativos correspondientes y cumplementar los trámites pertinentes para viajar al exterior. Todo era entusiasmo y alegría por el hecho de realizar una excursión que nos erizaba la piel de solo imaginarla, tanto por la relevancia del lugar como por la posibilidad concreta de disfrutar de esas playas paradisíacas. Es así que partimos el 20 de agosto pasado hacia Punta Cana, República Dominicana, lugar donde permanecimos durante 8 días. En un párrafo aparte, debo destacar el estupor que me causó viajar en avión, experiencia que nunca antes había tenido. Especialmente los vuelos de ida me resultaron un poco tortuosos, dado que al regresar los tomé con más naturalidad. En principio hicimos escala en el Aeropuerto de San Pablo, Brasil, y en el retorno en el de Río de Janeiro. Finalmente, aterrizamos en ese lugar tan especial que anhelábamos conocer y disfrutar. Durante la escala en San Pablo tuvimos la grata sorpresa de saber que otros gualeguayenses nos acompañarían en la estadía en República Dominicana y, además, se alojarían en el mismo hotel. Nicolás Briosso, junto a su esposa Marilyn Suárez, y Florencia Brisco, junto a su amiga, Gimena Díaz, completaban la delegación de seis compañeros de viaje. Una vez en el Hotel Be-Live, realizamos los correspondientes trámites de ingreso. También conocimos a quien sería nuestra coordinadora, aunque solamente la vimos ese primer día. Ella nos ofreció diversos planes de excursiones y solamente aceptamos, en común acuerdo, efectuar la expedición a la Isla Saona, dado que todos teníamos excelentes referencias de ese lugar. Poco a poco fuimos conociendo y descubriendo las instalaciones del alojamiento, que, como la mayoría de los hoteles de Punta Cana, cuentan con playa y el nuestro no era la excepción. Una de las cuestiones que me llamó gratamente la atención fue la calidez del dominicano. Tanto el personal de recepción, administrativo, maestranza, como de mozos y animadores esbozan en cada momento un gesto de cortesía y amabilidad, poniendo de manifiesto la excelencia como anfitriones.(continuará)
