Silvia Scheffer: Mi viaje al sur argentino
En esta edición viajamos por el sur argentino de la mano de Silvia Scheffer quien con mucha admiración y cariño nos habla de las maravillas que pudo conocer. ¡Gracias, Silvia, cuántos recuerdos se agolpan en quienes pudimos conocer y disfrutar de un viaje al sur de Argentina! ¡Inolvidables paisajes!
Un amigo me mandó un mensaje pidiéndome que le cuente cómo es y cómo viví el sur de la Argentina y le contesté que no tenía palabras para contarle tanta belleza, pero me animo y empiezo a describir este hermoso viaje que hicimos con mamá y otras amigas en el mes de octubre pasado. Mientras el avión hacia maniobras para aterrizar en Ushuaia se ve la cordillera de Los Andes, nevadas, hermoso sus picos, todos ellos. La verdad que me emocione, tantas maravillas que hay en nuestra Argentina y mientras descendía el avión me brotaban lagrimas de alegría; estábamos en el fin del mundo, en la ciudad más austral del planeta, ¡mi sueño hecho realidad! Ushuaia tiene sus maravillas: un puerto donde atracan barcos, cruceros, pesqueros; otro de sus atractivos es el tren del fin del mundo donde antes los prisioneros de la cárcel recorrían todos los días para corta arboles, consiguiendo así la madera. Ahora es un tren turístico y pintoresco Calafate, es linda ciudad y muy tranquila. Fuimos a conocer al glaciar Perito Moreno, en el majestuoso Lago Argentino. Al ir sobre la ruta y viendo lo imponente que es, maravilloso, me quede muda. Soy una persona que nunca nadie me ha hecho callar la boca o quedarme sin palabras, pero al estar frente a esa imponencia no supe qué decir. Estuve parada frente al Perito Moreno, mirándolo y mirándolo por un rato largo, largo y muda. Mi opinión personal es que lo considero la gran maravilla del mundo.Al otro día navegamos varias horas y vimos otros glaciares como el Upsala y el Spegazzini, imponentes, con sus colores blancos, turquesas, celeste profundo, que reflejan los rayos del sol contra el agua y toman esos colores. Ya en Puerto Madryn anduve en lancha sobre el Mar Argentino, a pesar de mi pánico al agua. Soporté mi miedo con tal de poder ver a la ballena austral y a sus ballenatos y sucedió algo fantástico, aparecieron las ballenas y sus bebes, sus cabezas, su lomos, sus colas, ¡que hermosura! Un ballenato al lado de la lancha estaba haciendo piruetas y jugando con su cola. También apareció un ballenato blanco al lado de su mamá; según los que viven en la zona dicen que ver un ballenato blanco trae muy buena suerte.Otra de la maravillas de la región son los pingüinos, entre 40 a 50 cm de altura. Pasan al lado de los turistas y, a pesar de no ser muy sociables, son hermosos, en todo sentido. En este viaje al sur de la Argentina, desde Ushuaia hasta el regreso a Gualeguay, he aprendido a conocer distintas culturas, su historia, los áridos terrenos, los hielos eternos, las nevadas. He visto como en nuestro país tenemos tantas cosas preciosas, sin necesidad de ir al exterior para conocer paisajes y maravillas. También me di cuenta cómo muchas personas cuanto más tienen y más poseen, son más egocéntricas e inhumanas, como puede ser ante una situación de un compañero de viaje, sin importar edad, sexo, situación que esté viviendo. Nunca se sabe las vueltas de la vida, por lo tanto no hay que juzgar a alguien si no se sabe cómo es su vida. Volviendo a los lugares que recorrimos destaco que no se ve en ningún lugar de Ushuaia, Calafate, Puerto Madryn y localidades vecinas, un solo papel tirado en el pis; no hay basura desparramada en el piso. Todo busca proteger al medio ambiente. En los supermercados la mercadería se entrega en bolsas de papel madera, nada de bolsas de nylon. Es un ejemplo de ecología. Admiro cómo los automovilistas dejan pasar al peatón cuando esperan en las esquinas para cruzar la calle; no hay semáforos. Otra cosa sorprendente es que en las casas y negocios no hay rejas lo que habla de lugares seguros y libres. Volviendo de este maravilloso viaje y ya entrando a la provincia de Buenos Aires, ya se percibe la diferencia de cultura y la falta de respeto por el lugar donde se vive, mucha suciedad, bolsas tiradas en la calle y al costado de la ruta; nada importa. Al final de este viaje y ya en Gualeguay, sigo opinando lo mismo que escribí párrafos anteriores: tenemos maravillas en nuestro país, no es necesario viajar al exterior. La Argentina tiene de todo, las cuatro estaciones, montañas, mar, nieve, glaciares, cataratas, ¡que más se puede pedir!Yo sigo amando mi país, la ARGENTINA.
