Titi Cardinaux: “Hoy su visita a Budapest y Viena” (2ª parte)
Titi Cardinaux tuvo la oportunidad de visitar, junto a su hija Nadine, anfitriona inseparable, las ciudades de Budapest y Viena, dos maravillas de Europa, dos ciudades de ensueño que disfrutaron a pleno.
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"De Berlín a Budapest viajamos en avión y luego en tren a Viena.Budapest es una ciudad hermosa, muy antigua y la mantienen intacta en todos los edificios, públicos y particulares. Nadine ha recorrido mucho en Europa, pero esa ciudad le apasiona. Hay turistas de todo el mundo. Budapest, a la que nombran como La perla del Danubio, es la capital Hungría. La ciudad es atravesada por el río Danubio, el segundo río más largo de Europa. La Budapest actual nació de la unión Buda, Pest y Óbuda. En la parte este corresponde a Buda, la zona más antigua, las calles son angostas y adoquinadas con numerosos monumentos y edificios neoclásicos, la mayoría reconstruidos después de las Segunda Guerra Mundial. Es digno de visitar. La zona de Pest es más moderna y la cruzan grandes avenidas.En Budapest hay grandes parques, a cuál de todos más hermosos, y se pueden hacer paseos a orillas del Danubio. Hay innumerables y sus populares balnearios de aguas terapéuticas, con grandes complejos turísticos.Luego nos fuimos en tren a Viena, la capital de Austria. Estuvimos en la casa de Mozart, muy sencilla, ubicada en el centro de la ciudad. Visitamos el Palacio Imperial o Palacio Hofburg y allí se puede disfrutar del museo de Si Si o los salones imperiales. Durante siglos vivió en él la realeza austriaca, sobre todo de la dinastía de Hamburgo, es por ello que es el palacio más grande al ser residencia de invierno y por tanto la residencia oficial. Uno queda anonadado con los salones totalmente conservados como en su época de mayor esplendor. En estos salones se pueden disfrutar de habitaciones tanto privadas como oficiales decoradas y totalmente amuebladas con mucho gusto en las que se puede apreciar toda la riqueza de la época.Por su parte Palacio de Schönbrunn era la residencia de verano. Este palacio se encuentra a las afueras de Viena y fue construido en el Siglo XVII aunque de esa época solo quede la capilla y lo que hoy en día fue reconstruido en el Siglo XIX. Tanto la arquitectura, como los partes y el mobiliario son de ensueño. Los parques son infinitos y muy bellos. Recorrer los jardines y subir hasta la colina es algo maravilloso. Desde ahí arriba no sólo se tiene una vista preciosa del palacio y los jardines, que también, sino que se puede apreciar la ciudad entera.De estas dos capitales me asombró la cantidad de iglesias, a cada paso una, todas bellísimas. Yo quería entrar en todas partes, conocer a pleno cada lugar; Nadine me acompañaba y me hacía los gustos, entre los cuales estuvo tomarnos una merienda en el Café Central de Viena, un lugar tradicional que está en el mismo centro de la ciudad, en una esquina privilegiada. Espero volver para visitar todo aquello que quedó pendiente.Desde Viena regresamos en avión a Berlín. Me hubiera gustado ir a Praga, pero será en otra oportunidad porque esta vez no nos dieron los tiempos."
