Zélika Alarcón de Tamaño: “Mi soñado viaje a París”
Si un viaje fue imaginado y planificado hasta en los más mínimos detalles fue el que realizó Zélika Tamaño hace poco tiempo a París. Es que se trataba de cumplir un sueño que surgió sin dudas a partir de sus conocimientos del idioma y de la cultura francesa, la que sabía compartir con sus alumnos de la Alianza, intercambiar con otros docentes y participar en jornadas con colegas de distintos lugares. Y sin más preámbulos disfrutemos de París de la mano de Zélika.
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"Mi amiga Graciela me pidió que, de mi viaje a París, contara para esta página mi apreciación del lugar que más me había impresionado. Y la verdad es que a medida que pasan los días no puedo todavía decidir cuál de ellos fue el que me causó más admiración. ¿Notre Dame, la Saint Chapelle, el Louvre, los Jardins de Tuilleries o Luxembourg, Saint Sulpice, Versailles, la Opera Garnier, los castillos del Loire, la casa de Monet en Giverny, la torre Eiffel, los campos Eliseos, el Arco de Triunfo, el museo de l'Orangerie, el museo Cluny? Tal vez, cuando transcurra más tiempo lo discerniré.Este viaje a Paris lo tenía proyectado desde hace mucho, ya que mi deseo era visitar la ciudad, sus museos, monumentos y lugares históricos, caminar sus calles, o simplemente sentarme en uno de sus típicos cafés a contemplar la vida cotidiana, es decir, respirar Paris con el ir y venir de su gente y de los miles de turistas que la visitan. Permanecer en esta gran ciudad durante 15 días fue para mí el regalo más maravilloso.En ese deambular incansable, caminando por el Quai des Grands Augustins (muelle de los Grandes Agustinos) junto al Sena, se llega a la place Saint Michel, lugar histórico donde ocurrieron distintos acontecimientos por la recuperación de París en agosto de 1944 ocupada por los nazis y uno de los tantos escenarios emblemáticos de los festejos de la liberación. Es por eso que allí se construyó un gran monumento y una hermosa fuente en conmemoración a estos hechos. Desde ese lugar se avista la catedral de Notre Dame. Para llegar a ella se debe cruzar por el puente Saint Michel o el puente Notre Dame.Llegar a la gran catedral, observar a medida que uno se acerca a ese hermoso monumento con sus torres, las bellísimas esculturas y gárgolas, las puertas finamente talladas, hasta entrar en el gran templo, y contemplar su fantástica arquitectura, es realmente mágico. Esta catedral que se comenzó a construir en l'Ile de la Cité (la isla de la Ciudad) en 1163, la que a través del tiempo sufrió los embates de la historia, ya que durante la Revolución Francesa fue saqueada y muchos de sus tesoros destruidos o robados, es la misma catedral en donde fue coronado Napoleón Bonaparte. Así lo testimonia el inmenso cuadro de Jacques Louis David que se destaca en el Louvre, y que tuviera oportunidad de admirar días después. Los hermosos vitrales, las esculturas y frescos, los bajorrelieves tallados, toda su magnificencia estaba allí. Al levantar la vista y observar la extraordinaria construcción hasta descubrir arriba, por detrás de mí, el inmenso órgano de tubos, el que tendría la oportunidad de escuchar en todo su esplendor en la mañana del domingo en misa de 10, misa solemne cantada con solista, coro y órgano fue maravilloso.Al finalizar la ceremonia, y mientras los fieles se retiraban despaciosamente, el organista continuaba interpretando in crescendo esa música que se expandía magistralmente por todo el ámbito de la catedral.De pronto, mientras caminaba por una de las calles laterales, curioseando en los negocios de venta de souvenirs, se comienza a escuchar el tañido de las campanas de Notre Dame. Impresionante el sonido de las 20 campanas, de las cuales, solo una, la llamada Emmanuel, que fue instalada en 1681, se encuentra en el campanario de la torre sur en funcionamiento. El resto fueron renovadas en el 2013. Las antiguas se conservan a la vista del público a pocos metros de la entrada a un hermoso jardín que se encuentra a los fondos de la catedral. En él nos detuvimos para descansar y admirar la belleza arquitectónica, pero desde otro ángulo, mientras el sonido de las campanas se iba apagando lentamente.Luego de un rato nos dirigimos hacia la isla Saint Louis, atravesando el puente del mismo nombre. Es un extenso puente hoy peatonal, en donde un cantante brasileño con su guitarra entonaba bossa nova. El día espléndido de sol, los bateaux bus navegando por el Sena con su carga de turistas, la música..., una escena que se repitió durante todos los días en que disfruté París."
