El juego ciencia en el tratamiento de las adiccion
“El ajedrez es inclusivo, integrador, comunitario”
Con la inauguración de la Secretaría de “Prevención de Adicciones y Convivencia Ciudadana” (SEPACC) se pone en funcionamiento un equipo de profesionales y talleristas, encabezados por el titular, Dr. Horacio Conrado, que tiene la ardua tarea de paliar con el flagelo de las adicciones. Entre las disciplinas que se ha previsto desarrollar en el organigrama de trabajo, se ha incluido al ajedrez, taller que está a cargo de Santiago García y Marcelo Curutchet. Ambos nos contaron cómo será la injerencia que tiene esta actividad recreativa en el tratamiento de las adicciones y cuáles son sus expectativas en relación a este proyecto.
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¿Qué expectativas tienen en relación a este proyecto de enseñar ajedrez en la Secretaría de Adicciones?Marcelo Curutchet: Deseamos que sea una herramienta útil para todos, no sólo para quienes padecen alguna adicción. En cuanto a estos últimos, esperamos que el ajedrez ponga paños fríos a sus pensamientos y que sean redirigidos de manera productiva. Es decir, buscamos una transformación productiva de la mente del adicto, que muchas veces la tiene ocupada precisamente en saciar su adicción de manera perjudicial. Claro que esta tarea que emprendemos con el ajedrez es sólo un eslabón del tratamiento, dado que integramos un grupo con talleristas, profesionales de la salud, asesores, que buscamos aportar una herramienta más para quienes atraviesan por la difícil situación de las adicciones.¿Qué puede aportar el ajedrez en materia de adicciones?Santiago García: Existe un área poco conocida del ajedrez, que es un poco ciencia, un poco arte y un poco juego, que tiene que ver con su función social. En términos terapéuticos, su principal virtud es que nos obliga a planificar. Las jugadas en ajedrez obedecen a un plan cuidadoso y nada se hace porque sí. Una de las primeras cosas que les pregunto a los alumnos después de una jugada es el "por qué". Si no tienen una respuesta tienen que volver para atrás. En ese sentido, uno de los mayores desafíos para los chicos en recuperación es encontrar un proyecto, un plan que los motive para dejar el camino de la autodestrucción. El ajedrez es una escuela para la toma de decisiones. En algunos países europeos como España existen incluso organizaciones que encaran esta faceta de manera profesional. Se trabaja con adicciones, discapacidades, se lleva el ajedrez a las cárceles, se acompañan grupos de riesgo, etcétera. Queremos dar el puntapié inicial en ese camino.¿De qué manera se desarrolla el taller?Marcelo Curutchet: El taller funciona los días martes, de 17 a 19; los jueves, de 10 a 12 y los sábados, de 15 a 19. Es totalmente gratuito y abierto a la comunidad. No deben llevar ningún elemento para anotar, a menos que así lo deseen, pero no es tan necesario. En la secretaría contamos con un tablero mural, que es nuestro pizarrón para enseñar como así también contamos con juegos de mesa de esta disciplina. La idea que tiene el director de esta secretaría, Horacio Conrado, es la de llevar el ajedrez a los barrios. A nosotros nos parece una propuesta muy positiva porque estaremos expandiendo la difusión de este juego en muchas partes. Vale decir que el ajedrez es inclusivo, integrador, igualitario.¿Cómo ha sido el recibimiento que han tenido en la Secretaría?Santiago García: En el poco tiempo que llevamos trabajando la recepción ha sido excelente, tanto de las autoridades como también de los otros compañeros talleristas y de todo el personal de la secretaría. Hay mucha gente que trabaja comprometida con los pibes, que se queda más tiempo del necesario, que atiende llamadas, que se da cuenta que no es un lugar para cumplir horario, y eso se nota. Esperamos seguir trabajando así, y sobretodo, que se haga visible el lugar, que podamos llegar con nuestro taller a los barrios y escuelas y que se acerquen muchas personas con la problemática a pedir una mano. Marcelo y yo trabajamos bien juntos porque además de compartir la pasión por el ajedrez sentimos un compromiso con la comunidad y queremos aportar lo que tenemos para sumar.¿Qué mitos creen ustedes que atentan o perjudican la práctica del ajedrez?Marcelo Curutchet: Los mitos los crea cada uno. Nosotros estamos convencidos que el ajedrez es un juego que puede practicar cualquier persona, sin distinción de clase social, intelectual, física, etcétera. Se cree erróneamente que se necesita tener un alto coeficiente intelectual para aprender ajedrez, o que sólo pueden practicarlo algunos privilegiados, que hay que tener mucha paciencia. También está relacionado a una alta escala social. Estas cuestiones mitológicas han impedido que el ajedrez se reproduzca en todos lados y esta es nuestra misión con Santiago (García): lograr que en Gualeguay se enseñe y se juegue ajedrez. Las reglas de este juego se aprenden medianamente rápido, lo que cuesta a largo plazo es jugarlo muy bien. Pero esto no escapa a ninguna otra disciplina deportiva o recreativa. Con entusiasmo y esfuerzo se pueden alcanzar logros impensados. De todos modos, nuestra intención no es formar jugadores, sino simplemente, que se juegue ajedrez como algo recreativo y productivo. Después, cada quien decidirá si lo moviliza el hecho de competir.¿Cómo se relaciona el ajedrez con las otras disciplinas de la Secretaría?Marcelo Curutchet: En verdad, cada disciplina tiene su particularidad y su efecto puntual. Es decir, como mencionaba anteriormente, el taller de ajedrez es sólo un eslabón del tratamiento, que aporta su granito de arena para lograr efectos positivos, tanto en la persona que padece alguna adicción como en aquella que no la tiene.¿Qué otros proyectos tienen pensado impulsar?Santiago García: Uno de los proyectos que estamos impulsando desde el taller y al cual invitamos a toda la comunidad a sumarse es la idea de crear mesas de ajedrez en plazas y escuelas. Tenemos alumnos chicos que se llevan el tablero y juegan en el recreo con sus compañeros. Hay que crear alternativas a la juntada en la esquina para consumir. Muchas veces, los chicos caen en el consumo por la falta de alternativas. Personalmente, entiendo que si no hay más y mejor trabajo, escolaridad garantizada, centros deportivos y recreativos gratuitos y accesibles, y una mirada crítica respecto de la cultura del reviente (que requiere de la ayuda de padres y adultos), no vamos a revertir una realidad que se instaló fuerte y mueve intereses muy grandes. Invitamos a las escuelas, a los centros comunitarios, clubes, a todos los que quieran sumarse a ser parte de este proyecto que tiene que ver con el futuro de nuestro país que son los chicos. Y también queremos destacar que el ajedrez aporta desde el lado del tratamiento y también desde el lado de la prevención. Porque cada pibe que juega al ajedrez está ejercitando la mente y aprendiendo a tomar las decisiones correctas. Si a los adultos muchas veces nos cuesta decidir bien, de ninguna manera les podemos pedir a los jóvenes que decidan siempre bien. Hay que ser más comprensivos y en vez de señalar y excluir, ayudar. Esperamos que lo que estamos haciendo sirva en ese sentido.
