Pedro Brassesco
El rol de la Conferencia Episcopal
Con el padre Pedro Brassesco dialogamos en esta Nota Clara acerca de su reciente designación en la Secretaría General de la Conferencia Episcopal, organismo constituido por obispos del país. Temas institucionales que tienen directa relación con el quehacer cotidiano de la sociedad y, con la mirada particular de la Iglesia. El figura del Papa Francisco y los temas candentes de la realidad argentina.
¿Qué es la Conferencia Episcopal?La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) es un cuerpo colegiado de obispos. A veces se piensa que es como una instancia nacional superior de la Iglesia, o un pequeño Vaticano en Argentina. Pero no es eso. La imagen que se podría acercar es de una asociación de clubes o una cámara empresaria. Cada club o empresa es autónoma y decide sobre sus cuestiones internas pero se nuclean para definir políticas conjuntas y tener una presencia nacional. Aquí pasa algo similar. Los obispos son autónomos en sus diócesis y territorios y eventualmente sólo tienen que dar cuenta al Papa. La Conferencia Episcopal no puede inmiscuirse en temas internos de las diócesis, a menos que haya un pedido expreso delSanto Padre. Lo que hace la CEA es ser un ámbito de abordaje común en diversos temas, programación de acciones pastorales conjuntas, intercambio de experiencias, etc. La CEA está al servicio de los obispos argentinos y son ellos los que en Asamblea van decidiendo la marcha de la Iglesia en temas comunes.A veces recibimos cartas en la CEA de gente que plantea cuestiones sobre problemas en las parroquias u organismos diocesanos. Lo que nosotros hacemos es derivar al obispo del lugar, si todavía no se ha enterado de asunto, o aconsejar que se remitan directamente a la Nunciatura, que es la embajada del Vaticano en cada país, o se dirijan a la Santa Sede. Pero la Conferencia no se puede inmiscuir directamente en problemas internos de las diócesis cuyas decisiones pasan siempre por el obispo.¿Cómo está organizada esa Conferencia?La Conferencia Episcopal está constituida por obispos. Hay una comisión ejecutiva, formada por el presidente, dos vicepresidentes y un secretario. Todos obispos. Después hay muchas comisiones para diversos temas, también integradas por obispos. Hay una Comisión Permanente, que se reúne tres veces al año y que está formada por los presidentes de las Comisiones y los obispos delegados de cada región del país. Son alrededor de 22 obispos. Y finalmente la Asamblea Plenaria, que es la reunión de todos los obispos del país y que se hace dos veces al año durante seis días. Actualmente hay 88 obispos en funciones y alrededor de 40 eméritos, es decir, jubilados, pero que siguen participando en calidad de invitados de acuerdo a sus posibilidades.¿Cuál es su tarea dentro de la Conferencia Episcopal?Yo, como subsecretario, trabajo en la Secretaría General, que es el ámbito encargado de llevar adelante el día a día. Somos un equipo de personas, la mayoría laicos, y mi tarea es ayudar al secretario general (Mons. Malfa - Obispo de Chascomús) en el desarrollo de toda la actividad.De la Secretaría General depende la organización de todas las reuniones de obispos, la Oficina del Libro (es una editorial propia), el tema económico, los empleados, la Oficina de Prensa, la Obra Social San Pedro, el sistema jubilatorio para sacerdotes (FIDES) y el archivo, entre otras cuestiones. Es además el nexo con el gobierno nacional y se trabaja de manera vinculada con la Santa Sede a través de la Nunciatura. La actividad es diversa porque los temas son variados.Uno tiene que ser consciente que se trata de un servicio a la Iglesia.A veces está la idea en todo esto de la carrera eclesiástica, como lugares de poder, pero nosotros tratamos de mantenernos en el espíritu del Evangelio, y que tan claramente lo pone de relieve el Papa Francisco, que se trata de lugares para servir y colaborar en la tarea evangelizadora de la Iglesia. Creo que las nuevas generaciones lo tomamos más naturalmente a esto. Sabemos que son tareas por un tiempo determinado y estamos disponibles para lo que el obispo y la Iglesia nos vayan pidiendo. Para eso hemos consagrado la vida. A su vez uno tiene que ser consciente que tiene que dar lo mejor de sí, ser responsable y darle el tiempo y la dedicación necesaria porque es un ámbito de decisiones nacionales. En este sentido hace mucho bien mantener el contacto con la gente, en la pastoral de la parroquia, porque si no, uno corre el riesgo de encerrarse en ámbitos administrativos y perder de vista que la Iglesia va caminando con personas y situaciones concretas.En la CEA uno puede tener un panorama de la diversidad de la Iglesia en Argentina. Con sus fortalezas y debilidades, pero es muy enriquecedor porque uno se da cuenta cómo Dios va guiando la Iglesia y puede poner la mirada más allá de las circunstancias locales.¿Cómo es la relación con el Papa Francisco?Somos conscientes de que el Papa al ser argentino ha hecho que muchos empiecen a mirar la Iglesia en Argentina. Pero eso no significa que el Papa "controle" o esté directamente involucrado en los temas de la Conferencia Episcopal. No es cierto que el Papa esté hablando todo el tiempo por teléfono con los obispos. Los temas institucionales se manejan como siempre, vía Nunciatura o con los organismos específicos de la Santa Sede. Algunas salutaciones van directamente al Papa, como se ha hecho con los Papas anteriores. Y los obispos suelen ser recibidos por el Santo Padre cuando viajan a Roma por alguna otra cuestión donde tienen la posibilidad de conversar con él, de manera distendida, en algún almuerzo o desayuno. El Papa escribe cartas o hace llamados telefónicos más bien de carácter personal y no se mete en decisiones institucionales internas de la Conferencia Episcopal. Cuando los obispos han sacado algún documento o mensaje lo han hecho muy libremente y no ha habido ninguna intervención de Francisco, más allá de que después se le envía el texto vía Nunciatura para su conocimiento.¿Cómo es la relación con la prensa?En esta etapa estamos buscando hacer un redimensionamiento del trabajo con la prensa. Más allá de lo operativo específico, en primer lugar nos planteamos una mayor humanización de los vínculos con los periodistas. Tuvimos una primera experiencia antes de la Asamblea de noviembre con un desayuno de trabajo con periodistas de medios nacionales para poder conversar sobre temas diversos. No era una conferencia de prensa ni un ámbito formal de preguntas y respuestas, por más que sabíamos que muchas expresiones luego podían ser objeto de noticia. Fue muy positivo porque los periodistas pudieron preguntar libremente y conocer de primera mano cuestiones organizativas y perspectivas de trabajo. A veces las cosas que se escriben se hacen desde la falta de información, por eso queremos que haya un canal abierto, independientemente de la opinión de cada uno. Lo valoraron mucho en la última reunión de la Plenaria y en el encuentro con la Presidenta, donde al momento fuimos dando información sobre lo que se habló. Esto también implica un trabajo hacia adentro, porque muchas veces los obispos son reticentes a hablar con la prensa por cierto temor a una excesiva exposición pública o a ser malinterpretados.¿Cómo debe observarse ésta nueva designación como cardenal al Monseñor Villalba?La designación de Mons. Villalba como cardenal tomó por sorpresa a todos. Incluso al mismo Villalba, que se enteró por televisión. Creo que con estos nuevos 20 cardenales el Papa busca acentuar la pluralidad de voces dentro del gobierno universal de la Iglesia. La designación de alguien como cardenal se lo puede ver como un reconocimiento o distinción, de hecho, a los que nombró con más de 80 años, el Papa dijo que era porque "se han destacado por su caridad pastoral en el servicio de la Santa Sede y de la Iglesia". Entre ellos está Mons. Villalba.
