Pedro Brassesco y el mensaje papal
Francisco pide a los jóvenes que hagan lío, que salgan, que no se queden cómodos
En ésta Nota Clara Pedro Brasesco nos contò de manera directa mas que preguntas y respuestas en forma absolutamente coloquial; dialogamos y escuchamos al Pàrroco de San Antonio.Que ademàs de hacernos dimensionar lo que significa pintar semejante Edificio (que nos identifica, por mas que se practique cualquier religiòn o creencia)sobre todo en algo que se impone por estas horas desde la repùblica hermana del Brasil, que es el desarrolo de JMJ (jornadas mundial de la juventud)con la presencia del Papa Francisco.De la Pquia. San Antonio viajaron un grupo de 10 personas junto a su auxiliar HèctorRisso.Y la jornada desarrollada con los argentinos ha hechos LIO.
-Pedro, ¿qué reacción experimentó y cuál puede llegar a ser entre la gente?- Fabulosas reacciones. Quiero que lo veamos en forma textual._"¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? ¡Espero lío!...¡Pero quiero lío en las diócesis! ¡Quiero que se salga afuera! ¡Quiero que la Iglesia salga a la calle! ¡Quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones, ¡son para salir! Si no salen, se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG." (Papa Francisco)Las palabras del Papa Francisco a los jóvenes argentinos reunidos en la catedral de Río son una expresión directa, contundente y en un lenguaje bien entendible para todos, acerca de lo que la Iglesia latinoamericana viene diciendo con más fuerza desde la Conferencia de Obispos de Aparecida. El entonces cardenal Bergoglio fue el presidente de la comisión de redacción del documento final de esa reunión. ¿Y qué decía ese documento? Que la Iglesia debía entrar en un estado de misión permanente, transformar estructuras caducas para que toda la Iglesia sea misionera. Una Iglesia que salga, que anuncie. Es lo que el Papa viene diciendo desde que comenzó su pontificado en continuidad con su pensamiento. Es lo que expresó en las reuniones previas al cónclave y que tanto gustó y conmovió a los cardenales. Advierte sobre el peligro de una iglesia utorreferencial, encerrada en sí misma, mirando para adentro. Francisco dice que una iglesia así se enferma. Lo mismo que pasa con una persona que se encierra en sí misma o en su casa. El salir también tiene sus peligros, porque cuando uno sale puede tener algún problema o sufrir un accidente. Pero Francisco dice "prefiero una iglesia accidentada y no una iglesia enferma".Por eso el Papa pide a los jóvenes que hagan lío, que salgan, que no se queden cómodos, instalados, en la seguridad que dan las estructuras internas. ¿Y qué es hacer lío en una diócesis, en una parroquia o enuna comunidad? Primero que todo cuidarse y dejar de lado lo que advierte Francisco a continuación: no estar encerrados en nosotros mismos. Los grupos a menudo caen en el chusmerío, los cuentos, rumores, las luchas de poder, divisiones, quejarse de cualquier cosa y estar fijándose qué hizo o dijo el otro. Eso nos encierra en nuestros propios círculos y no nos deja hacer lo que realmente tenemos que hacer. Nos quitan las ganas, las energías, nos envicia el pensamiento y la lengua y hace que nos estemos mirando el ombligo todo el tiempo.Por otro lado pide cuidarse del clericalismo. Eso es un problema muy típico de la Iglesia. Es estar pendiente de lo que hace, dice y piensa en cura. El sacerdote tiene la tarea de pastor, de guía de la comunidad, pero la iglesia la forman todos los bautizados, y todos somos responsables de ella y de anunciar el Evangelio de Cristo.Habla también de salir de la comodidad, de la instalación. Tendemos a querer estar lo más tranquilos posibles, nada de problemas, de líos.Nada que me genere mucho compromiso o que me lleve tiempo. Nada de cambios o transformaciones porque "siempre se hizo así". Para qué nos vamos a complicar la vida. La fe no es un seguro de vida. Cristo es vida y la vida es dinamismo, impulso, fuerza que empuja a compartir la alegría de Dios.Dice también que nos defendamos de la mundanidad. El mundo, en el lenguaje bíblico, representa lo opuesto a Dios. No está diciendo que nos abstraigamos de la vida real, pero sí que tengamos cuidado con aquellas cosas que nos quieren separar de lo que verdaderamente nos hace bien. Por eso les dijo esto de no licuar la fe. Porque las cosas del mundo no se nos presentan tanto como una oposición radical a la fe sino muchas veces como cuestiones sutiles. Y así terminamos pensando que Dios tiene que adaptarse a nosotros, y por lo tanto que la Iglesia debería hacer lo que el mundo dice o lo está de moda. Licuar la fe es hacerla digerible, pero transformándola, metiéndole un poco de todo, hacerla light. Tomo lo que me conviene y lo que no lo dejo de lado, hago un gran batido donde ya no se reconoce qué es cada cosa, de dónde viene cada sabor. En cambio, la fe implica siempre un compromiso de vida. Me subo por completo a una barca o a otra. No puedo tener un pie en cada barca porque tarde o temprano perderé el equilibrio y me caeré al agua. Los primeros apóstoles no cambiaron el mensaje de Jesús para ganar adeptos. Anunciaron el Evangelio con toda su radicalidad y su fuerza en medio de cada cultura, con sus particularidades y estilos, y así fueron conservando lo bueno de ellas y haciendo que cada vez más personas vivan de acuerdo a la dignidad de hijos de Dios.Por eso el Papa dice "quiero que salgan afuera, que la Iglesia salga a la calle". Nos está diciendo que no tengamos miedo, que no nos quedemos encerrados, que no seamos pusilánimes, que nos animemos a hablar de Jesús, de Dios. El Evangelio genera lío, porque nos cuestiona, nos hace preguntarnos cómo estamos viviendo, en qué creemos realmente, cuáles son las cosas que consideramos importantes de nuestra vida. Jesús genera lío porque a veces es preferible no escuchar, hacerse el sordo, no darle importancia, descalificarlo, buscar excusas. Pero el mensaje está ahí, y en el fondo sabemos que es lo mejor, que hay cosasque tengo que cambiar, criterios, prioridades, proyectos. Y eso generaun lío bárbaro. El cambio siempre es resistido. Y entonces preferimos cambiar el Evangelio que cambiar nosotros. O que cambien los demás.Hacer lío es llevar a Jesús a todos los ámbitos. Impregnar el mundo. No reducir la fe a una cuestión privada: voy a Misa, rezo en casa y ya cumplí. Es vivir el Evangelio en el mundo profesional, en mi casa, con mis amigos, en la política, en la cultura, la educación, los medios de comunicación. No se reduce a un momento, voy a recorrer algunas casas y listo. Es ponerle el cuerpo, ser coherentes con lo que creemos, con lo que anunciamos, aunque otros se burlen o nos rechacen.Para hacer lío no hay que tener miedo, porque el miedo paraliza. Y hoy hemos perdido el miedo para algunas cosas y nos han metido miedo en tantas otras. Miedo a defender lo que uno piensa para no discutir.Miedo a que se enojen con nosotros. Se habla de diversidad pero cuidado con pensar distinto de lo que impone el sistema, los medios, la cultura dominante. Miedo a no ser queridos, a no ser estimados, a quedar fuera de algunos círculos. Miedo a que nos califiquen, nos rotulen.Hacer lío no es una actitud de rebeldía sinsentido. Requiere convicción, fundamentos y coherencia de vida. Para hacer lío primero hay que dejarse encontrar por Dios, hay que decirle que sí, aprender de Jesús y asumirlo como estilo de vida. El desafío es hacerlo de manera permanente, porque corremos el riego de programar muchas cosas, de empezar y pronto quedarnos sin combustible, sin entusiasmo. Por eso de lo que se trata es que cada uno asuma su fe en la vida personal, laboral, profesional, de familia y anunciar a Jesús "a tiempo "destiempo", como dice San Pablo.El mensaje del Papa sólo nos recuerda que Jesús nos mandó a salir, no a quedarnos cómodos, nos dio una tarea concreta que cada uno la asume de acuerdo a su vocación y a su estado de vida, pero de la cual ninguno se puede hacer el distraído: "Vayan y hagan discípulos a todas las naciones".
