Homenaje a Don Juan Berisso
Sara S. de Berisso: “Don Juan fue ejemplo de lucha y trabajo solidario”
El próximo sábado 31 de octubre, a las 17 hs., en la localidad bonaerense que lleva su nombre, doña Sara Salas de Berisso rendirá un cálido homenaje don Juan Berisso, primer Berisso que se radicó en la Argentina. El mismo consistirá en la donación y descubrimiento de un busto en el “Museo 1871”. La obra escultórica pertenece a la artista entrerriana María Fernanda Erro. Compartimos con ustedes conceptos de la Sra. Sara S. de Berisso y fragmentos de la vida de don Juan Berisso, un inmigrante constructor de futuro, de espíritu amplio y generoso.
Berisso, una ciudad que nace por el empuje de un inmigranteLa ciudad de Berisso nace en 1871 cuando Juan Berisso instala, en el predio que hoy ocupa el Centro Cívico, el saladero de carnes llamado San Juan. Había llegado a Buenos Aires en 1848 procedente de Lavagna, Italia. Vino solo, no tenía parientes ni amigos que lo esperaran. No tenía dinero y su único capital era su juventud y su enorme voluntad de trabajar. Con la instalación de los saladeros, la construcción de la ciudad y el puerto de La Plata, el lugar se transforma en la meta de muchos inmigrantes a fines del siglo XIX y se intensifican al comenzar el siglo XX con la puesta en marcha de los grandes frigoríficos. Pueblos asolados por la miseria y el peligro de la guerra buscaron reconstruir sus vidas en este nuevo país.Juan Berisso, un símbolo y un prototipo del inmigrante emprendedor y pioneroDon Juan Berisso es el ejemplo del triunfo de un hombre de tesón y con visión de futuro, quien a los 15 años se embarcó para Buenos Aires desde su Génova natal y teniendo como único capital una moneda de plata española, valor de un peso fuerte. Había nacido en Lavagna, un pueblo de la ciudad de Génova, un 15 de febrero de 1834, en un valle donde pasaron varias generaciones de Berisso. A los 20 años pudo abrir su propia carnicería en la calle Defensa (Bs. As), donde quintuplicó sus ganancias. Luego se lanzó a la campaña y compró su propia hacienda, hasta que un día, una intensísima granizada le hizo perder la totalidad de su ganado.Por otra parte, fuerzas de Rosas intentaron o simularon matarlo, su vida la salvó entregando las pertenencias de las que disponía, dinero, carne y ropa. Pero había que continuar viviendo ahora respirando un aire de libertad.Un hecho fortuito, que fue la epidemia de fiebre amarilla en 1871, más una ley de exoneración de impuestos a los saladeros, lo impulsa a trasladarse al viejo ejido de Ensenada. Y el 24 de Junio de 1871 funda el saladero San Juan, construido en sólo 43 días y teniendo como principal colaborador a su hermano don Luis Berisso, a quien en el año 1881 el gobernador Dardo Rocha lo designa como municipal titular. Producían allí el tasajo y la peptona (extracto de carne). A los veintinueve años, consideró que ya era la hora de comenzar su actividad con los saladeros, lo que lo constituye en pionero de la industria en la Argentina. Mientras los cueros se salaban y secaban para la venta al extranjero, la grasa se derretía en la zona de calderas, destinadas también para la exportación, usándola también para la fabricación de jabones y velas. Fueron varios los saladeros que puso en marcha, ya junto a sus hermanos a quienes llamó a su lado y a otros socios. Su fortuna ya estaba plantada sobre bases sólidas. Podríamos considerar a este genovés un creador de empresas donde en una de ellas aglutino un caserío que luego las corrientes inmigratorias lo transformarían en una extendida ciudad.Las actividades de Juan Berisso y Cía. no terminarían con los saladeros. En 1880 había adquirido una destilería y fábrica de alcohol ya existente, la que modifica y perfecciona sus aparatos cambiando su organización y la administración, revirtiendo en grandes utilidades una fábrica que a sus anteriores propietarios les había producido importantes pérdidas. El nombre fue el de "Destilerías del Riachuelo".En 1882 en la Boca, Berisso establece un astillero y un taller mecánico destinado a la construcción de vapores, algunos para el transporte de sus productos. Del astillero salen entre otros Don Alfredo, Sirio, Antoñito y otras embarcaciones menores. Reparaciones, trabajos de caldería y todo lo inherente a un astillero.Don Juan Berisso envió a su hijo Juan a revisar una estancia que estaba ubicada en puerto Ruiz, Gualeguay, Entre Ríos. Ésta fue comprada a un coronel de nombre Andrés de Santa Cruz, yerno y heredero del General Urquiza, que la había adquirido en once onzas de oro y que la explotó hasta su muerte. Su nombre era "La Conchera de Flores", una zona fértil regada por el río Gualeguay, rica en valiosas maderas y buenos pastos para su hacienda. El 28 de mayo fue adquirida por Juan Berisso, junto con todo el ganado y dos marcas de ganado. Eran algo más de 32000 hectáreas y poseía un casco construido en 1826—hoy museo. Ahí instaló otro saladero llamado San José, en sociedad con Esteban y Manuel Berisso. Posteriormente Juan les cedió a sus hermanos la mitad de las tierras, a las que dominó "San Ramón". Luego se originó "Los Rodeos" que era la mitad de "San Ramón".El saladero "San José" constituyó una fábrica de las más avanzadas en su género. Funcionaba a vapor y tenía una planta de conservas. Se desempeñó regularmente hasta 1905, para cesar luego sus actividades en 1920.El Puerto Ruiz, merced a la actividad saladeril, llegó a ser uno de los puertos de exportación más importantes del país, funcionando durante varios años una segunda aduana.Don Juan Berisso tuvo ocho hijos a los cuales legó sus bienes, y fundamentalmente su espíritu de trabajo. A la temprana edad de cincuenta y ocho años, don Juan Berisso, fallece un 23 de enero de 1893. Sus restos fueron llevados a la Recoleta junto a su madre. Una bóveda aún existente, donde se pueden ver esculturas de mármol de carrara.Conceptos de Doña Sara S. de Berisso acerca de D. Juan Berisso"Quiero destacar y homenajear a un hombre que llegó a estas tierras desde la lejana Génova, Italia, cuando era apenas un niño. Supo abrir el camino del progreso para él, para toda su familia y para los hombres y mujeres que se sumaban a su trabajoFue peón, carnicero, apicultor, tropero, acarreador de hacienda, boleador de yeguas, fabricante de grasa de potro, saladerista, pionero de la industria en la Argentina.Vivió momentos difíciles en que su vida corrió peligro, padeció la pérdida de sus bienes, pero jamás claudicó. Siguió adelante, creció como persona y como empresario. Fue exigente en el trabajo hasta que el Señor lo llevó de este mundo.La ciudad de Berisso supo de su empeño sin reveses y llevó a esta población a ser ejemplo de crecimiento y pujanza.El busto que donaré y se descubrirá el próximo 31 de octubre es mi pequeño homenaje para un constructor de futuro, para un espíritu generoso, amplio, para un inmigrante que encontró en esta tierra su lugar y supo formar hombres y mujeres útiles para la patria, esta patria por la cual debemos seguir luchando cada día."Invitación de doña Sara S. de BerissoQuerida familia y amigos: Los invito a acompañarme en el homenaje que se rendirá a don Juan Bautista Berisso, en la ciudad que lleva su nombre, el próximo sábado 31 de octubre, a las 17 hs. Allí entregaré al "Museo 1871" un busto de nuestro querido predecesor quien fue un ejemplo de trabajo, de progreso y de generosidad. La obra escultórica pertenece a la reconocida artista entrerriana María Fernanda Erro. El acontecimiento, al que están todos invitados, contará con del Presidente de la Asociación Museo 1871 de Berisso Sr. Oscar Rodríguez, autoridades locales y la Reina Provincial de los Inmigrantes, entre otros. El mismo será amenizado por la Banda de Música de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y el lugar de la ceremonia será en Avda. Montevideo y 32 del Barrio Banco Provincia, lugar conocido como la "Toma de Agua". Sin duda será una buena oportunidad para encontrarnos, rendir un justo y merecido homenaje a Juan y sus hermanos (Luis, Manuel y Esteban) y en ellos a todos nuestros ancestros.Sara Salas de Berisso
