FEERSA: la historia del frigorífico equino que marcó a Gualeguay
Entre 2001 y 2016, el Frigorífico Equino Entre Ríos S.A. fue el motor industrial de Gualeguay. Llegó a faenar 4.000 caballos por mes y a exportar a Rusia y Europa. Un divorcio, una batalla por el control societario y una causa penal por administración fraudulenta llevaron al cierre, la quiebra y una década de conflictos. El año que viene habrá un juicio, pero el daño causado ya no se puede reparar.
En el mapa de la industria entrerriana hay un nombre que, durante casi dos décadas, fue sinónimo de trabajo, exportación y orgullo local: FEERSA, el Frigorífico Equino Entre Ríos S.A. Ubicado a pocos metros del Camino al Puerto, el predio que muchos recuerdan como “el ex Juchco” se convirtió en el único frigorífico equino de la provincia y en uno de los más importantes del país.
De “Juchco” a FEERSA
La historia industrial de Gualeguay tiene un antes y un después del frigorífico. En el imaginario local, “el frigorífico” es esa planta que en su época de esplendor llegó a emplear a centenares de personas y que, tras sucesivas crisis, cierres e intentos de reactivación, quedó en la nebulosa. Sobre esa base, el 1° de septiembre de 2001, los hermanos Veronesi —Martín Nelio, José María y Javier Domingo— pusieron en marcha Frigorífico Equino Entre Ríos S.A. (FEERSA), dedicado exclusivamente a la faena de caballos para consumo humano y exportación. En un país donde la carne equina apenas se consume por razones culturales, la apuesta fue clara: producir para el exterior. Y funcionó.
Los años dorados: 4.000 caballos por mes
Durante más de una década, FEERSA fue un caso atípico de éxito en el interior entrerriano:
- Llegó a faenar alrededor de 4.000 caballos mensuales, con destino a Rusia y diversos países europeos.
- Argentina, con plantas como FEERSA, llegó a representar cerca del 25% de la oferta mundial de carne equina.
- La empresa creció a un ritmo cercano al 10% anual y en 2007 recibió un premio provincial en la categoría “Exportación no tradicional”.
- En su mejor momento dio trabajo directo a unas 120–130 familias de Gualeguay, más el movimiento de proveedores, transportistas y yegüeros de la región.
Para muchos trabajadores, entrar a FEERSA fue sinónimo de estabilidad: sueldos en término, obra social, vacaciones y la posibilidad de proyectar una vida en la ciudad.
El detonante: un divorcio que se volvió empresarial
La caída de FEERSA no empezó por problemas de mercado ni de producción. Empezó en un juzgado de familia, en Gualeguaychú. En 2011, Corina Rivas, entonces esposa de Javier Domingo Veronesi —presidente del directorio de FEERSA—, inició una demanda por violencia de género, alimentos y división de bienes en el Juzgado de Familia de Gualeguaychú. Ese expediente derivó en medidas cautelares que, en 2015, llevaron a que un juez le quitara a Javier el manejo de sus acciones y designara un administrador judicial. Con ese cambio, José María Veronesi —tercer hermano accionista, con el 33,33% de las acciones— pasó a tener mayoría en asamblea junto al administrador de las acciones de Javier, mientras Javier y Martín Veronesi renunciaron a la administración.
Al retirarse Javier y Martín, que garantizaban la prefinanciación bancaria necesaria para operar como matarife, el banco exigió nuevas garantías que la nueva conducción no pudo conseguir.
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El cierre: 130 familias sin trabajo
La combinación de falta de financiamiento, pérdida de clientes y materia prima llevó al colapso:
- La producción cayó de 4.000 caballos mensuales a apenas 400–500.
- En abril de 2016, Javier y Martín Veronesi cesaron como presidente y vicepresidente de FEERSA; poco después, bajo la administración del contador Rafael Gómez, la planta cerró y quedaron unos 130 trabajadores sin empleo ni cobro de salarios.
- Los trabajadores realizaron cortes de ruta, acampes y ollas populares frente a la planta; muchos iniciaron juicios laborales por indemnizaciones, preaviso, antigüedad y vacaciones no pagas.
El predio quedó en abandono: hubo saqueos, un incendio intencional, robo de instalaciones eléctricas y hasta toneladas de carne de caballo podrida en cámaras, lo que obligó a intervenir a los Bomberos.
La quiebra y la causa penal: la “trama FEERSA”
En 2018 se inició formalmente el juicio de quiebra de FEERSA en el Juzgado Comercial N° 10 de Capital Federal. Paralelamente, se abrió una causa penal que ahora va a juicio oral:
- La causa nació en 2014 a partir de la denuncia de Corina Rivas y luego de José María Veronesi, quien acusó a sus hermanos de usar recursos de FEERSA para comprar y fortalecer dos frigoríficos competidores en la provincia de Buenos Aires: Lamar S.A. (Mercedes) e Indio Pampa S.A. (Trenque Lauquen).
- Según la Fiscalía, entre 2010 y 2016 Javier y Martín Veronesi, con la complicidad de un estudio contable (los Darré) y dos testaferros (Roberto Horacio Berisso y Daniel Badaracco), montaron un esquema de administración fraudulenta: las acciones de Lamar e Indio Pampa quedaron en nombre de terceros, aunque los verdaderos beneficiarios serían Javier y Martín.
- FEERSA prestó dinero, cedió empleados, camiones, marcas registradas (“Friguay”, “Veronesi”, “Corona Argentina”) y clientes históricos a esas plantas, que exportaron casi 16 millones de dólares sin contraprestación registrada en FEERSA.
En septiembre de 2026 se confirmó que la causa llegará a juicio oral en Gualeguay entre el 10 y el 18 de febrero de 2027, contra tres contadores (Alfredo, Miguel y Eduardo Darré) y dos testaferros (Berisso y Badaracco), por administración fraudulenta. Los tres hermanos Veronesi originalmente imputados no estarán en ese debate: Martín y Noemí Veronesi fallecieron y la acción penal se extinguió; Javier Veronesi sufrió un traumatismo craneoencefálico grave en 2017 y, según pericias, sus facultades mentales quedaron alteradas, por lo que su causa sigue en etapa preparatoria supeditada a su recuperación.
La cooperativa: los trabajadores que quisieron recuperar la planta
Mientras avanzaba la quiebra, los trabajadores organizaron una respuesta:
- A fines de 2018 y en los años siguientes, exobreros de FEERSA constituyeron la Cooperativa de Trabajo Frigorífico Equino Entre Ríos Limitada, con la idea de proteger el predio y eventualmente reactivar la planta.
- En noviembre de 2021, 61 cooperativistas cedieron sus créditos laborales a la cooperativa para transformarse en potenciales compradores de la planta en el marco de la quiebra.
- En abril de 2022, la jueza subrogante Marta Graciela Cirulli (Juzgado Comercial N° 10) autorizó el proceso de compensación de esos créditos, lo que los medios describieron como el paso que convertía a FEERSA en una “empresa recuperada” por los trabajadores.
A fines de 2021, principios de 2022 la planta reabrió simbólicamente bajo gestión cooperativa, y dependiente de conseguir financiamiento e inversores.
El levantamiento de la quiebra y el retorno a los Veronesi
Mientras la cooperativa avanzaba, las familias de los accionistas originales movieron piezas para recuperar el control:
- Las familias de Martín Nelio Veronesi y Javier Domingo Veronesi realizaron depósitos millonarios para cancelar el pasivo de la quiebra; para 2022 ya estaba depositada la totalidad de las sumas correspondientes al pasivo.
- En febrero de 2023, la jueza comercial dictó sentencia concluyendo la quiebra por avenimiento y pago total, considerando innecesario liquidar activos porque había efectivo suficiente para abonar las deudas.
- Los cooperativistas impugnaron y apelaron, pero en marzo de 2025 la Cámara Nacional Comercial confirmó el levantamiento de la quiebra; la Corte Suprema rechazó luego el recurso extraordinario de la cooperativa, dejando firme la sentencia.
- El 10 de diciembre de 2025 se ejecutó el mandamiento de desalojo y toma de posesión del predio: la planta fue inventariada y entregada a los representantes de las familias Veronesi. Los cooperativistas, verdaderas víctimas de todo este proceso, entregaron voluntariamente las instalaciones.
Ahora, tras más de una década de investigación, el juicio oral y público por la quiebra y presunto vaciamiento del Frigorífico Equino Entre Ríos S.A. (FEERSA) se llevará a cabo en los tribunales de Gualeguay entre el 10 y el 18 de febrero de 2027. El tribunal estará integrado por los jueces Roberto Cadenas, Darío Crespo y Gustavo Acosta.
Se sentarán en el banquillo de los acusados cinco imputados: tres contadores y dos presuntos testaferros. La acusación sostiene que la caída de la planta no fue producto de una crisis fortuita o mala gestión, sino de un plan deliberado de ahogo económico y desvío de capitales. Consultado por este medio, uno de los trabajadores despedidos mostró su escepticismo tras tantos años de idas y vueltas: “La Justicia es como las serpientes: sólo muerde los pies descalzos”, dijo citando a Galeano.
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