María Teresita Cardoso continúa su peregrinación a Salta: fe, esfuerzo y solidaridad en cada kilómetro
La ciclista gualeya María Teresita Cardoso avanza en una nueva peregrinación en bicicleta rumbo a Salta Capital para visitar a la Virgen y al Señor del Milagro. En diálogo desde la provincia de Corrientes, relató cómo transcurren sus jornadas de viaje, las dificultades climáticas que enfrenta, el acompañamiento permanente de familiares y desconocidos, y las emociones que la impulsan a seguir adelante en una travesía donde la fe y la solidaridad se convierten en compañeras inseparables.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/ciclista_gualeya.webp)
Mientras continúa recorriendo las rutas argentinas, María Teresita Cardoso vive una nueva experiencia que combina esfuerzo físico, crecimiento personal y una profunda motivación espiritual. La peregrina gualeya se encuentra actualmente transitando territorio correntino en dirección al norte del país, donde espera llegar en las próximas semanas para cumplir una vez más con su tradicional visita a la Virgen y al Señor del Milagro de Salta.
Durante una entrevista concedida en plena travesía, Teresita contó que los primeros días del recorrido estuvieron marcados por condiciones climáticas complejas. Las lluvias persistentes, la neblina y las bajas temperaturas obligaron a modificar el ritmo previsto y a extremar las medidas de seguridad.
“Me agarró mucha lluvia y mucha neblina en la ruta. Eso me complicó un poco avanzar, pero gracias a Dios siempre encontré personas que me ayudaron y me cuidaron”, relató.
Lejos de mostrarse preocupada por los retrasos, aseguró que decidió tomarse el viaje con más calma que en otras oportunidades, priorizando la seguridad y disfrutando cada experiencia que surge en el camino.
El valor de las personas que aparecen en la ruta
Uno de los aspectos que más destacó durante la charla fue la generosidad de quienes se cruzan en su recorrido.
Actualmente se encuentra alojada en la casa de una familia correntina que conoció durante una peregrinación anterior. Según recordó, el vínculo nació de manera casual cuando un hombre la vio detenida en la ruta, se acercó a conversar y le obsequió una cámara para su bicicleta.
Con el tiempo mantuvieron contacto a través de las redes sociales y la amistad fue creciendo hasta transformarse en un importante apoyo durante sus viajes.
“Me abrieron las puertas de su casa y de su corazón. Son personas que me acompañaron a la distancia durante mis peregrinaciones y hoy me reciben nuevamente”, expresó emocionada.
Para Teresita, estas experiencias representan uno de los mayores tesoros que le deja la ruta. Considera que cada encuentro suma una historia distinta y fortalece el sentido humano de la peregrinación.
Una travesía compartida
Aunque el viaje es personal y responde a una promesa de fe, Cardoso sostiene que nunca se siente completamente sola.
A lo largo del recorrido, numerosas personas se acercan para acompañarla durante algunos kilómetros, compartir una charla o simplemente brindarle palabras de aliento.
Recordó especialmente el caso de una mujer en General Galarza que decidió recorrer junto a ella un tramo del camino utilizando su propia bicicleta. También mencionó a un joven de Santa Elena que la acompañó pedaleando hasta la ciudad de La Paz.
“Hay mucha gente que se suma a hacer un pedacito de la ruta conmigo. Cada uno aporta algo distinto y eso hace que el viaje también sea de ellos”, comentó.
Incluso adelantó que algunas personas tienen previsto acompañarla en los últimos kilómetros antes de arribar a Salta, entre ellas su hermana, quien volverá a reunirse con ella en la etapa final.
La familia, un sostén fundamental
A pesar de la distancia, Teresita destacó el apoyo permanente de su entorno familiar.
Contó que sus seres queridos suelen visitarla en distintos puntos del recorrido para compartir unas horas juntos, tomar unos mates y comprobar personalmente cómo se encuentra.
“Para ellos es importante verme bien físicamente y emocionalmente. Les da tranquilidad saber que estoy bien”, explicó.
Lejos de pedirle que abandone la travesía, aseguró que recibe constantes muestras de apoyo y palabras de aliento para continuar avanzando hacia su destino.
Ese respaldo se suma a los cientos de mensajes que recibe diariamente de personas que siguen su recorrido desde distintos lugares del país.
Los desafíos del clima y la seguridad
La experiencia acumulada en anteriores peregrinaciones le permitió desarrollar estrategias para enfrentar los riesgos de la ruta.
Cuando las condiciones meteorológicas se vuelven adversas, opta por detenerse y esperar. De hecho, durante esta edición del viaje permaneció varios días refugiada en una parada de colectivos debido a las intensas lluvias que impedían continuar con seguridad.
“Prefiero esperar y perder tiempo antes que exponerme innecesariamente”, señaló.
Asimismo, explicó que lleva consigo un completo botiquín con medicamentos para afrontar cualquier eventualidad relacionada con la salud, especialmente durante los días de bajas temperaturas.
En cuanto a la seguridad económica, comentó que procura trasladar muy poco dinero en efectivo. La mayor parte de sus movimientos los realiza a través de transferencias y pagos digitales coordinados con su hermana.
“Es una manera de prevenir problemas. Si alguien roba, el dinero que llevo encima es muy poco”, explicó.
Transformar las dificultades en motivación
Uno de los aspectos más llamativos de su relato es la forma en que interpreta los obstáculos que aparecen durante el viaje.
Lejos de dejarse vencer por las dificultades, asegura que cada problema se transforma en una oportunidad de aprendizaje.
Las lluvias, el cansancio y los retrasos son asumidos como parte natural de la experiencia. Del mismo modo, los comentarios negativos que ocasionalmente recibe tampoco logran desanimarla.
“Cuando alguien me dice que estoy loca o que no voy a poder, trato de sacar lo positivo. Me sirve para renovar fuerzas y demostrarme que sí puedo”, afirmó.
Para ella, todo puede convertirse en una fuente de motivación cuando se observa desde una perspectiva constructiva.
Una preparación para los desafíos mayores
Actualmente, Cardoso avanza con una carga aproximada de 45 kilogramos entre equipaje, herramientas y elementos indispensables para el viaje.
Según explicó, las lomas y desniveles que enfrenta en esta etapa del recorrido funcionan como una preparación para los desafíos más exigentes que encontrará posteriormente en las provincias de Tucumán y Salta.
Consciente de las dificultades que aún restan superar, mantiene intacta la confianza en sus capacidades y en la experiencia acumulada durante años de peregrinaciones.
Una travesía impulsada por la fe
Más allá del esfuerzo físico, Teresita reconoce que la verdadera energía que la impulsa proviene de la fe.
Cada jornada representa una oportunidad para reflexionar, encontrarse consigo misma y agradecer por las personas que aparecen en el camino.
En sus palabras, la peregrinación trasciende el simple hecho de llegar a un destino. Se trata de una experiencia de crecimiento espiritual, solidaridad y encuentro humano que se construye kilómetro a kilómetro.
Mientras continúa avanzando por las rutas del litoral argentino, la ciclista gualeya sigue sumando historias, amistades y aprendizajes que enriquecen una travesía que ya forma parte de su vida.
Con la mirada puesta en Salta y el corazón lleno de gratitud, María Teresita Cardoso continúa pedaleando, convencida de que cada esfuerzo encuentra sentido en la fe que guía su camino y en el acompañamiento de quienes, de una u otra forma, se convierten en compañeros de viaje.