Cromañón: el inicio de una revolución
Muchos son las versiones sobre lo ocurrido, pero el final es el mismo, aquel 30 de diciembre del 2004, 194 jóvenes perdieron su vida en un recital. Hoy, a nueve años de la tragedia, trataré de desatar algunas conclusiones de un hecho que tendría que servirnos de ejemplo.
El relato trillado ya lo conocen, aquel jueves por la noche, una masa de jóvenes, fanáticos de una banda de rock del momento, se agruparon en un boliche del barrio porteño de Once a la espera de un concierto; en el transcurso, una persona, aún sin reconocer, tuvo el desacato de encender una bengala de pirotecnia, que desató un incendio incontrolable, el cual culminó con la vida de cientos de ellos y más de mil heridos. Pero como verán, lo acontecido aquella noche aún no cesó. Y es por eso que considero a la Tragedia de Cromañón como la responsable de una revolución, política y cultural, que en partes logró cambiar el pensamiento de gobernantes, empresarios y individuos, al hacerles comprender la importancia y responsabilidad que conlleva un simple espectáculo de rock. En el ámbito político, podemos decir que, como primera medida, la Legislatura Porteña, logró destituir al, por entonces, Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, que junto a numerosos funcionarios fueron enjuiciados como responsables. Además, como legado cultural, la sociedad argentina supo cambiar su parecer en cuanto a seguridad, pensando un poco como comunidad y comprendiendo el riesgo que puede contener no obrar correctamente, lo que llevó a la clausura de gran cantidad de discotecas y locales destinados a espectáculos musicales. En un capítulo aparte, prefiero nombrar a la banda Callejeros, quienes en 2012 recibieron una condena de 5 años, salvo el cantante, Patricio "Pato" Fontanet, quien fue condenado a la pena de 6 años y se encuentra en un pabellón psiquiátrico. Decido separarlos del resto por un simple motivo, si bien considero que poseen responsabilidad en el incidente, quizás no eran tan conscientes de lo que ocurrida dentro y fuera de cada uno de sus shows; debe ser esta una de las grandes razones, por lo que tantos de sus fans y apasionados por la música oran en sus quejas.Lea más en la edición impresa en papel
