Cuestión de educación
Tras una ola de negociaciones inconclusas y ciertas paritarias docentes que no terminan, quiero centrar mi editorial en una cuestión que no sólo no se desprende de éstas, sino que la considero fundamental para comenzar a hablar de la misma: la educación.
Aquellos que hace días se encuentran inmersos en largas negociaciones, parecen haberse olvidado del punto central que los compete y une; ellos están allí por los cientos de chicos y adolescentes que año tras año transcurren las aulas de todo el país para alcanzar una instrucción competente para su vida universitaria y laboral. A tan sólo una semana del comienzo del ciclo lectivo, aún continúan el debate por resolver un salario que poco se acerca al que deberían recibir nuestros docentes, que más allá de las habladurías sobre su persona, son personajes importantes de la realidad social argentina. Y como era de esperarse, la solución directa planteada por los gremios es realizar paros de 48 o 72 horas, que lo único que hacen es empeorar la situación. Digo esto, porque creo que en un país serio no existe la necesidad de realizar una huelga con intención de cambiar una disposición salarial que no logra dejar contentos a quienes afecta. Afirmándome así, en contra de este tipo de medidas, también comprendo que estos educadores no tienen en sus manos muchas herramientas para poder alcanzar una resolución que los satisfaga. Sinceramente, y aunque no sean muchos, desde que tengo uso de razón, ya recuerdo conflictos y problemáticas sobre paritarias, salarios y docentes; tanto que parecen ya ser sinónimos. Cuestión que me desata un interrogante: ¿es posible que luego de más de 30 años de democracia nuestro país siga teniendo deficiencias en materia de educación? Destaco que el gobierno de turno ha sabido lidiar contra ciertas insuficiencias, y así implantar mejoras; pero de lo que soy consciente es que falta y mucho. Si nos vamos unos meses atrás, así como ocurre en la mayoría de las campañas políticas, es más que común oír de boca de gobernantes electos, miles de planes y propuestas en pro de mejorar la realidad de escuelas, colegios y universidades; pero antes que eso creo más que conveniente poder resolver la relación con el cuerpo docente, aquellas personas indispensables para la educación. El título de esta nota denota un tópico que quizás está plasmado en su desarrollo, pero que va más allá de eso; considero más que necesario centrar está cuestión en la educación, es decir, apartar los intereses políticos y económicos y acercarse de lleno a lo que cada chico vive. Quizás estemos atravesando una situación difícil de solventar, pero no por eso, debemos dejar de lado y desproteger a una clase trabajadora indispensable para el presente y el futuro de nuestra nación, y de la que muchos hablan pero pocos la atienden como se merece.Agustín Curuchet
