Cuestión de Ideales
La coyuntura política nos ubica en un momento en el cual la crítica al actual gobierno del Pro se hace inminente, la paciencia es cada vez menor y la necesidad de evidenciar resultados reales pone en tela de juicio a una administración nacional que se jacta de ver en el cambio la mejoría.
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En el arte de gobernar parece ser imprescindible la cuestión de encasillar la ideología de gestión para poder comprender o analizar las medidas tomadas y aquellas que están por venir. Si bien la izquierda y derecha se ha visto desdibujada por la gran cantidad de variantes, aún en estos momentos sigue vigente la mirada crítica social.En este sentido, puede decirse que el Presidente Macri guarda simpatía con el sector de derecha, un tanto conservador, enmarcado por una fuerte economía de mercado, que cree en la inversión y el trabajo como motor del país. No obstante eso, la aplicación de ciertas políticas y sus diferentes dichos, no dejan tan clara esta situación.Cabe destacar que existen dos escenarios que condicionan quizás la verdadera orientación del Primer Mandatario y su gabinete. Por un lado, el legado del mandato de Carlos Menem, la implementación de medidas neoliberales, que privatizaron la Nación y generaron una crisis que deparó en los acontecimientos de 2001, pone en duda la idea de retrotraerse a esa época; aspecto que ha sido destacado por la corriente militante kirchnerista durante la campaña.A su vez, la herencia populista generada por el gobierno anterior, que dio origen a un ambiente caracterizado por la dádiva y el subsidio, reduciendo el ideal de progresar de la mano del trabajo, constituyendo un sistema clientelista, que ha desencadenado un estado de descontento y enfrentamiento social que continúa hasta nuestros días.No es un terreno fácil para implementar decisiones que pretenden mejorar la realidad, pero que deben dejar de lado y discriminar muchas situaciones que anteriormente se consideraban cotidianas. De a poco se va desarrollando una atmósfera de cambio, que necesitará de tiempo y tratamientos, que por ejemplo se empieza a demostrar con la nueva consideración sobre el impuesto a las ganancias.Otro tema a considerar es la relación con el exterior, muy en boga actualmente con la noticia de la visita del presidente estadounidense Obama, que ha desatado opiniones cruzadas en contexto de lo expuesto anteriormente y la presencia de un grupo humano que aún vela por valores e ideales de la gobernación anterior, ciertamente en disminución y desprendimiento debido a la pelea peronista de encontrar un jefe.El exitismo nacional, es otro de los condicionamientos que caen sobre Macri, en donde la ansiedad de observar soluciones rápidas y efectivas pone en cuestionamiento todo lo desestimado para gestionar.Esto no quiere decir que hay que perdonarle todo a un gabinete que recién comienza, ya que la famosa luna de miel de la cual se hace alarde en la opinión pública está por concluir o quizás, nunca existió. Es cuestionable los tiempos con los que se trabajan, es menester destacar ciertas voces que creen que era inminente tomar medidas instantáneas a la asunción, a las cuales no se arribaron por miedo o por conservadurismo. ¿Puede ser esto una cuestión de ideales? Lo trascendente es comprender como ciertas escuelas de pensamiento pueden condicionar la forma de actuar de una administración nacional. Para saber si nos estamos acercando a un país de derecha solo falta esperar la resolución de ciertas determinaciones, pero bajo mi opinión será complicado imponer una mirada tan ideológica por la relevancia de la marca de la historia.Agustín Curuchet
