Efectividad Política
Luego de atravesar tres instancias electorales, la ciudadanía eligió cambiar, dejando atrás doce años de un gobierno particular, caprichoso y arbitrario, la mirada al futuro se colocó ahora en un frente con aires de renovación, que ofrecía a priori, otra manera de hacer política. Hoy ya a cuatro meses del comienzo de la experiencia de esta novedosa modalidad, es curiosos preguntarse sobre su eficacia.
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Es así como el flamante gabinete comenzó a enfrentar las diferentes vicisitudes que vivía el país, entre las que se destacaban importantes problemáticas económicas, que intentarían ser resueltas con medidas que reactivaran la inversión y coloquen a la Nación en una mejor posición a los ojos del exterior. No hay que olvidarse aquí de destacar la constante implicancia en la herencia del pasado, colocada como la culpable de todos los males.Porque la paciencia tolera hasta que se involucran con su bolsillo, y es cuando todos aquellos que a viva voz apoyaron el tan anhelado cambio, se reagrupan en las calles en busca de una solución que, lo más rápido y certero, pueda mejorar la situación.Y en este grupo vuelven a tomar protagonismo los entes sindicales, que como repitiendo una fórmula matemática, en enemistad con el mandato kirchnerista, decidieron unirse a la bandada pro, y ahora ya alejados del colectivo, vagabundean a la espera de respuestas.La inflación y los ajustes no aparecen solos como los grandes inconvenientes de la gestión, en estos días la cuestión gira en torno a los despidos, que al parecer no son tantos como expresa la oposición, pero sí los necesarios para cosechar una ley que los prohíbe por 180 días, y contempla la doble indemnización en caso de que una empresa aplique igual la desvinculación.La misma ya obtuvo media sanción en el Senado, y se encuentra a la espera de su aprobación en diputados, luego de un intento fallido del Frente para la Victoria de hacerlo en una sesión extraordinaria que no logró reunir el cuórum.Esta legislación desata una coyuntura interesante de analizar, ya que de ser efectiva el Presidente ha declarado su intención de vetarla, lo cual hará poner en su contra a las cámara y al pueblo mismo.Si bien es cierto que no se está viviendo una realidad fácil, no se trata de un club de fútbol o una ciudad, sino de una república. Un país que tiene su historia, sus partidos tradicionales, su grieta y sus problemas económicos.A pesar de haber sido positivo que económicamente se haya tomado el toro por las astas, al resolver el conflicto con los holdouts, es cuestionable la idea de que solo queda esperar que se genere confianza y credibilidad, para que comiencen a llegar capitales externos. Por otro lado, en el fenómeno inflacionario, es difícil comprender desde donde se ancla la teoría de que a partir del segundo semestre la reactivación será inminente.Otro punto que cuesta entender es cómo una alianza que pudo tener una gran fuerza comunicacional durante su campaña, hoy, como gobierno, no solo es escasa sino que en ciertas temáticas casi efímera.Todo parece suponer que hay un factor macro que influye en el desarrollo de la administración vigente, es la sensación de que lo que falta es hacer política; el mayor crédito que han dejado largos años de peronismo, es que gobernar es escuchar, caminar la calle y, por sobre todo, negociar. Es esta quizás la medida con la que hay que analizar la dirección nacional para poder evaluar su efectividad política.Agustín Curuchet
