El conflicto detrás de la AMIA
En estos días, las acusaciones sobre los supuestos negociados en la causa AMIA, han dejado en vela un tema que aún no logra obtener justicia.
Hace un poco más de veinte años, a mediados del mes de julio, Argentina sufría el atentado más grande de toda su historia. Un coche bomba explotaba en las puertas de las oficinas de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), dejando un saldo de 85 muertos y 300 heridos. Hoy, transcurridos los primeros días del 2015, no sólo no se han encontrado respuestas a lo que ocurrió, sino que, por el contrario, se han desatado nuevas preguntas. El fiscal Alberto Nisman, quien junto a Marcelo Martínez Burgos se hicieron cargo del caso que formalmente acusó al gobierno iraní de planificar y ejecutar el atentado por medio de su brazo armado, se encuentra en la actualidad en la primera plana de todos los noticiosos por desplegar una acusación sobre la presidencia de la Nación y otros funcionarios, de encubrir a los culpables del ataque, y negociar su libertad a cambio de un acuerdo comercial con el país iraní. Como se trata de un tema sumamente delicado de tratar, y aún no se ha llegado a su resolución final, hablamos sólo de supuestos que le dan como indicio al fiscal de que lo que ocurrió posiblemente ha sido real. Para esto se basa en una serie de escuchas, las cuales pertenecen a comunicaciones entre el supuesto agente iraní Jorge Alejandro Khalil, con el piquetero Luis DElía, con Fernando Esteche, que conduce la agrupación Quebracho, y con el diputado camporista Andrés "el Cuervo" Larroque, en donde se habla sobre el avance y conservaciones de las negociaciones comerciales. Además, el fiscal destaca otra serie de conversaciones en donde se demuestra que el objetivo del gobierno era venderle a Irán granos y armas a cambio de petróleo. En el 2013, el pacto finalmente se concretó, y fue promulgado por el Poder Ejecutivo como ley el "Memorandum de Entendimiento", la cual impulsaba la creación de una "Comisión de la Verdad", constituida por miembros iraníes quienes decidirían el futuro de sus propios compatriotas. Su presunta complicidad con Irán y la imposibilidad de aplicar justicia a través de este método es lo que llevó a Nisman a desarrollar su investigación, hoy convertida en una firme acusación. Como era de esperarse, del ala del gobierno no tardaron en contestar y objetar su imputación, de la mano del canciller Timerman, quien tildó al fiscal de mentiroso y expuso que "ahora resulta que en vez de investigar a los sospechosos se dedicó clandestinamente a investigar a la Presidenta". Sin demasiados fundamentos, sólo les queda esperar el término de la feria judicial y el regreso del juez Lijo, a cargo del juzgado federal número 4, donde recayó la demanda; si bien se trata del mismo mandatario que procesó al vicepresidente Boudou, esperan que dicha suerte no sea la misma para los en ésta causa acusados. Como dije anteriormente, sólo se trata de incógnitas y supuestos sobre un tema en el que hace tiempo ya se ha dejado atrás su punto de mayor importancia, que es el de obtener justicia por las víctimas de un atentado que conmocionó al país y que aún hoy sigue presente a la espera de una resolución.Agustín Curuchet
