El Poder de los Oficialismos
El panorama electoral nos viene demostrando que en las diferentes provincias que ya han elegido a sus representantes, la mayoría ha instado por elegir candidatos que pretendían continuar en sus mandatos o que correspondían al ala del gobierno de turno. Esto da luz a ciertas conclusiones que trataré de desarrollar en la siguiente nota.
El fenómeno cívico del sufragio es un hecho que más allá de exponer resultados claros sobre la cantidad de votos que obtiene uno y otro candidato, deja entrever ciertas conclusiones y tendencias que hacen a las formas de vida y pensamiento que la ciudadanía, en su mayoría, está y pretende desplegar. Hemos observado, que en gran parte de las provincias que han ya sufragado en las elecciones primarias, el ganador ha sido uno que se encuentra en concordancia con el gobierno que en dicha región se encuentra en vega. Ahora bien, esto no es una circunstancia casual, ni mucho menos, sino que, por el contrario, puede deberse a algunas causas que pretendo exponer. Primero que nada, reina en la sociedad una gran incertidumbre, ésta no solo no permite tomar con claridad la decisión de elección, sino que además, despierta en la gente una inseguridad que se traslada a cuestionar a todos los pretendientes a lograr las candidaturas. Por supuesto que es sumamente grato generar una crítica, pero siempre y cuando, logre ser constructiva. Sumado a esto, aparecen dos cuestiones que van de la mano, por un lado es la evidencia que han dejado los gobiernos, y que pueden tomarse como resultados de una buena gestión; y por otro, el temor a que se aproxime un mandato que sea peor al que se está viviendo, teniendo siempre presente la vara que nos ha dejado la crisis del 2001 y la pérdida de legitimidad, que poco a poco los gobernantes están recobrando. Por debajo de la cuenta, se encuentra el papel de una oposición que no logra ser firme y muchos menos coherente en las propuestas y alianzas que realiza, demostrando que para ellos el fin justifica los medios, y solo les interesa llegar al poder. La cuestión central de este debate, se encuentra a mi entender en cómo pueden condicionar estas decisiones en las elecciones nacionales del próximo agosto, ya que el respaldo o rechazo a un bloque puede repercutir en la posición que tome el pulgar, hacia arriba o hacia abajo, en contacto con su respectivo candidato a lograr la presidencia. No suele ser casual, nada lo es en la política, como los candidatos llegan a los búnker provinciales esperando obtener el apoyo de los votantes que optaron por elegir a su partido en esas instancias. Desde la Ciudad de Buenos Aires, Salta, Chaco, Río Negro, Tierra del Fuego, y hasta el conflictivo Santa Fe, todos respaldaron a los lineamientos oficialistas, y fueron festejados como triunfos, no sólo en el ámbito regional, sino también a nivel país. Como verán el azar ya no reina en nuestros días, y cuanto más nos acercamos a la hora de elegir, más indeciso se torna el asunto. Creo y contagio que el voto debe ser a conciencia y por convicción, por lo que destaco el poder de los oficialismos, pero no me parece sea este el único punto que debemos subrayar. Tengamos en cuenta que está en nuestras manos una herramienta de mucho valor, y que gracias a ella podremos definir el futuro de nuestros próximos años. No nos ceguemos con espectacularidades y usemos la mente, sino otros lo harán por nosotros.Agustín Curuchet
